Malvás

He vuelto a ver a Malvás.

Estaba desayunando y entre sorbo y sorbo me ha dado por asomarme a la ventana del salón. Y allá que venía. Hacía mucho tiempo que no se sabía nada de Malvás pero es normal que también él vuelva a casa por estos días. El joven Malvás caminaba junto a una mujer con aspecto de madre y eso ha sido fascinante: allí, al otro lado del cristal, entre sorbo y sorbo del desayuno, aparecía por primera vez la madre del joven Malvás a la que ya conocíamos en el cuento pero ya se sabe que la realidad es más apasionante. Y misteriosa. La madre del joven Malvás ha resultado ser una madre joven, o igual no tanto. Porque mientras ambos venían caminando por la acera desde la parte derecha del campo visual lo parecía, sí, pero conforme se han ido acercando pues ya no tanto; mayor, desde luego, no es.

La segunda cosa reseñable ha sido constatar que el joven Malvás sí que se vuelve más joven cuando camina del lado materno. No sé qué lectura ni qué resonancias psicoanalíticas tendrá el asunto pero me da que es algo común. El joven Malvás parecía más joven que otras veces y se movía casí diría que hasta con cierta intimidación si no fuera porque ha dicho algo breve y ha sonreído de manera relajada. La expresión materna, curiosamente, no ha cambiado un ápice. Esta madre o iba pensando en algo o nos va a salir un poco sota. Yo creo que iban de compras de Reyes, sabido es que los Reyes no son los padres, son las madres; en el caso del joven Malvás no hay otra alternativa porque padre no tiene, eso ya lo sabemos desde hace unos cuantos capítulos. Pero debía ser eso, que iban de compras de Reyes y ella llevaba en la mano una bolsa pequeña y de papel, con logotipo impreso de tienda de marca, tampoco marca con mayúsculas pero marca a fin de cuentas; él llevaba las manos en los bolsillos y poco a poco han ido alcanzando el margen izquierdo del campo visual de la ventana más allá del cual ya no se sabe qué ocurre.

Dónde guardará ella la cajita con el botón, quién le habrá quitado a él el botón de la camisa o sabes cuándo vuelven a poner House en la tele son preguntas que han surgido entonces, las dos primeras me las he preguntado por dentro y la respuesta, es verdad, no me incumbe; la tercera me la ha preguntado Mari desde la puerta del salón y no sé, ni idea.

4 pensamientos en “Malvás

  1. lene

    ¡El joven Malvás! :)
    ¿y sólo llevaba una bolsita y ya con cara de sota? Pues habrá qué ver cómo terminaron las compras.

  2. emejota Autor

    ¡La joven Lene! :)

    sí, sólo una bolsita. Yo creo que iba ensimismada con algún pensamiento, a lo mejor no sabía qué regalar. Ahora que lo pienso, ¿qué se le podría regalar al joven Malvás? Umm.

    (bienvenida)

  3. muskarias

    Al joven Malvás a lo mejor le vendría bien que lo Reyes Magos le dejaran unos botones de repuesto por si se los siguen arrancando.
    Un abrazo y feliz año

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