Niebla 28 diciembre, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios , trackback
El mundo ha amanecido un poco desdibujado por la niebla. Por lo que a mà respecta, he amanecido un poco triste y me ha extrañado porque no habÃa un motivo aparente, a no ser que el motivo estuviera también desdibujado por la niebla y no se dejara ver. Pero se dejaba sentir. Exactamente en el costado derecho. Igual era el residuo de un sueño porque en el desayuno ya no estaba. Por la tarde ha pasado por aquà mi alumno intermitente, el futuro arquitecto; pidió una prórroga para entregar el relato que le solicité como parte del trato para darle clases y yo, como es Navidad, dije que sÃ. Uno tiene su corazoncito. En la clase de hoy hemos estado hablando sobre la exploración de los lÃmites a propósito del comienzo de la Hammerklavier de Beethoven. Mañana seguimos, que los lÃmites están muy lejos y con la niebla apenas se distinguen.
Luego he salido a merendar un chocolate caliente con Andrés y me ha regalado un cuento de Saramago. Es que Andrés es Andrés. Al chocolate se nos ha unido Pepe que me ha librado del compromiso de hacer de cuentacuentos el próximo dÃa 4. Es que son niños de 3 años y son muy mayores para mÃ. Le dije a Andrés cuando me lo propuso ayer que si fueran de 42 años o asà pues bueno, pero 3 no porque un público de 3 años es muy inteligente y ya no estoy para esos trotes. Andrés lo comprendió perfectamente, hasta me ha regalado el cuento de Saramago y todo y hemos ido a merendar un chocolate caliente con Pepe. La anterior vez nevaba fuera y hoy no se sabÃa qué habÃa fuera por la niebla. Solemos quedar de invierno en invierno para un chocolate y casi siempre hablamos de lo mismo pero no importa porque yo creo que eso quiere decir que estamos a gusto.
A la vuelta ha dicho mi abuela que no me he perdido nada del otro jueves en la tele y que si hacÃa frÃo en la calle. Al rato ha dicho que estaba un poco disgustada porque por un momento no se habÃa acordado de cómo me llamaba pero luego sÃ. Los pensamientos se desdibujan a ratos en la cabeza de mi abuela, es como la niebla que hay al otro lado del cristal, que olvida la casa de los vecinos y hasta si son 4 o 5 las farolas de este lado de la calle. Luego se acuerda.