Gloria

Un día cualquiera llama Gloria por teléfono y te dice que tiene ganas de estar un ratico y en ese momento te das cuenta de que a tí también te apetece. Viene pasando lo mismo desde que yo era un chaval y Gloria ya era un poco mayor que mi madre. Hoy ya no soy un chaval y Gloria sigue siendo un poco mayor que mi madre pero nos seguimos tratando de la misma manera, que no es una manera ni de madres ni de hijos. Gloria, siendo muy Gloria, tiene algo de Diane Keaton y Mia Farrow en una película de Woody Allen, pongamos “September”, más que nada por los paseos a la tarde cuando iba a su casa en el campo. De la primera tiene el nervio y el humor genial y de la segunda ese algo de ternura y melancolía porque con Gloria o te mueres de la risa o te da mucha ternura o todo junto, y en ocasiones hasta deja caer una frase bergmaniana (de Ingmar, no de Ingrid) y la frase realmente lo es pero luego el punto del final hace cosquillas y te entra la risa, inevitablemente.

Gloria es la única persona en el mundo que está convencida de que yo soy un genio y le extraña que no me haya dado cuenta. Está convencida de eso como en su día estuvo convencida de que yo necesitaba pero ya una bufanda de las hechas en casa por la tarde en silencio y con paciencia y con el afecto puesto en la garganta que no debe enfriarse cuando llegue el invierno y me llamó por teléfono para preguntarme de qué color la quería y yo le dije que azul oscuro y ella repitió, azul oscuro, como si tomara nota y después ya no dijo nada hasta que la terminó y me la puso alrededor de la garganta, dando una vuelta y varias y diciendo que la subiera hasta tapar la boca los días de niebla y los otros pues depende.

Eso fue en otra cafetería hace bastantes años. Ahora suena el teléfono un día y sale Gloria diciendo que le apetece estar un ratico y yo me doy cuenta de que a mí también me apetece y hasta me extraña que no me apeteciera el día anterior y quedamos por la tarde en una cafeteria. Antes damos un rodeo paseando mientras conversamos sabiendo que eso mismo vamos a hacer cuando lleguemos, conversar, pero el ritmo de la conversación en el paseo es distinto, es como si Gloria acompasara las frases y las ideas con el andar. Con Gloria puedes hablar de lo mismo que con otras personas pero las palabras salen dichas de otra manera, o de más adentro; salen invitadas a hacerlo y se sienten cómodas y a veces hasta le toman el pelo un poco, porque esa es una de las formas que tienen las palabras de expresar el afecto profundo.

Una vez Gloria dijo que una parte de mí era un misterio y entrecerró los ojos asintiendo con la cabeza. Yo no dije nada por si acaso fuera verdad y no me hubiera dado cuenta.

3 pensamientos en “Gloria

  1. Anónimo

    Una bufanda calientita y suavecita, mmmmmmmm!
    yo elegiria una “colorderosota” casi fucsia, bien llamativa y muy gruesa que me muero de frio. He encontrado una pagina de internet en una revista que estoy leyendo: http://www.netgranny.ch, donde escoges a una tierna viejecita suiza para que te teja un par de calcetines, no es curioso? Saludos, concuerdo con que te ves muy bien en las fotos :P

  2. eva

    No solo Gloria piensa que eres un genio, si quieres reuno firmas y te vas a llevar un sorpreson, yo hago mantas de lana asi que si quieres solo tienes que decirlo…Besos con aires del Sur

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