Nacimiento 20 diciembre, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackbackEsta mañana, a primera hora de clase, hemos asistido a la representación del Belén que han hecho los niños de la clase de Isabel. He aquà parte del elenco, posando ante la prensa gráfica de papás y mamás:

En la obrita, una Virgen con gafas recibÃa regalos para el niño recién nacido: un peluche, una A mayúscula, un (no sé que era), una cuna, una manta y asà hasta completar la lista del parvulario. Isabel hacÃa de posadera que recibe a la Virgen en la noche frÃa. El diálogo no tenÃa desperdicio:
Virgen: busco un portal .
Posadera: no lo tenemos.
VÃrgen: por una noche…
Posadera: ¿Quién eres?
Virgen: la Virgen.
Posadera (con voz de asombro): la virgen tú tan cubiertita de nieve???
Y estos dÃas Isabel ensayaba en casa una y otra vez la frase con aplomo artÃstico: la Virgen tú tan cubiertita de nieve??? y le ponÃa al asombro tres interrogantes. Y ensayando en el cuarto de estar un dÃa a su madre le dio la risa al oir lo de “cubiertita” y entonces Isabel interrumpió el recitado para decir: ¿te parece divertido, mami?.
Por lo general, lo mejor de las representaciones tiene lugar fuera de guión. Por eso conviene estar atento. Lo mejor ha sido descubrir lo del noviazgo entre Isabel y Pablocruz, que hay que pronunciarlo asÃ, nombre y apellido todo junto. Cuando eres párvulo puede que te llamen por tu nombre a secas o por tu nombre y apellido todo junto. Al grano, lo del noviazgo. Me he enterado hoy pero, por lo visto, la cosa es vox populi desde tiempo atrás e incluso la pareja viene atravesando periódicamente sus crisis siempre felizmente resueltas al final, como en las pelÃculas de amores y tal. La cámara de fotos también ha visto la quÃmica, la chispa, y lo ha retenido con su parpadeo electrónico. Aquà el rey de corazones oteando el horizonte en busca de su princesa:

Aquà la princesa del cuento sonriendo tan orgullosa y feliz:

Eso ha pasado esta mañana en el cole mientras la Virgen con gafas le daba al niño recién nacido coscorrones con el micrófono sin querer. Son los nervios.