Trayecto

Volvía a media tarde en el tren y a mi derecha, al otro lado de la ventanilla, se veía un paisaje que parecía una acuarela de Turner y a mi izquierda, en el asiento de al lado, un universitario escribía en su portátil un texto sobre el tratamiento integral de residuos orgánicos (salía la palabra compost). Fuera debíamos estar a 0 grados y cuando pasa eso y atardece y el cielo está despejado el horizonte de poniente parece una de esas composiciones pre-impresionistas de Turner, con sus franjas horizontales en tonos rosas, vainillas y morados. En el asiento de atrás, una señora le decía a otra que finalmente habían tenido que despedir al chico de la tienda, sí hija, sí, y que cuando el chico de la tienda había ido a la tienda a firmar los papeles del despido ella le había dicho sabes cuál es tu problema, eh, sabes cuál es tu problema?

Follar.

El revisor ha dicho buenas tardes y el universitario y yo hemos extendido el brazo con sendos billetes en la mano. Los billetes tenían la misma forma pero me he preguntado si en ambos figuraría impreso el mismo destino. Gracias, ha dicho el revisor, y poniendo las piernas en la posición que ponen los revisores para que su estabilidad no se vea afectada por una inesperada sacudida de la marcha del tren, esto es, los pies en posición de las diez y diez, las rodillas firmes y la barbilla pegada al nudo de la corbata, ha anotado en su libretita un así y un así y ha seguido su camino.

Tal cual se lo dije, chica, que tu problema es fo-llar y ahora fírmame estos papeles y tú verás a ver qué piensas de la vida.

En la ventanilla, aparte del paisaje de Turner, también se refleja la pantalla del portátil del universitario que viaja a mi lado. Pasa de una hoja del Word a otra que está escrita con tipografía distinta, click, click, yo creo que está pasando lo del compost de un documento a otro pero me ha desconcertado un poco que de una carpeta clasificadora muy gorda sacara un ejemplar del Boletín Oficial del Estado de 2002. Irá para abogado medioambiental, seguro que debe de existir algo así. El Boletín Oficial del Estado no se refleja en la ventanilla del vagón, evidentemente, en todo caso lo que se refleja en la ventanilla es un pensamiento denso, como de nubarrón oscuro, que se resume en vaya año el 2002 de las narices, vaya año, y eso lo dice todo. No, no se podría saber si el ejemplar del Boletín Oficial del Estado era del 2002 ni de cualquier otro año si no fuera mediante mirada directa, pero es que no todo va a ser mirar a la ventanilla: se mira un rato a la ventanilla, otro rato al frente donde el extremo del reposa cabezas del asiento anterior dice Renfe Media Distancia y otro a la pantalla del portátil, si bien es cierto que esta última mirada es como de pasada por pura y obvia discreción.

El oído, por otra parte, es quien se ocupa de mirar al asiento de atrás, aunque quizá sea más preciso decir que el oído mira atrás porque la voz que de allí viene habla en mayúsculas. Debe ser eso porque la señora que mantuvo con su ex empleado un conflicto laboral de raíces genitales ha pronunciado una palabra aún más alta que las otras y el universitario ha chasqueado con la lengua como con fastidio y ha dejado de teclear lo de un compás, probablemente porque se le ha ido el santo al cielo. Yo me he colocado los auriculares del iPod para escuchar unos treinta kilómetros de música.

5 pensamientos en “Trayecto

  1. C.

    Adoro viajar en tren, pero los móviles lo han estropeado mucho.

    Una sugerencia literaria: “Ventajas de viajar en tren”, de Antonio Orejudo. Diferente.

  2. toni

    el turista accidental lleva siempre unos auriculares en los que perderse y un buen libro, para siempre que no pueda sentarse en asiento de ventana. de lo contrario, terminará por contagiarse de los estados de ánimo, sean positivos o negativos, y de los problemas o alegrías de los demás. y eso siempre le quita a uno mucho tiempo. hoy he vuelto a viajar en tren, porque a las siete y media, al abrir la puerta de casa, la calle me ha dado la bienvenida con un cubo de granizo nevado y he pensado hoy es un buen día para viajar en tren. además, la moto dormía tan tranquila en el garaje, porque ayer trabajó hasta tarde, y no he querido molestar.

  3. emejota Autor

    Bienvenido de nuevo, David. Déjate ver estas Navidades si te apetece.

    El iPod mató a la estrella del libro, toni, por lo menos en trayectos breves, que son los que más frecuento. Para los otros no hay iPod, o lo hay a ratos. Lo de las historias y demás tiene el factor de lo inesperado, nunca sabes si te vas a encontrar una historia mejor que la del libro que llevas en la mano, una historia capaz de dejar al iPod en pausa prolongada. Pero lo que más me llama la atención en este momento del viaje es lo de la moto. Eso es nuevo en esta historia, un ingrediente más, me gusta.

    Abrazos

Deja un comentario: