Trayecto 14 diciembre, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios , trackbackVolvÃa a media tarde en el tren y a mi derecha, al otro lado de la ventanilla, se veÃa un paisaje que parecÃa una acuarela de Turner y a mi izquierda, en el asiento de al lado, un universitario escribÃa en su portátil un texto sobre el tratamiento integral de residuos orgánicos (salÃa la palabra compost). Fuera debÃamos estar a 0 grados y cuando pasa eso y atardece y el cielo está despejado el horizonte de poniente parece una de esas composiciones pre-impresionistas de Turner, con sus franjas horizontales en tonos rosas, vainillas y morados. En el asiento de atrás, una señora le decÃa a otra que finalmente habÃan tenido que despedir al chico de la tienda, sà hija, sÃ, y que cuando el chico de la tienda habÃa ido a la tienda a firmar los papeles del despido ella le habÃa dicho sabes cuál es tu problema, eh, sabes cuál es tu problema?
Follar.
El revisor ha dicho buenas tardes y el universitario y yo hemos extendido el brazo con sendos billetes en la mano. Los billetes tenÃan la misma forma pero me he preguntado si en ambos figurarÃa impreso el mismo destino. Gracias, ha dicho el revisor, y poniendo las piernas en la posición que ponen los revisores para que su estabilidad no se vea afectada por una inesperada sacudida de la marcha del tren, esto es, los pies en posición de las diez y diez, las rodillas firmes y la barbilla pegada al nudo de la corbata, ha anotado en su libretita un asà y un asà y ha seguido su camino.
Tal cual se lo dije, chica, que tu problema es fo-llar y ahora fÃrmame estos papeles y tú verás a ver qué piensas de la vida.
En la ventanilla, aparte del paisaje de Turner, también se refleja la pantalla del portátil del universitario que viaja a mi lado. Pasa de una hoja del Word a otra que está escrita con tipografÃa distinta, click, click, yo creo que está pasando lo del compost de un documento a otro pero me ha desconcertado un poco que de una carpeta clasificadora muy gorda sacara un ejemplar del BoletÃn Oficial del Estado de 2002. Irá para abogado medioambiental, seguro que debe de existir algo asÃ. El BoletÃn Oficial del Estado no se refleja en la ventanilla del vagón, evidentemente, en todo caso lo que se refleja en la ventanilla es un pensamiento denso, como de nubarrón oscuro, que se resume en vaya año el 2002 de las narices, vaya año, y eso lo dice todo. No, no se podrÃa saber si el ejemplar del BoletÃn Oficial del Estado era del 2002 ni de cualquier otro año si no fuera mediante mirada directa, pero es que no todo va a ser mirar a la ventanilla: se mira un rato a la ventanilla, otro rato al frente donde el extremo del reposa cabezas del asiento anterior dice Renfe Media Distancia y otro a la pantalla del portátil, si bien es cierto que esta última mirada es como de pasada por pura y obvia discreción.
El oÃdo, por otra parte, es quien se ocupa de mirar al asiento de atrás, aunque quizá sea más preciso decir que el oÃdo mira atrás porque la voz que de allà viene habla en mayúsculas. Debe ser eso porque la señora que mantuvo con su ex empleado un conflicto laboral de raÃces genitales ha pronunciado una palabra aún más alta que las otras y el universitario ha chasqueado con la lengua como con fastidio y ha dejado de teclear lo de un compás, probablemente porque se le ha ido el santo al cielo. Yo me he colocado los auriculares del iPod para escuchar unos treinta kilómetros de música.