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BWV 168 5 diciembre, 2007

Escrito por emejota en : Análisis, Música

Suena la Cantata 168 de Bach. Debió sonar por primera vez el 29 de Julio de 1725 en Leipzig pero las grabaciones permiten que hoy en día siga escuchándose incluso lejos del verano, como esta tarde en la que se han encendido por primera vez las luces de Navidad de la calle.

En Bach, música y texto van tan unidos que la primera no sólo acompaña al segundo sino que también lo describe y a veces hasta lo comenta. Y lo hace de una forma minuciosa, detallada y con pulso poético. BWV 168 es una cantata breve con texto -una vez más- de Salomo Franck y nació para acompañar a la Parábola del administrador infiel (Lucas 16:1-9). El Aria para Soprano y Alto sobre continuo es una miniatura a la que tengo especial aprecio. En el texto aparece una alusión a Mammon, palabra de origen arameo que en el Nuevo Testamento se utiliza para describir la abundancia de bienes materiales:

Corazón, deshazte de las cadenas de Mammon.
¡Manos, diseminad la bondad!
Haced dulce mi lecho de muerte,
construidme una sólida morada
que permanezca eternamente en el cielo
cuando los bienes terrenales se conviertan en polvo.”

El contrapunto a dos voces entre Soprano y Alto transcurre sobre un bajo continuo que abre el Aria de esta manera:

Los saltos abruptos que interrumpen el curso de las notas representan la ruptura simbólica de las cadenas a las que enseguida hará referencia el texto:

Click para escuchar. Mp3, 150 k.

El Contralto comienza a cantar. Antes de que sea imitado por la Soprano se demora trazando el dibujo musical de la palabra “kette” (cadena). Las ligaduras son los eslabones de una larga cadena melódica:

También la forma musical está estructurada en torno al texto. La alusión al “cielo”, por ejemplo, propicia la modulación a un modo Mayor (de mi menor a Do Mayor) y la inversión en el orden de las entradas de las voces: si al comienzo de la composición era el Alto quien tomaba la iniciativa:

aquí es la Soprano, que está arriba, quien toma las riendas:

El carácter simbólico tanto del modo Mayor como del protagonismo de la voz superior en el pasaje en el que se alude al “cielo” es evidente. Pero el contenido musical también pone de su parte a la hora de crear la imagen sonora adecuada. El “cielo” (himmel) está en lo alto del pentagrama, por encima de él:

Más aún: casi todas las notas de esa región permanecen fuera del pentagrama e incluso encontramos la nota más aguda de toda la composición en el límite de la tesitura:

Si dejamos los detalles aislados, observamos que de manera paralela a la marcha conjunta de las voces tiene lugar lo que podemos denominar como “escenificación armónica” del texto. Así, y mientras la voz superior construye desde las alturas “una morada que permanezca eternamente en el cielo”, el contralto representa la idea de “permanencia” (bleiben) mediante una nota fija que se prolonga (que permanece inalterable) durante diez pulsos:

Pero son detalles aislados, curiosidades impresas. La verdadera impresión la forma el conjunto a través del oído, que también sabe ver.

Sigo escuchando (Wittek e Immler al aparato)

Comentarios»

1. Ramon - 5 diciembre, 2007

no hay mejor manera de comenzar el día que uno de tus análisis. gracias.

2. C. - 5 diciembre, 2007

Yo no sé música. Una desgracia.
Y no siempre que escucho a Bach estoy atenta a la letra, pero cuando sí, porque se da el milagro de que asista a una Pasión con subtítulos, o -aún más milagroso- que tenga tiempo de coger la letra en casa o -portento de portentos- que, va y entienda, porque es una cancioncilla del cuaderno de su mujer y sólo están la soprano y el clave, pues como que le dan a uno ganas de morirse ¿no? Unas veces porque lo pinta musicalmente como pura elevación, y otras como puro descanso.
Bueno, nada, un comentario desde la pura impresión ingenua.

3. emejota - 7 diciembre, 2007

Gracias a tí, Ramón. Celebro que estas observaciones musicales puedan resultar de alguna utilidad. Si no fuera porque la preparación de los ejemplos resulta laboriosa lo haría con más frecuencia (vale, sí, me estoy volviendo un vago; os envidio a Ferre y a tí)

;)

Hola C.: para disfrutar de la música no hace falta saber música; es más, en mi experiencia personal debo decir que muchas de las observaciones más interesantes las he encontrado en gente que no “sabía” de música. Por cierto, voy a echarle morro y la frase “unas veces porque lo pinta musicalmente como pura elevación y otras como puro descanso” te la voy a tomar prestada… ;)

Abrazos!