Ficción 24 noviembre, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 3 comentarios , trackbackEsta mañana iba andando por la acera y he visto que de frente venÃan unos tipos muy raros vestidos en plan figurantes de alguna pelÃcula de Sissi lo menos. ParecÃan muy motivados asà que igual eran los que se sabÃan de antemano vencedores. Es que por la tarde se representaba un episodio de la Guerra de la Independencia de cuando las tropas de Napoleón pasaron por aquà y tal. La gente hace cosas muy raras. Y con el frÃo que hace, además. DecÃa una señora al ver pasar a la tropa que a la tarde en la batalla se les iba a helar el moco, expresión muy de aquÃ, lo de helar el moco. Ha habido quien ha dicho que lo de la tarde era una pavada, expresión también muy de aquÃ, pavada. Yo no he dicho nada, pero he recordado que el episodio cae de refilón por una página de aquel libro que me hizo pasar tan buenos ratos durante el verano, sÃ, el de Jonathan Strange y el señor Norrell. Me he acordado porque, según la ficción, Pamplona está donde está porque Jonathan Strange hizo un hechizo para cambiarla unos cuantos kilómetros de su ubicación original. Todo por joder a Napoleón, expresión ésta que es de aquà y de allÃ. Hay expresiones universales. En resumen, que lo de la batalla de esta tarde también era una ficción, según para quién una pavada y, además, seguro que se han helado el moco.
Yo he visto la pelÃcula de Los Simpson.
No tiene nada que ver una cosa con la otra pero yo, ya se sabe, a mi aire. Y la pelÃcula de los Simpson la tenÃa pendiente y después de verla puedo decir que no es una pavada, qué va; además no me querÃa helar el moco, sobre todo hoy que parece que el catarro quiere reincidir, o al menos está avisando. Asà que he decidido quedarme en casa y hacer una sesión doble, o múltiple. Empecé ayer y he retomado hoy con la de los Simpson. Me pregunto si los americanos son lo suficientemente inteligentes como para reirse de su propia estupidez o si es que realmente son tan cortos que se rÃen sin saber que se están viendo ridiculizados.
Más o menos, de ésto va el sábado.