Album

Margaret Rutherford

Lo primero de todo es que Miss Marple es Margaret Rutherford, de eso no cabe duda, porque luego estuvieron otras queriendo imitar a Miss Marple pero no había manera de que les saliera Margaret Rutherford por mucho que se empeñaran. Así que me vengan de repente a la memoria me acuerdo de Angela Lansbury, que aunque no hacía de Miss Marple lo parecía y eso es algo ya que lo de hacer de Rutherford era imposible. A mí la Lansbury me ponía malo en esa serie de la tele; si yo fuera el asesino del capítulo me pondría de los nervios al ver a esa señora cotilla y metomentodo que siempre se las arreglaba para estar invitada en todos los fregaos donde se va a cometer alguna fechoría, que no me digas que no era casualidad. Pero qué pesada. A la Lansbury la dejamos como bruja novata, que eso lo hace de manera inolvidable y así será por siempre.

Más. Ah sí, luego tenemos a esa señora menudita con cara de malas pulgas que salía en una serie de la BBC, y si no era de la BBC lo parecía; la señora salía en la pantalla y debajo ponían “Miss Marple” porque si no no lo imaginaría nadie jamás. No le ponían “Margaret Rutherford” porque todavía le faltaba metro y medio, de alto y de envergadura, y todo eso para empezar a hablar a ver si había posibilidades. A la única que salvamos es a Elsa Lanchester. No importa si al final la de la silla de ruedas era la enfermera y no al revés (y más vale que no le preguntemos al mayordomo si no queremos liarla más) pero lo que la salva es haberse prestado junto con los demás a hacer esa deliciosa gamberrada que fue “Un cadáver a los postres”, donde Truman Capote se daba una castaña que para qué con la silla esa que salía zumbando marcha atrás. Ay, qué recuerdos, Señor.

En resumen: que Miss Marple es Margaret Rutherford. Palabra de Agatha Christie, y además de verdad, y su palabra contará algo digo yo, que mira que escribió palabras sobre Miss Marple y hasta sobre los diez negritos (qué suspense!). Miss Rutherford sale en esas películas tan británicas que te hacen arrebujarte en el sofá y apagar la luz y sonreir, todo a la vez. Y no importa lo ingenioso que sea el malhechor porque sabes que al final ella le gana. Fijo. Pero mientras tanto la ves aparecer con esa corpulencia tan hombruna y al mismo tiempo con esa enorme ternura en la mirada y siempre tan ágil y llena de energía. A mí me gusta mucho cuando Margaret Rutherford presiona con la punta de la lengua los mofletes o la parte de debajo del labio y parece que le ha salido un chichón porque eso lo hace cuando está juntando las piezas del enigma en su cabeza o cuando acaba de decirle algo al inspector, porque es su forma de decir en gestos que se te había pasado hablar con el huesped y ese sabe algo y también es así como dice ahí queda eso, majetón.

Por lo demás, Miss Rutherford tiene un aire a la señora Mercedes, sobre todo cuando pasa en bata con el móvil en la mano para preguntarte cómo se sabe si hay un mensaje de esos.

6 pensamientos en “Album

  1. Ferre

    Hombre, y la Landsbury tiene, a bote pronto, otro papelón por el que recordarla: la despreciable madre de Laurence Harvey el El Mensajero del Miedo. Ahí sí que ponía malo (literalmente) a más de uno.

    Saludos,

    Ferre

  2. C.

    Esto no es propiamente un comentario a este post -aunque casualmente vi el domingo la Bruja novata con los niños y llevo todo el día tarareando el dichoso treguna-mecoides-etc.
    Es curioso cómo he llegado a este blog: mi hijo de ocho años, clarinetista de vocación desde los dos (y ni mi marido ni yo hemos estudiado música) me preguntó ayer si no había clarinetistas famosos, y mira por dónde que gracias a mi ignorancia sobre el tema y al google sacrosanto, he caído en esta red. En fin, confieso que llevo una hora enganchada, yendo de unos asuntos a otros, en lugar de corregir, que es lo que debería estar haciendo… Confieso, además, que es la primera vez que escribo un comentario de éstos. Qué cosas.
    Volveré. Estoy escuchando a Dayna Kurtz, pero me han entrado unas ganas tremendas de Bach.

  3. emejota Autor

    Hola C, bienvenida.

    Es normal que hayas caído aquí si tus hijos ven La Bruja Novata, tararean el Treguna y además uno de ellos es clarinetista vocacional. Son temas comunes a este blog. Si me permites la sugerencia, busca a Jack Brymer, clarinetista entre clarinetistas, uno de los sonidos más hermosos y con mayor musicalidad e inteligencia. Me permito la sugerencia porque a Brymer empieza a obviársele por haber cometido el pecado de haberse muerto ya.

    Vuelve cuando quieras! Un abrazo.

    (de mayor quiero corregir exámenes y controles y redacciones y lo que sea; es algo que me apasiona)

  4. C.

    Seguiré el consejo de un profesional.

    Yo de mayor quiero ser musicóloga y hacer crítica literaria -por cierto, muy interesante-, y, a ser posible, tener mi propio blog.
    De hecho, cuando voy o vuelvo de mi curro estable a la clase de pilates -con la escuela de idiomas terminé a los veinte años- me pregunto qué sería dedicarme a lo que verdaderamente me gusta (creo que recuerdo vagamente lo que era) y tener una vida digamos “alternativa”.

    Reitero lo de que soy nueva en estas lides blogueras. ¿Vale enrollarse -sospecho que ya lo estoy haciencdo- o los comentarios deben limitarse a glosar las doctas palabras del autor?

    Es que como anuncié, tengo intención de pasearme por aquí a menudo: hay demasiados temas que me resultan no ya atractivos, sino imanantes (uy, qué neologismo más raro…)

    Siento lo de C.; me ha salido así como de firma rápida de correo electrónico, tampoco sé si aquí uno da el nombre, se pone un seudónimo significativo o qué. Perdóneseme nuevamente la ignorancia.

  5. emejota Autor

    Una vez quise ser de mayor Chicho Ibáñez Serrador para inventar el “Un, dos, tres” pero sólo si me daban la seguridad de que lo iban a poner el viernes por la noche. Si no, pues nada.

    Aquí da igual ponerse un nombre, un seudónimo o lo que sea. Hay quien no pone nada y entonces el blog le designa por su cuenta como anónimo. Lo interesante es lo que viene dentro del envoltorio. Hubo un tiempo en que los comentarios de este blog dieron lugar a debates y todo. Qué tiempos. Supongo que luego todos caemos en la rutina. Pero darle vidilla al asunto siempre está bien, sobre todo para intercambiar puntos de vista o lo que se tercie. Es que me temo que el autor no es docto, y eso que me reciben todos los doctores habidos y por haber menos el ginecólogo por razones obvias. Fíjate que ni siquiera sé qué es exactamente eso de “pilates” pero la palabra en sí ya da como escalofríos. Suena a tortura sofisticada. “Imanante”, sin embargo, suena muy bien. Me gusta la sonoridad de las palabras y las notas del clarinete de Jack Brymer.

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