Album 12 noviembre, 2007
Escrito por emejota en : Album, Cine
Lo primero de todo es que Miss Marple es Margaret Rutherford, de eso no cabe duda, porque luego estuvieron otras queriendo imitar a Miss Marple pero no habÃa manera de que les saliera Margaret Rutherford por mucho que se empeñaran. Asà que me vengan de repente a la memoria me acuerdo de Angela Lansbury, que aunque no hacÃa de Miss Marple lo parecÃa y eso es algo ya que lo de hacer de Rutherford era imposible. A mà la Lansbury me ponÃa malo en esa serie de la tele; si yo fuera el asesino del capÃtulo me pondrÃa de los nervios al ver a esa señora cotilla y metomentodo que siempre se las arreglaba para estar invitada en todos los fregaos donde se va a cometer alguna fechorÃa, que no me digas que no era casualidad. Pero qué pesada. A la Lansbury la dejamos como bruja novata, que eso lo hace de manera inolvidable y asà será por siempre.
Más. Ah sÃ, luego tenemos a esa señora menudita con cara de malas pulgas que salÃa en una serie de la BBC, y si no era de la BBC lo parecÃa; la señora salÃa en la pantalla y debajo ponÃan “Miss Marple” porque si no no lo imaginarÃa nadie jamás. No le ponÃan “Margaret Rutherford” porque todavÃa le faltaba metro y medio, de alto y de envergadura, y todo eso para empezar a hablar a ver si habÃa posibilidades. A la única que salvamos es a Elsa Lanchester. No importa si al final la de la silla de ruedas era la enfermera y no al revés (y más vale que no le preguntemos al mayordomo si no queremos liarla más) pero lo que la salva es haberse prestado junto con los demás a hacer esa deliciosa gamberrada que fue “Un cadáver a los postres”, donde Truman Capote se daba una castaña que para qué con la silla esa que salÃa zumbando marcha atrás. Ay, qué recuerdos, Señor.
En resumen: que Miss Marple es Margaret Rutherford. Palabra de Agatha Christie, y además de verdad, y su palabra contará algo digo yo, que mira que escribió palabras sobre Miss Marple y hasta sobre los diez negritos (qué suspense!). Miss Rutherford sale en esas pelÃculas tan británicas que te hacen arrebujarte en el sofá y apagar la luz y sonreir, todo a la vez. Y no importa lo ingenioso que sea el malhechor porque sabes que al final ella le gana. Fijo. Pero mientras tanto la ves aparecer con esa corpulencia tan hombruna y al mismo tiempo con esa enorme ternura en la mirada y siempre tan ágil y llena de energÃa. A mà me gusta mucho cuando Margaret Rutherford presiona con la punta de la lengua los mofletes o la parte de debajo del labio y parece que le ha salido un chichón porque eso lo hace cuando está juntando las piezas del enigma en su cabeza o cuando acaba de decirle algo al inspector, porque es su forma de decir en gestos que se te habÃa pasado hablar con el huesped y ese sabe algo y también es asà como dice ahà queda eso, majetón.
Por lo demás, Miss Rutherford tiene un aire a la señora Mercedes, sobre todo cuando pasa en bata con el móvil en la mano para preguntarte cómo se sabe si hay un mensaje de esos.
Comentarios»
Hombre, y la Landsbury tiene, a bote pronto, otro papelón por el que recordarla: la despreciable madre de Laurence Harvey el El Mensajero del Miedo. Ahà sà que ponÃa malo (literalmente) a más de uno.
Saludos,
Ferre
Hombre, pero hablamos en tono lúdico-palomitero de sábado tarde. Viva “La bruja novata”!
;)
Esto no es propiamente un comentario a este post -aunque casualmente vi el domingo la Bruja novata con los niños y llevo todo el dÃa tarareando el dichoso treguna-mecoides-etc.
Es curioso cómo he llegado a este blog: mi hijo de ocho años, clarinetista de vocación desde los dos (y ni mi marido ni yo hemos estudiado música) me preguntó ayer si no habÃa clarinetistas famosos, y mira por dónde que gracias a mi ignorancia sobre el tema y al google sacrosanto, he caÃdo en esta red. En fin, confieso que llevo una hora enganchada, yendo de unos asuntos a otros, en lugar de corregir, que es lo que deberÃa estar haciendo… Confieso, además, que es la primera vez que escribo un comentario de éstos. Qué cosas.
Volveré. Estoy escuchando a Dayna Kurtz, pero me han entrado unas ganas tremendas de Bach.
Hola C, bienvenida.
Es normal que hayas caÃdo aquà si tus hijos ven La Bruja Novata, tararean el Treguna y además uno de ellos es clarinetista vocacional. Son temas comunes a este blog. Si me permites la sugerencia, busca a Jack Brymer, clarinetista entre clarinetistas, uno de los sonidos más hermosos y con mayor musicalidad e inteligencia. Me permito la sugerencia porque a Brymer empieza a obviársele por haber cometido el pecado de haberse muerto ya.
Vuelve cuando quieras! Un abrazo.
(de mayor quiero corregir exámenes y controles y redacciones y lo que sea; es algo que me apasiona)
Seguiré el consejo de un profesional.
Yo de mayor quiero ser musicóloga y hacer crÃtica literaria -por cierto, muy interesante-, y, a ser posible, tener mi propio blog.
De hecho, cuando voy o vuelvo de mi curro estable a la clase de pilates -con la escuela de idiomas terminé a los veinte años- me pregunto qué serÃa dedicarme a lo que verdaderamente me gusta (creo que recuerdo vagamente lo que era) y tener una vida digamos “alternativa”.
Reitero lo de que soy nueva en estas lides blogueras. ¿Vale enrollarse -sospecho que ya lo estoy haciencdo- o los comentarios deben limitarse a glosar las doctas palabras del autor?
Es que como anuncié, tengo intención de pasearme por aquà a menudo: hay demasiados temas que me resultan no ya atractivos, sino imanantes (uy, qué neologismo más raro…)
Siento lo de C.; me ha salido asà como de firma rápida de correo electrónico, tampoco sé si aquà uno da el nombre, se pone un seudónimo significativo o qué. Perdóneseme nuevamente la ignorancia.
Una vez quise ser de mayor Chicho Ibáñez Serrador para inventar el “Un, dos, tres” pero sólo si me daban la seguridad de que lo iban a poner el viernes por la noche. Si no, pues nada.
Aquà da igual ponerse un nombre, un seudónimo o lo que sea. Hay quien no pone nada y entonces el blog le designa por su cuenta como anónimo. Lo interesante es lo que viene dentro del envoltorio. Hubo un tiempo en que los comentarios de este blog dieron lugar a debates y todo. Qué tiempos. Supongo que luego todos caemos en la rutina. Pero darle vidilla al asunto siempre está bien, sobre todo para intercambiar puntos de vista o lo que se tercie. Es que me temo que el autor no es docto, y eso que me reciben todos los doctores habidos y por haber menos el ginecólogo por razones obvias. FÃjate que ni siquiera sé qué es exactamente eso de “pilates” pero la palabra en sà ya da como escalofrÃos. Suena a tortura sofisticada. “Imanante”, sin embargo, suena muy bien. Me gusta la sonoridad de las palabras y las notas del clarinete de Jack Brymer.