Consulta 2 noviembre, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propiosEn el neurólogo.
El neurólogo sigue siendo un tipo muy raro. O se parapeta entre el historial médico asomando la cara por entre las carpetas o se pone a escribir de una manera llamativa, apartándose del papel y estirando mucho el brazo, como si el bolÃgrafo fuera a explotar. Es todo muy sospechoso, no sé si la enfermera opinará lo mismo.
Durante las exploraciones, el neurólogo se muestra nervioso e impaciente y además apenas levanta la voz. El además está escrito en plan de queja suave, como dejándolo caer, porque lo peor es no oir a un tipo que da órdenes compulsivamente (venga hacia mà con paso rápido, vaya hacia la puerta de puntillas, tóquese la punta de la nariz con el Ãndice de la mano izquierda…) y que da la contraorden cuando apenas has podido iniciar la maniobra anterior (…venga hacia mà apoyándose en los talones, vamos vamos, tóquese la punta de la nariz con el Ãndice de la mano derecha, cierre los ojos y pase el talón del pie derecho desde la rodilla izquierda hacia abajo…)
Qué estrés.
El neurólogo da órdenes sin descanso, yo creo que busca pillarte en un renuncio, si no a qué viene esa mirada como de perfil, con el ojo derecho muy abierto y la ceja muy arriba y el izquierdo como en retaguardia, como receloso, no sé. El neurólogo tiene pinta de detective de novela negra, es muy curioso, y no sé si acertará a tocarse la nariz con el Ãndice de la mano izquierda pero a veces parece que te toca los cojones, no sé si me explico.
Ayer por la noche nuevo susto. Ya me voy acostumbrando y todo. Hoy bien, o casi.
Comentarios»
En realidad, el neurólogo lo que querÃa ser de mayor es guardia civil de tráfico, para hacer tests de alcoholemia en la cuneta de las carreteras comarcales. Pero estudió medicina para no defraudar a su padre, que se chupó un montón de guardias en la carretera para pagarle los estudios.
Ahora lo comprendo todo !!
y, si a la teorÃa de arrebatos, le añadimos que puede que se hiciera neurólogo por aquello de que sus neuronas tienen la necesidad de sentirse un poco superiores a las demás y, desde esta profesión, le permitÃa todo un abanico orgásmico de alturas.
Pues no sé, a saber. Tiene fama de “especial”, asà lo dicen, especial; todavÃa no sé si eso es bueno o malo o cuándo es bueno y cuándo deja de serlo. Oye, suena bien eso de un abanico orgásmico de alturas…