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Diario 29 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 3 comentarios

Ayer, después de comer, volví a perder el sentido del humor y algo más que no sé precisar aunque ya va siendo familiar la pérdida de ese algo más dejándote algo menos, como si una parte de dentro te abandonara y te convirtieras en envoltorio y poco más. Perder el sentido del humor no significa estar enfadado, por qué y con quién iba a estarlo; de la misma manera, que el sentido del humor sea el Norte de la brújula que le mantiene a uno en ruta sin temor a extravíos no quiere decir que yo sea el rey de la comedia, no tiene nada que ver. Aquí lo que veo es que a veces me desdibujo y desaparezco en mí mismo y para mí mismo. Es como sentir una debilidad progresiva que te va restando voluntad y aliento y te deja en un compás de espera, bajo el sombrero de un calderón. Luego va retornando de la misma manera que se marchó: inmotivadamente y poco a poco. Pero en cada regreso traigo en el equipaje el folleto de viaje donde aparece dibujado el mapa del desconcierto.

Silencio 27 November, 2007

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(de blanca)

Eso no es malo. Eso es sin más. Y luego llega el siguiente compás.

Laberinto 26 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios

Con la SGAE hemos topado.

Prometo que yo sólo quería saber la respuesta a una pregunta y puedo asegurar que la pregunta era de lo más concreta, a saber, si una melodía popular, de la que conozco el título, era de dominio público o no. Pues bien (o mal, depende de cómo se mire) la pregunta ha requerido repetidas llamadas telefónicas a cuatro delegaciones, cuatro, siendo la segunda llamada a la tercera delegación de cuarenta y dos minutos. Al final, la respuesta obtenida ha sido:

Sí, no y depende.

En un momento dado en que me volvían a contar por enésima vez el mismo rollo cuyo final ya sabía que no iba a llegar a ninguna parte me he puesto a pensar en otra cosa mientras miraba por la ventana y el brazo que sostenía el auricular amenazaba con desplomarse. Y entonces he tenido una revelación. Y la revelación me ha hecho notar que esta incapacidad para la introspección creativa que me tiene anestesiado desde hace un año también se refleja en el único frente activo que mantengo (si así se le puede denominar, activo). Porque las armonizaciones van, en un primer instante, del exterior al interior. Luego van al revés, sí, pero eso es después. He decidido anotarlo por si se me olvida, más que nada para decírselo al médico por si le resulta interesante. Dice el médico que todo es interesante. Pues bueno.

Anotaba yo la revelación, probablemente iba por lo de exterior al interior cuando del otro lado del teléfono han dicho oiga, oiga y yo he respondido sí, sí, dígame. Y no ha habido manera tampoco de saber si sí o si no o si depende o de qué depende que una melodía esté huérfana o no, que hace falta bemoles para no soltar prenda cuando sabes que delante de las narices de la voz que te habla hay un monitor reflejando una base de datos la cual tiene la respuesta. Pero de nada han servido mis ruegos, súplicas, estrategias y demás. En un momento en el que lo mío ya pasaba a la fase acoso insistente he tenido que hacer frente a una réplica del enemigo. Ella: pero usted sólo tiene una obra registrada con nosotros. Y yo: ya, es que soy muy joven, pero prometo mucho. Y ella: … Y yo: ¿…? Y ella: mire, pues llame a la delegación de Madrid. Y yo: es que es la delegación de Madrid la que me ha dicho que les llame a ustedes. Y ella: bueno pero es que si la melodía tiene autor eso es información confidencial…

Y así todo el rato. Y con el catarro. Y el dolor de cabeza. Y se me han quitado las ganas, claro.

Resfriado 25 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios

Otra vez.

Ficción 24 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 3 comentarios

Esta mañana iba andando por la acera y he visto que de frente venían unos tipos muy raros vestidos en plan figurantes de alguna película de Sissi lo menos. Parecían muy motivados así que igual eran los que se sabían de antemano vencedores. Es que por la tarde se representaba un episodio de la Guerra de la Independencia de cuando las tropas de Napoleón pasaron por aquí y tal. La gente hace cosas muy raras. Y con el frío que hace, además. Decía una señora al ver pasar a la tropa que a la tarde en la batalla se les iba a helar el moco, expresión muy de aquí, lo de helar el moco. Ha habido quien ha dicho que lo de la tarde era una pavada, expresión también muy de aquí, pavada. Yo no he dicho nada, pero he recordado que el episodio cae de refilón por una página de aquel libro que me hizo pasar tan buenos ratos durante el verano, sí, el de Jonathan Strange y el señor Norrell. Me he acordado porque, según la ficción, Pamplona está donde está porque Jonathan Strange hizo un hechizo para cambiarla unos cuantos kilómetros de su ubicación original. Todo por joder a Napoleón, expresión ésta que es de aquí y de allí. Hay expresiones universales. En resumen, que lo de la batalla de esta tarde también era una ficción, según para quién una pavada y, además, seguro que se han helado el moco.

Yo he visto la película de Los Simpson.

No tiene nada que ver una cosa con la otra pero yo, ya se sabe, a mi aire. Y la película de los Simpson la tenía pendiente y después de verla puedo decir que no es una pavada, qué va; además no me quería helar el moco, sobre todo hoy que parece que el catarro quiere reincidir, o al menos está avisando. Así que he decidido quedarme en casa y hacer una sesión doble, o múltiple. Empecé ayer y he retomado hoy con la de los Simpson. Me pregunto si los americanos son lo suficientemente inteligentes como para reirse de su propia estupidez o si es que realmente son tan cortos que se ríen sin saber que se están viendo ridiculizados.

Más o menos, de ésto va el sábado.

Regalos 23 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 11 comentarios

Qué noche más bonita la de ayer en el Auditorio de Barañain. Cuántos regalos recibidos en forma de afecto. Lo primero fue disfrutar del estreno de las dos armonizaciones a cargo de la Coral Barañain. Disfruté mucho porque, hasta entonces, aunque seas el compositor, lo que tienes en la cabeza es una imagen sonora aproximada; por ese motivo, que se ilumine el escenario y brote el sonido de las voces que da forma a lo que concebiste frente a un papel y un teclado produce una sensación muy curiosa. Reconoces cada una de las líneas melódicas que suenan, eres capaz de predecir el camino que van a tomar pero, al mismo tiempo, decides entregarte a lo que venga. La experiencia fue realmente gratificante porque el grupo que dirige Pello Ruíz, tal y como era de esperar y apunté en el post anterior, lo hace muy bien. Descubrí, y fue interesantísimo, que una cosa es subrayar con la música el sentido del texto y otra destacar la particular sonoridad de las sílabas, que eso es lo que hace Pello en el trabajo previo y concienzudo y que completa el trabajo de la interpretación.

Pero hubo más porque al final del concierto Pello se dirigió al público para decir que desde hace unos años hay una obra que les viene acompañando por todas partes y a la que tienen un cariño muy especial y que esa noche se la querían ofrecer, como agradecimiento cariñoso, al autor, que estaba presente en la sala. Entonces me di cuenta de que el autor igual era yo y me dije algo parecido a ay ay ay. Y sí, era yo. Fue un lujazo verlos a todos ponerse al borde del escenario, sonrientes, para cantar algo que esta vez no era una armonización sino una composición que les remití allá por el 2001 (una odisea de año, todo sea dicho) y que no supe, hasta hace relativamente pocos meses, que la cantaban, y cuánto. Y fue muy emocionante, claro. Al final aplaudieron desde el escenario y tuve que ponerme de pie.

Después, en la cafetería del auditorio, de manera más distendida, aún volvieron a repetir una de las armonizaciones y después empezó una polifonía de saludos, sonrisas, besos y abrazos afectuosos. Luego, en un plano más oficial, una foto, una firma y una entrevista. El recuerdo de la noche es haberme traído un baño de cariño. Me decía Pello al despedirnos si aquéllo había sido suficiente para animarme a trabajar en nuevas cosas y enviárselas y yo le dije que sí, que por supuesto, cómo no. Ayer me acompañaban mi madre y mi hermano; su presencia, siempre discreta y esencial, forma parte no menor de esta partitura.

Estreno 22 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 5 comentarios

Hoy es el día de Santa Cecilia y por la tarde me voy de excursión a Pamplona porque la Coral Barañain estrena dos armonizaciones mías en el Auditorio y me han invitado muy amablemente. Me hace mucha ilusión (tanta como para haber sido capaz de superar esta parálisis de la voluntad que ya daba por crónica y animarme a ir) porque estoy seguro de que Pello Ruíz ha hecho un trabajo estupendo, como siempre, aunque ayer por la mañana estaba el hombre algo inquieto al otro lado del teléfono porque la acústica seca del auditorio no le favorece a una de las piezas, algún hilo melódico tiene esa pieza al que le gustaría flotar en una reverberación suave, y eso Pello lo vio enseguida, que para eso tiene el olfato que tiene. No me preocupa aunque le entiendo.

Esta debe ser la etapa de las armonizaciones. Empezó un día sin avisar y me encontré ante algo muy estimulante: crear a partir de un estímulo externo, en este caso melodías ancestrales de latitudes norteñas y de color modal, tan sugerente siempre. Uno empieza a trabajar sobre esas melodías, explorándolas, y cuando termina tiene la sensación de que más que haber dicho algo sobre ellas son ellas las que están diciendo algo de uno mismo. Como si fueran el pretexto para conseguir expresarte; como si fueran el marco donde se coloca una instantánea de tí. En la armonización me siento más creador que en la composición libre. Qué le vamos a hacer.

Cómico 21 November, 2007

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Ha muerto Fernán-Gómez. Es curioso que algunos medios, al dar la noticia, digan de él que era escritor, cineasta y actor cuando fue justamente al revés: actor, cineasta y escritor, por este orden. Y qué si se ha muerto, se dirá, y se dirá con razón, pero no deja de ser curioso que las palabras se organicen en una jerarquía estricta cuando se trata de hablar de lo cultural con un respeto algo esnobista. Fernán-Gómez fue actor, cineasta y escritor. Y cómico, que es una palabra de antes, de cuando “El viaje a ninguna parte”, y en la que cabían él y muchos otros y tan ricamente, porque así se sentían y así les gustaba llamarse: cómicos. Prueba de que las palabras ahora se ordenan según a saber qué importancia es que probablemente sonaría raro, por poco serio, decir que ha muerto Fernando Fernán-Gómez, cómico, aunque eso sea lo más preciso y precioso. En cualquier caso, mientras las palabras suben y bajan de cotización en el mercado de valores, ya hay alguna generación para quien Fernán-Gómez será para siempre el señor que salió un día en la tele mandando a la mierda a uno.

Zarabanda 21 November, 2007

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Todas las mañanas del mundo

Todas las mañanas del mundo

“Todas las mañanas del mundo son un camino sin retorno” (Pascal Quignard)

Penúltima repesca FNAC.

Chus 20 November, 2007

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Ha llamado Chus.

Chus es una chica muy especial. Un día iba en moto y pensó que igual lo suyo era hacerse monja de clausura.

Al día siguiente aparcó la moto.

Chus vive desde entonces en un mundo de muros de piedra y jardines y celdas y capillas que está detenido exactamente en el año mil y poco. Fascinante. Como en “El gran silencio” pero en Chus, que no tiene nada de silenciosa porque es todo extroversión y energía. Como es la única joven en una comunidad de octogenarias para arriba pues hace de todo: es albañil, electricista, jardinera, labradora y servicio diario de ambulancia al hospital, que a las monjas tan mayores hay que llevarlas al hospital casi más que a misa. Su condición de enlace con el mundo exterior por necesidades de una comunidad en extinción le va mucho a Chus, tan inquieta ella, siempre con esos ojos tan redondos y muy abiertos y con la sonrisa puesta pase lo que pase. A mí Chus me cae muy bien aunque sea monja porque es la única monja que conozco que ejerce consecuentemente y además luego se va un rato de pinchos con el hábito aprovechando que viene a la ciudad con la furgoneta para hacer unos recados.

Chus apareció un día por mi casa por mandato de la Superiora, que igual había leído esa noche a Lutero y pensó que les vendría bien un poco de música. Se debieron de acordar de que había un órgano por casa y mandaron a la más joven a que aprendiera unas pocas teclas. También es cierto que la Superiora debía tener en la mesita de noche a San Agustín y el día que llegó a la parte de las tentaciones a las que puede incitar la música dijo que se acabó y punto. Aquel día estuve seguro de ver una lagrimita reprimida con fuerza mientras Chus se despedía con su mirada limpia y su sonrisa habitual. Pero entre unas cosas y otras, nos dio tiempo a charlar de ésto y lo otro. A mí me fascinaba esa vida de monasterio o, para ser exactos, cómo era capaz Chus de conciliar dos milenios sin faltar al libro de instrucciones. Por ejemplo lo del ordenador. A Chus no le dejan utilizar Internet pero le pierden los ordenadores y tiene uno en su celda para escribir los cantos y tal. El problema es que en invierno hace tanto frío en la celda que el ordenador se apaga de golpe y por eso Chus de vez en cuando le da al secador de pelo y apunta el aire caliente hacia la caja y ya está. A ella no le importa pasar frío porque dice que ya está acostumbrada. También dice que el que no se acostumbra es el ordenador y se le apaga de golpe sin haberle dado tiempo a cerrar el Finale. Qué fastidio.

En Navidades, los años que estuvo viniendo por aquí, me pedía una película porque era la única vez al año que podían ver una película. Y eso era motivo de alborozo para todas, que se juntaban en el cuartito de la tele para ver una película por ser Navidad. El problema era elegir la película, claro, nada de besos, pasiones, cosas de esas. Un día le llamó la atención la carátula de “El color púrpura” y le leí la sinopsis (por si acaso); entonces ella negó repetídamente con la cabeza como si le estuviera leyendo la sinopsis de “Saw IV”, si bien es cierto que en estas ocasiones solía añadir que si por ella fuera… Visto el panorama, decidí recurrir a los clásicos. De esa manera, el monasterio celebró con alegría, en años sucesivos, “El Mago de Oz”, “Mary Poppins” y “Una noche en la ópera” y como agradecimiento me mandaron sendas cajas de pastas caseras de esas que se te hace la boca agua.

Dios, qué pastas.

Al final recibí una invitación para entrar al monasterio y todo pero dio la casualidad que algún organismo oficial organizó por entonces unas Jornadas sobre Canto Gregoriano y tuve que dar una conferencia sobre el asunto allá mismo. Yo hablaba dentro de la capilla y más allá del público, tras unas verjas tupidas, noté el parpadeo de los hábitos, del ir y venir, y comprendí entonces que tenía un club de fans revoloteanto con entusiasmo. Supongo que dirían es él, es él, como si fuera el Bisbal del Gregoriano, no sé, fue divertido. Al final me las presentaron y me sonreían con vergüenza de colegiala de película de Garci y bajaban la vista y se iban corriendo. No recuerdo cuánto me pagó el organismo oficial por la conferencia pero lo que sí recuerdo son los obsequios de las monjas, otra caja de pastas, un tarro de miel, una crema que vale para todo: para picaduras de avispa, para los golpes, para las fracturas (todas las fracturas), para las quemaduras, para el sol, por qué no, para el sol también y para muchas otras cosas.

A todo ésto, dónde estábamos. Ah, sí, que ha llamado Chus.

Ha llamado Chus pidiendo ayuda vital, expresión literal, ayuda vital, porque no encontraba los acordes para “Los campanilleros”, que hay un sol sostenido que no cabe en ningún acorde, y que a ver si le puedo echar una mano. Y le he dictado por teléfono los acordes, mi menor, la menor, si Mayor, mi menor otra vez. Chus necesitaba los acordes para el villancico porque el día de Navidad tiene que tocarlo. Con el órgano. No, qué va, tengo que tocarlo con la cítara. La cítara. Sí, la cítara. Eso ha sido lo mejor. La cítara. En las navidades del iPod todavía se tocan villancicos con la cítara. En el fondo no sé de qué me extraño, ha debido ser la falta de costumbre porque hacía tiempo que no sabía de Chus, pero es que lo de la cítara es muy de Chus, por lo de conciliar dos milenios, el mil y el dos mil. Pero a mí me ha parecido por un momento que estaba hablando con Lady Marian lo menos, lección de música para cítara, qué cosas. Ha dicho Chus, muy contenta ella con los acordes, que van a hacer pastas y que me mandará una caja. A mí ya se me está haciendo la boca agua.

Hermanos 18 November, 2007

Escrito por emejota en : Series, Televisión , 11 comentarios

Hermanos y DetectivesMe gusta “Hermanos y Detectives”. Me gusta porque se ve con agrado, sin más (y sin menos); me gusta su tono paródico, sus científicos en apuros y sus policías zoquetes dignos de una promoción de la T.I.A de Ibáñez (con todos los respetos para la tía de Ibáñez), su rollo a lo cluedo y su banda sonora de aire retro en plan series policiacas de los 70; me gusta su condición de producto realmente familiar y amable, al fin, cuando eso pasa hasta se agradece su aire ingenuo; me gusta por lo general la horma de ficción de baja intensidad, que no es algo autojustificativo de no sé qué y sí un reconocimiento a una serie de virtudes que pasan por asumir una condición modesta sin renunciar a la facturación digna; me gusta su casting, todo él, hasta la pandilla de fondo. En primer plano, me gusta (oh, sorpresa) el trabajo de Diego Martín, un actor por lo general muy sosito que ha tenido que encontrarse con un personaje así para caerse bien mutuamente (menos con menos es más, como en las mates) y me gusta Rodrigo Noya porque, aunque está más que demostrado que los niños cuando funcionan lo hacen muy bien, antes pueden pasar varias cosas: que el niño no funcione por soso o que el niño no funcione por cargante; aquí el niño funciona precisamente porque tiene que resultar cargante y funciona de tal manera que al principio no nos importa que sea cargante y después ya ni nos lo parece. Y me gusta la química entre los dos, hermanos y detectives, sobre todo su gradación, bien controlada, capítulo a capítulo, hacia arriba.

Hay más: me gusta el planteamiento y la evolución de esa tensión sexual (me gusta Marta Nieto) que no puede faltar en toda ficción que se precie. Y, qué leches, me gusta mucho que no haya la (ya casi inevitable) secuencia espectáculo que se lleva medio presupuesto del capítulo a costa de recolectar el share de la semana. Me gusta su aire de serie de cuando no había prime time, o cuando el prime time de las series era un sábado de invierno a media tarde en el UHF o la sobremesa de los días de vacaciones de verano, en la Primera Cadena. Y no me importa si las tramas son simples o compuestas, pero qué coño nos importa cómo son las tramas si lo que todos estamos esperando es que a Lorenzo se le encienda la bombilla y agarrado a la gafa empiese a largar sospechosos con asento argentiiino, vite.

A “Hermanos y Detectives” le renuevan contrato. Como se acaba el material del original argentino (la serie es remake de allí) y los guiones empleados apenas se han tocado, habrá que empezar a poner cosas enteramente de aquí. A ver cómo funciona.

Publicidad 17 November, 2007

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(Buzoneo celtibérico)

Emperador 16 November, 2007

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AshkenazyLos Conciertos para Piano de Beethoven, fascinantes en tantos aspectos, forman parte del repertorio sinfónico habitual y se programan con frecuencia pero pocas interpretaciones quedan grabadas en la memoria como la integral que ofreció el pianista ruso Vladimir Ashkenazy en Londres para la BBC en la primavera de 1974. A la batuta, Bernard Haitink dirigiendo a la Filarmónica de Londres. Ahora que aquellas emisiones salen a la luz en 2 dvd, nos avisan que las cintas de vídeo que estaban guardadas en el armario no pueden compararse ni de coña con el estandard de alta calidad al que nos tiene acostumbrados la tecnología actual. El “ni de coña” es un añadido mío, no lo dicen ellos porque los británicos, ya se sabe, son muy finos de cara a la galería, pero seguro que lo quieren decir. Tampoco dicen que los “acclaimed BBC films of Vladimir Ashkenazy playing all five Beethoven Piano Concertos” tienen encima unos cuantos pases, es decir, que las cintas venían ya desgastadillas, que por algo son “acclaimed”. No importa. Se ve y se oye de manera más que aceptable. Lo que importa es poder revivir la antológica experiencia y contemplar a un Ashkenazy enduendado y electrizante. Me asomé a la pantalla con el pañuelo en la nariz por la cosa del catarro de marras y me dio una descarga y ya no me pude despegar de allí. Ashkenazy impone. No es solamente la apabullante exhibición de potencia, claridad, control, visión intelectual y profunda musicalidad. Es que a este hombre menudo que se agita inquieto en la banqueta le sale la música por las orejas y, como si no fuera suficiente, extiende sus dominios más allá de las fronteras del teclado del piano para hacer de los miembros de la orquesta una prolongación de sus dedos y una expresión de su pensamiento musical. Qué grande.

La pulsación de Ashkenazy es increíblemente segura y poderosa; en los momentos de mayor intensidad, sus manos parecen convertirse en garras y sus dedos tienden a flexionarse en ángulo recto desplazando fuera del territorio del teclado al pulgar y dando lugar a arriesgados y siempre certeros ataques de precisión:

Ashkenazy

Ashkenazy

Ashkenazy, además, está en todo momento en comunicación con la orquesta vía Haitink, que es un director enorme. Ver dirigir a Haitink es comprender de un plumazo para qué sirve realmente un director de orquesta. Una gozada. Pero una gozada todo. Para mí ha sido (está siendo) todo un impacto; es como si redescubriera estas obras, como si antes hubieran sido un anticipo de ellas mismas, como si ahora las estremeciera el aliento necesario que las hace vibrar y resplandecer.

El “Emperador” de Beethoven es Ashkenazy.

Resfriado 14 November, 2007

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Pues eso.

Doblete 13 November, 2007

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Metidos en el culebrón que trata sobre la evolución de la tonalidad, Esther me propuso la semana pasada que hiciéramos una entrega doble, como los episodios piloto, porque estamos en un momento de la trama que te lleva a mirar de reojillo al compás siguiente a ver cómo sigue la cosa. Yo dije que sí, vale, pero después del doblete de hoy no valía para nada. Qué paliza, madre. Me pregunto qué pasaría si en vez de doblete tuviera que hacer triplete y así hasta completar jornada, como las personas sensatas, pero de momento me parece que no va a ser posible. De hecho, si el médico se enterara de lo del doblete igual ponía mala cara, o igual no, que a este hombre, al nuevo, todavía no le he pillado el compás, no sé si va a dos o a tres, estas cosas necesitan un poco de recorrido.

Por la tarde hacía frío y me ha entrado una nostalgia rara. De esas que te hacen entrar en un videoclub y visitar las estanterías donde reposan las películas pasadas de moda. Pobres. Un videoclub es como un cementerio lleno de lápidas donde la gente se pasea en silencio mirando detenidamente los nombres y las imágenes y de vez en cuando susurra algo a su pareja como: ésta estaba bien o ésta no valía nada, frases ambas del todo pertinentes en un sitio así. No somos nadie. Un mensaje al móvil ha reclamado mi atención. Era Belén para ir a cenar al chino. Hace que no íbamos al chino ni sé. Le he dicho que de acuerdo pero que era Martes y 13 y ella ha contestado que ja ja. Por qué lo dicen ja ja cuando quieren decir :) ? Es por la edad, seguro, debe ser cosa de la diferencia generacional. Dice el del videoclub que a “El libro de la selva”, a la que han lavado hoja por hoja toda la ídem dejándola de un verde que para qué, no le hace nadie ni caso. Pero que nadie. Por lo visto, los niños de hoy prefieren las películas de la Barbie a las que el protagonista de “La conjura de los necios” calificaría, sin dudarlo, como de obscenidad repugnante.

En el chino hemos pedido lo mismo de siempre pero estaba más rico y la china más simpática. Ahora toca descansar porque mañana por la mañana tengo que ir a Pamplona. Llevo el plano que me ha hecho Belén de la calle a la que voy porque ella conoce la zona y yo no. La gente sabe dibujar planos y cosas así. Es sorprendente.

Album 12 November, 2007

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Margaret Rutherford

Lo primero de todo es que Miss Marple es Margaret Rutherford, de eso no cabe duda, porque luego estuvieron otras queriendo imitar a Miss Marple pero no había manera de que les saliera Margaret Rutherford por mucho que se empeñaran. Así que me vengan de repente a la memoria me acuerdo de Angela Lansbury, que aunque no hacía de Miss Marple lo parecía y eso es algo ya que lo de hacer de Rutherford era imposible. A mí la Lansbury me ponía malo en esa serie de la tele; si yo fuera el asesino del capítulo me pondría de los nervios al ver a esa señora cotilla y metomentodo que siempre se las arreglaba para estar invitada en todos los fregaos donde se va a cometer alguna fechoría, que no me digas que no era casualidad. Pero qué pesada. A la Lansbury la dejamos como bruja novata, que eso lo hace de manera inolvidable y así será por siempre.

Más. Ah sí, luego tenemos a esa señora menudita con cara de malas pulgas que salía en una serie de la BBC, y si no era de la BBC lo parecía; la señora salía en la pantalla y debajo ponían “Miss Marple” porque si no no lo imaginaría nadie jamás. No le ponían “Margaret Rutherford” porque todavía le faltaba metro y medio, de alto y de envergadura, y todo eso para empezar a hablar a ver si había posibilidades. A la única que salvamos es a Elsa Lanchester. No importa si al final la de la silla de ruedas era la enfermera y no al revés (y más vale que no le preguntemos al mayordomo si no queremos liarla más) pero lo que la salva es haberse prestado junto con los demás a hacer esa deliciosa gamberrada que fue “Un cadáver a los postres”, donde Truman Capote se daba una castaña que para qué con la silla esa que salía zumbando marcha atrás. Ay, qué recuerdos, Señor.

En resumen: que Miss Marple es Margaret Rutherford. Palabra de Agatha Christie, y además de verdad, y su palabra contará algo digo yo, que mira que escribió palabras sobre Miss Marple y hasta sobre los diez negritos (qué suspense!). Miss Rutherford sale en esas películas tan británicas que te hacen arrebujarte en el sofá y apagar la luz y sonreir, todo a la vez. Y no importa lo ingenioso que sea el malhechor porque sabes que al final ella le gana. Fijo. Pero mientras tanto la ves aparecer con esa corpulencia tan hombruna y al mismo tiempo con esa enorme ternura en la mirada y siempre tan ágil y llena de energía. A mí me gusta mucho cuando Margaret Rutherford presiona con la punta de la lengua los mofletes o la parte de debajo del labio y parece que le ha salido un chichón porque eso lo hace cuando está juntando las piezas del enigma en su cabeza o cuando acaba de decirle algo al inspector, porque es su forma de decir en gestos que se te había pasado hablar con el huesped y ese sabe algo y también es así como dice ahí queda eso, majetón.

Por lo demás, Miss Rutherford tiene un aire a la señora Mercedes, sobre todo cuando pasa en bata con el móvil en la mano para preguntarte cómo se sabe si hay un mensaje de esos.

Aria 11 November, 2007

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Sábado por la noche. Cenando en casa de unos amigos y con invitados, mi primer acto social con más de 3 personas en bastante tiempo. Fuera, en el jardín, una noche heladora; dentro, en casa, el calor de la tertulia y la buena compañía. De madrugada me pidieron tocar el Aria de las “Variaciones Goldberg” y los dedos buscan, y encuentran. Una noche muy agradable.

Suite 10 November, 2007

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Jonathan LittellSe ha hecho esperar un año pero ya tenemos aquí “Las benévolas”, de Jonathan Littell (Nueva York, 1967). Llevo unos días mirándola de reojo, y mientras me decido a adentrarme en la novela, cosa que me suscita mucha curiosidad desde que tuve noticia de su existencia, sigo las declaraciones que va haciendo su autor a los medios, con desgana (la suya, que no la mía), con desgana él, que le debe dar mucha pereza hablar, aunque no sé hasta qué punto eso es una pose. Si lo que pretende Littell es hacerse un personaje, ayudas no le faltan. La introducción a la entrevista publicada recientemente por el suplemento cultural de “El País” es el sueño de todo escritor que desee una piel ad hoc, desde luego, porque en un momento y sin anestesia, estirando una frase por aquí y recortando una adjetivo por allá, nos dibujan a un norteamericano joven que, chulín él, se pone un día a escribir una novela de mil páginas en francés sobre el holocausto nazi para responderse a sí mismo ciertas cuestiones sobre la naturaleza del mal, gana nada menos que el Goncourt y no se molesta en ir a recibirlo. Para postre y como respuesta a los elogios mayúsculos recibidos por las vacas sagradas de la literatura (Vargas Llosa entre ellas) se permite decir que igual no vuelve a escribir otra novela. Sólo quiere que le dejen tranquilo. En Barcelona.

Pues así es, o así se muestra, Jonathan Littell. En esta entrevista y en las otras, a las que atiende con cierta distancia. Y es interesante lo que dice… hasta que el entrevistador desliza la cuestión musical. La cuestión musical viene a cuento porque la novela está dividida en partes que responden a los movimientos de una suite barroca. El problema es cuando la música desafina y eso empieza a pasar cuando el entrevistador pregunta sobre la razón de hacer una partición musical y Littell contesta que porque está bien lo del contrapunto.

(silencio de negra, más que nada para pensarlo un poco)

Pero lo definitivo viene cuando, Bach mediante, Littell da la definición de Fuga y suelta: “la fuga es una expresión musical del misterio de la Santísima Trinidad. Tres partes en una”.

Y se queda tan ancho.

Leche! Así no me lo aprendí yo, oiga. A ver si este tipo ha visto en la portada de un disco “Fuga a 3 voces” y ha dicho, ya está, tres en una, como el lubricante. Lees ésto y se te pone un calderón encima y empiezas a notar que Littell se te desmorona. Porque es inevitable preguntarse: si en el único asunto sobre el que conozco un poco veo que este señor desbarra de esa manera, ¿estará haciendo lo mismo y con el mismo desparpajo pedantesco en el resto?

Naturalmente, eso no quita un ápice al interés que a priori me despierta esta novela. A ver cuándo me pongo a ello.

Audición 9 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 3 comentarios

He acudido puntual y obediente al ensayo general del coro y he pasado un rato muy bueno. Me he sentado en un banco de la octava o novena fila de una iglesia fría, y no tanto por la temperatura, que también, sino porque hay iglesias un poco destempladas, pero el calor estaba en esa treintena de personas que buscaban en las carpetas las partituras y hablaban entre ellas con los abrigos puestos y hasta alguna bufanda antes de que el director marcara el inicio del ensayo. Y yo observaba, claro, que eso es lo que hago siempre, observar los detalles.

Después de cantar las tres piezas que escribí para ellos se ha vuelto el director animándome a que me acercara y les hiciera algún comentario, y allí de pie, frente a ellos, les he hecho algunas sugerencias pero mis palabras iban encaminadas sobre todo a hablarles del silencio, de eso quería hablarles, de silencio, porque he sentido enseguida que la interpretación ganaba si se le dejaba espacio al silencio, al aire entre las frases, no es que haya que parar el movimiento pero tampoco hay que meterle prisa a la música, la música no tiene prisa, lo que necesita la música es respirar bien, la música lo que pide siempre es espacio. Y les he invitado a seguir en la partitura el perfil que dibuja la primera melodía, que es un arco, sube, baja, y les he indicado que muchas veces el propio dibujo musical nos indica la manera de interpretar, subir, bajar, respirar, no hay prisa, que repose lo que acaba de ser dicho antes de proseguir.

Después hemos hablado de aquellos acordes que se revelan como verdadero sustento de las obras; apoyarse en ellos no precisaría tanto un énfasis en su entonación como una preparación previa en los compases anteriores, que deberían hacerse notar menos. Y aún ha habido ocasión de sugerir que un adverbio colocado en la partitura, “suavemente”, es la clave argumental de la obra que hace que todo cobre sentido, aunque para ello haya que volver del revés el planteamiento original. Pero ocurre a veces que lo que a priori significaría mucho trabajo, cambiarlo todo, de golpe, y a 48 horas del estreno, se hace posible de repente, sólo con fijarse en un adverbio y diciéndose a sí mismo uno o dos adjetivos.

Ha habido una predisposición a las sugerencias al comienzo, una escucha atenta después y una aprobación por medio de gestos y asentimientos lo que siempre es de agradecer. Y yo he disfrutado mucho y no sólo por haber tenido oportunidad de poner un poco más de luz a lo que de todos modos no venía a oscuras de antes sino porque me he dado cuenta de lo mucho que echaba en falta hablar de estas cosas mirando a unos ojos que te devuelven la mirada. En definitiva, tenía “mono” de comunicación en vivo.

Ensayo general 8 November, 2007

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El director del coro de aquí me ha invitado al ensayo general de esta tarde porque el sábado estrenan tres obritas que preparé para ellos hace un tiempo. Va a ser mi primer contacto con la sonoridad real de lo que concebí así que la invitación me parece muy apetitosa. Es una experiencia muy curiosa la de sentarte allí, discretamente, en un lado, para no molestar, frente a esa masa de voces que no sólo cantan sino que te cantan, o cantan para tí, porque cuando terminan todos te miran, las sopranos y los bajos, los tenores y las contraltos, y entonces te das cuenta de que te miran como diciendo, qué le habrá parecido o igual es que lo que te dicen con la mirada y la sonrisa es que lo han hecho con mucho cariño, que eso seguro, me consta, un coro pequeño, modesto, canta con afecto antes que con efecto, y a veces el afecto lleva consigo el efecto y todos tan contentos. Pues eso esta tarde, luego.

Milagros 7 November, 2007

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La existencia está llena de pequeños milagros. Especialmente a partir de las 5 de la tarde en Otoño. Lo bueno que tiene vivir en una ciudad pequeña es que en nada ya estás fuera y a partir de esa hora todo adquiere la categoría de lo asombroso: la gradación de los azules, la luz avainillada del sol y el muestrario infinito de tonos ocres de los árboles. Sin olvidar los sonidos (los pájaros, el aire, un hilo de agua que fluye cerca y el silencio en el que se asienta lo anterior) y los olores. Es una experiencia maravillosa lo que pasa que la gente parece no enterarse y después de trabajar se dedica a hacer cosas rarísimas como ir a la escuela de idiomas o incluso a un gimnasio. Que hagan lo que quieran, oye, pero yo salgo de aquí, desconecto allí y cuando regreso tengo la sensación de que he vuelto de un lugar que es un santuario. Antes pensaba que poner los cinco sentidos en algo era hacer un esfuerzo muy grande pero en una de estas tardes, un otoño de estos, descubrí que de lo que se trata es de entregarse, sin más. Y si te entregas a los colores del entorno, a las sombras alargadas de los árboles, al aire del Norte que todo lo vuelve nítido, a la caricia cálida del sol naranja en la cara y al olor a tallo fresco hay un instante en el que no importa qué día de la semana es, ni qué hora es. Simplemente estás.

Según me pilla, me considero un afortunado o todo lo contrario. Quiero decir que a veces pienso en las personas que llevan una vida “normal” y me siento un inútil y me entra agobio cuando pienso que el tiempo pasa, que no existe el botón de rebobinado y que sigo sin poder arrancar. Otras veces no me pasa. Realmente, mi verdadera ciclotimia reside en eso, en un dilema shakesperiano, ser o no ser, añorar ser de los que tienen la fortuna de subsistir de su trabajo de una manera estable e incluso les pone ir a la escuela de idiomas y hasta les parece normal ir a una reunión de la comunidad de vecinos o bien conformarse y hasta alegrarse de ser otra cosa que no tiene nada que ver con lo anterior. Ese dilema es una de mis constantes. Tiendo a pasar por ese filtro mucho de lo que veo y me rodea.

Lo de Helmut Wittek, por ejemplo.

Lo de Helmut Wittek es lo último, lo pensé ayer. Constatan estos últimos posts que estoy volviendo a Bach, si es que alguna vez me fuí, y escuchando otro pequeño milagro de la existencia, catalogado como BWV168, quinto movimiento, Soprano y Alto sobre Continuo, me dio por pensar que aún no había nacido Helmut Wittek cuando yo ya estaba en el mundo en actitud contemplativa; y cuando Helmut Wittek grabó BWV 168 como niño soprano de Harnoncourt seguía yo en estado contemplativo. Ahora que ha pasado el tiempo Helmut Wittek es doctor o investigador (o las dos cosas) de la cosa del sonido y la acústica y sale en foto todo encorbatado que hasta parece mayor que yo y publica artículos muy largos donde aparecen cosas rarísimas y enigmas inexplicables como éste, que da mucho morbo:

Y yo sigo en la misma actitud contemplativa.

No sé.

O la gente va muy deprisa o a mí se me ha parado el metrónomo. A días importa, y entonces lo que se me acelera es el pulso; otros días no importa y entonces me dedico a observar cómo el péndulo va lenta, muy lentamente, de derecha (tac) a izquierda (tac) y vuelta a empezar. Y resulta hasta una gozada. En resumen: que la existencia está llena de pequeños milagros, sobre todo en otoño, a partir de las 5 de la tarde; y que aunque no he ido a la escuela de idiomas le he escrito un mail a Helmut Wittek en inglés para decirle que le estoy escuchando en 1986 y que gracias, gracias.

Crisis 6 November, 2007

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Parece ser que estos días vengo teniendo ataques de pánico. El jueves, el viernes, el sábado y el domingo (el lunes, descanso semanal). Un horror, como podrá suponerse. Dicen que parece ser y el parece ser es otro horror, el rollo de la incertidumbre y de la duda y esas cosas. Parece ser, pues, que lo de estos días son ataques de pánico o de angustia, aunque no haya sentido ni pánico ni angustia y aunque hayan sobrevenido en instantes que tienen muy poco que ver con el pánico o la angustia, como estar viendo la tele, o hablando por teléfono con una amiga, o en mitad de un paseo. Pero dicen que pasa así, de repente, como si el cuerpo reaccionara con retraso a algo. Se me entumecen los brazos y piernas, se me adormece alguna zona de la cara, o los labios, o no puedo tragar, o todo junto y alguna cosa más, y el mareo. Pues eso parece ser un ataque de pánico. Yo hasta me lo creo, o hago como que me lo creo, aunque no me haya cruzado con alguna monja del colegio o haya visto de cerca un langostino en un plato, por citar cosas que justifiquen un trastorno semejante. Pero es bueno creérselo por si al final resultara que sí y, sobre todo, porque de esta forma descartamos el resto. El resto va desde un daño neurológico o un trastorno metabólico hasta

-Deje que lo diga, a ver si lo adivino -le dije al médico- Efectos secundarios, no?

-Sí, eso es.

-…

Si hace un tiempo ya escribí que estaba de los efectos secundarios hasta el moño ahora ya ni sé.

He puesto en práctica una estrategia consistente en hacer una pregunta a todos y cada uno de los especialistas que me tratan. Como el que hace una encuesta. La pregunta es: ¿por qué estoy aquí? Dicha así, de pronto, parece una duda existencial pero no, no, la cosa va por otro lado. Le pregunté al internista por qué estoy aquí y respondio que por efectos secundarios derivados de la medicación necesaria para tratar mi enfermedad. Le pregunté a la hematóloga por qué estoy aquí y respondió que por efectos secundarios derivados de la medicacion necesaria para tratar mi enfermedad. Ya puestos, llamé por teléfono al psiquiatra, aquí la cosa tiene hasta su punto cómico, llamar al psiquiatra prara hacerle esa pregunta. Pero la hice. ¿Por qué voy a la consulta? Y la respuesta que llegó a través del auricular fue: por efectos secundarios derivados de la medicación necesaria para tratar tu enfermedad.

A la vista del resultado, está claro cuál parece ser la causa de todos los problemas. Pero hay un problema mayor: todos han coincidido en que esa medicación es necesaria. Y es verdad porque, a día de hoy, no hay otra alternativa. De todas formas, desde el domingo no la tomo y hoy me he levantado bastante decente si no fuera porque ya me duele todo el cuerpo, arden las manos y apoyo con dificultad la pierna derecha. Conclusión: que o una cosa o la otra. Eso sí que es para dar un ataque, no sé si de pánico o de qué hostias.

De momento, esta mañana he descubierto al mirarme al espejo que la medida de todas las cosas, en mi caso, está en el sentido del humor, que no viene en los análisis ni sale en las resonancias. Si falta, mala cosa. Hoy no falta, pese a todo. En 45 minutos tengo que dar una clase.

Actualizando 4 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios

Actualizando software en los ordenadores, pc´s (de sobremesa y portátil) y Mac. Una eternidad de tiempo y todos los problemas en los primeros; un instante y sin problemas en el último. Y esperando a Leopard. Por hoy, suficiente con los ordenadores, que vaya tardecita.

Panito 3 November, 2007

Escrito por emejota en : Música , 5 comentarios

YouTube Preview ImagePanito fue el nombre con el que popularmente se conoció a Panajotis N. Iconomou, nacido el 22 de Mayo de 1971 en Munich de padres griegos. Podría decirse que Panito fue su nombre de reinado durante sus años de contralto, de 1980 a 1986, en el mítico Tölzer Knabenchor (Coro de Niños de Tölz) de resonancias bachianas. Su portentosa voz, poderosa en volumen pero perfectamente controlada, todavía es recordada con asombro. Su primer solo tuvo lugar en 1982 en Colonia en una interpretación de “A Ceremony of Carols” de Benjamin Britten y a partir de ahí el éxito le llevó a recorrer Alemania, Italia, Francia, Israel, Polonia y Austria hasta que su voz mudó en la primavera de 1986.

Unos meses antes, durante el año Bach de 1985, interpretó los solos de las Pasiones según San Mateo y San Juan en las interpretaciones que Nikolaus Harnoncourt dirigió en el Festival Bach de Styriarte, grabadas por la cadena de televisión Austriaca ORF 1. Circula por YouTube el instante en que interpreta el Aria “Es ist vollbracht!” (“Todo ha concluído!”), momento culminante de la Pasión según San Juan. El Aria da comienzo tras la muerte de Jesús y retoma sus últimas palabras, “Todo está concluido”. El texto completo es el siguiente:

¡Todo está concluído!
¡Oh consuelo para el alma que sufre!
La noche triste
me deja contar las últimas horas.

(El héroe de Judea
finalizó la batalla
y consiguió gran victoria)

Todo está concluído.

El Aria presenta grandes dificultades tanto en el aspecto técnico como en el interpretativo, puesto que en ella converge toda la tensión precedente. Es decir, hay una dificultad “dentro” de la pieza y otra en cuanto al papel que ésta representa “en” la obra. Sobre este aspecto Andreas Scholl hizo unas interesantes reflexiones hace unos años en la revista Goldberg:

La idea de texto y contexto me parece extremadamente importante. ¿Qué ha ocurrido antes en esta obra? ¿Qué estoy diciendo? Eso es lo que hace que resulte tan difícil cantar arias de Bach fuera de contexto, en un recital o una audición. La frase “Es ist vollbracht” (“Está concluído”) es el momento central de la Pasión según san Juan. La profecía se ha cumplido: Jesús ha muerto y nos ha salvado. La totalidad del relato evoluciona hasta llegar a esas palabras, y el hecho de haber seguido la narración hasta esa aria y haber entendido su texto y su contexto facilita mucho la transmisión del mensaje en ese momento.”

¿Puede un niño afrontar ambos retos? Bach, desde luego, escribió estas obras, al igual que sus ciclos de Cantatas, para los niños del Coro de la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig. A nivel técnico, aunque algunos momentos son muy exigentes, parece que sí; en el caso de Panito, desde luego, de manera excepcional. Pero, ¿qué ocurre con el plano emocional? Scholl también reflexiona sobre ello desde la experiencia propia:

A los nueve años canté en la Pasión según San Juan de Bach con los “Kiedricher Chorbuben”, el coro de niños de mi localidad natal. Nunca olvidaré el entusiasmo de todos los chicos y con qué intensidad cantamos los versos que cierran el coral final: “Herr Jesus Christ, erhöre mich, erhöre mich, / Ich will dich preisen ewiglich” (“Señor Jesucristo, escúchame, escúchame, / y eternamente te alabaré”).

Daba la impresión de que aquella gran obra de Bach nos había cautivado de algún modo a todos. ¿Es posible que unos niños penetren hasta el fondo en el sentido de los distintos aspectos de ese tipo de composiciones? Deberíamos dudarlo, habida cuenta del reto que suponen las arias de Bach incluso para cantantes experimentados.

Pero, preguntémonos una vez más: ¿qué significa “entender”? En alemán distinguimos entre “verstehen” (entender) y “begreifen” (comprender, captar). Creo que aunque un niño no sea, quizá, capaz de analizar una composición y acceder a ella con su inteligencia o entendimiento, podrá, no obstante, “comprender” el conjunto de intenciones de una composición a través de la experiencia, más que con el análisis.

Esta interpretación de Panito del Aria de la Pasión de Bach es recordada como un momento memorable. En declaraciones suyas de 2002, afirmaba haber sido consciente en esos instantes de que afrontaba el momento culminante de su breve carrera y las cámaras de televisión lo muestran en pie y con la mirada fija en Harnoncourt, de quien le separan unos metros. Pocos meses después de esta filmación, los primeros síntomas del cambio de voz lo fueron relegando en los ensayos, teniendo que ceder repertorio a las nuevas voces que se incorporaban al coro. “Estaba tan confuso que me cerré en mí mismo y un día ya no volví a los ensayos. Ni trompetas, ni fanfarrias ni discursos de agradecimiento por los servicios prestados. Simplemente me quedé en casa a esperar que la naturaleza corriera su curso. Mi carrera como niño contralto terminó tan silenciosamente como empezó”.

Panito abandonó el Tölzer Knabenchor en Abril de 1986.

Consulta 2 November, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios

En el neurólogo.

El neurólogo sigue siendo un tipo muy raro. O se parapeta entre el historial médico asomando la cara por entre las carpetas o se pone a escribir de una manera llamativa, apartándose del papel y estirando mucho el brazo, como si el bolígrafo fuera a explotar. Es todo muy sospechoso, no sé si la enfermera opinará lo mismo.

Durante las exploraciones, el neurólogo se muestra nervioso e impaciente y además apenas levanta la voz. El además está escrito en plan de queja suave, como dejándolo caer, porque lo peor es no oir a un tipo que da órdenes compulsivamente (venga hacia mí con paso rápido, vaya hacia la puerta de puntillas, tóquese la punta de la nariz con el índice de la mano izquierda…) y que da la contraorden cuando apenas has podido iniciar la maniobra anterior (…venga hacia mí apoyándose en los talones, vamos vamos, tóquese la punta de la nariz con el índice de la mano derecha, cierre los ojos y pase el talón del pie derecho desde la rodilla izquierda hacia abajo…)

Qué estrés.

El neurólogo da órdenes sin descanso, yo creo que busca pillarte en un renuncio, si no a qué viene esa mirada como de perfil, con el ojo derecho muy abierto y la ceja muy arriba y el izquierdo como en retaguardia, como receloso, no sé. El neurólogo tiene pinta de detective de novela negra, es muy curioso, y no sé si acertará a tocarse la nariz con el índice de la mano izquierda pero a veces parece que te toca los cojones, no sé si me explico.

Ayer por la noche nuevo susto. Ya me voy acostumbrando y todo. Hoy bien, o casi.