Procedimiento

No, nada, que estaba reunido conmigo mismo. Pensando. De ésto y de lo otro, sin más. Y entre ésto y lo otro ha vuelto a surgir una de esas melodías tentadoras que le dicen a uno al oído armonízame, a ver, armonízame, anda, no te lo voy a poner fácil y eso te pone. Y es verdad. Y me fastidia también. Porque hay melodías seductoras y resbaladizas y sospecho que parte de su encanto está en que se escurren y se esconden.  Y eso quiere decir reto a la vista. Para colmo, mi proceso compositivo debe ser uno de los más raros y caóticos que se hayan visto, de manera que todo se vuelve aún más difícil. Pero no sé hacerlo de otra manera.

El proceso empieza, muchas veces, al encontrar un acorde sobre el que asiento una nota. Ese acorde, lo presiento, va a ser importante; da la clave de algo, el qué, no lo sé, todavía es pronto. Es como si fuera el fotograma aislado de una película. Un fotograma contiene una información completa pero también está desconectado narrativamente del antes y el después. Pero yo sé que ese fotograma es válido y a partir de ahí tengo que efectuar el trabajo. Ese acorde/fotograma lo sitúo en el centro de la hoja de papel pautado. A su alrededor, arriba y abajo, a derecha y a izquierda, van surgiendo fragmentos aislados: dos o tres notas juntas, la resolución de un periodo, un pequeño nudo contrapuntístico para tensar un compás. Cosas así. Y sé entonces que muchas de esas cosas al final desaparecerán, o darán lugar a otras.

De lo que se trata es de encontrar la atmósfera, el tono, la textura. ¿Y cómo se hace eso? Ni idea. Después de tantos años, no tengo la más remota idea de cómo se hace eso. Pero sé cuándo se encuentra. Cuando se encuentra lo sabes. Sin más. Sobra decir que el proceso es lento y farragoso. Y difícil: muchas dudas, callejones sin salida, dolorosos sacrificios de ideas en las que creiste hallar provecho. Pero poco a poco todo empieza a tomar forma, a cristalizar. Y las piezas del puzzle dispuestas en el papel se convierten entonces en conectores de pasajes enteros. En ocasiones das con una solución global que podría pasar por válida; y tentaciones hay de dejarlo así, sobre todo después de tanto trabajo y tanta dedicación, en uno de esos momentos de debilidad en los que estás hasta el gorro de la obra. Pero sabes que, en el fondo, no te vas a quedar satisfecho, lo dice la intuición, que es muy cabrona. Porque en todo ésto quien manda es la intuición; ella es la que te hace fijarte en una melodía entre tropecientas y ella es la que te dice cuándo has encontrado “eso” que en un momento dado te hace comprender que así tiene que ser.

Pues ahí estoy. Con el fotograma dispuesto en el centro del papel y un montón de pequeños bocetos alrededor. Y buscando, sin prisa.

3 pensamientos en “Procedimiento

  1. toni

    el proceso el largo y doloroso. y, por mucho que hayas visto, por mucho que hayas oído, la intuición es la que manda. porque, si no la escuchas, o peor aún, no la oyes, el batacazo es tremendo. y llueven bofetadas de todas las esquinas d ela mesa. incluso de las más inesperadas. y te quedas con cara seré imbécil. por qué no habré seguido a mi intuición? y habré dibujado más, mucho más, para luego tirarlo a la papelera del reciclaje (no la de ahí abajo, en la esquina, sino la otra) y dejar que sean los ojos ciegos los que digan cómo, cuándo y dónde. síguela. y, como bien sabes, cuándo encuentres ese tono, lo notarás. fuerza, ánimo y un chocolate caliente cogiendo la taza con las dos manos y soplando dentro, que eso da mucha instuición.

  2. Rachel

    me encantan tus bocetos de alrededor, aunque no los entienda. Están ahí como esperando a que los coloques junto a este o aquel en función de la intuición. A mi me da mucha envidia.

  3. emejota Autor

    Es normal que no los entiendas rachel/raquel, la verdad es que luego no los entiendo ni yo, y eso ya es el colmo del proceso… Se me había olvidado este detalle, lo de que luego (al cabo de un rato, al día siguiente) pierdo tiempo descifrando el asunto ;)

    Gran misterio lo de la intuición, toni; es como el sentido arácnido de Spiderman pero sin peligro, al contrario, es como una excitación repentina, una euforia fugaz e instantánea, una iluminación súbita. Y si no la sigues, te pasa factura por medio de autoreproches, que son unas bofetadas mayores que las otras.

Deja un comentario: