Archivo por días: 22 octubre, 2007

Diario

Me ha dado un patatús en mitad de la calle a eso de las 7 de la tarde cuando iba a dar mis 5 km diarios de paseo. No le he hecho caso a la primera pero a la tercera sí. Por suerte, ha sido justo antes de salir de la ciudad y he recordado que unos cientos de metros atrás, desviándome de la ruta, estaba un centro asistencial en el que trabaja un médico conocido mío y allí que me he ido tras quitarme los auriculares del iPod de la oreja porque, total, ya no oía nada, sólo la onda expansiva del estallido en la cabeza y, de nuevo, la imposibilidad de tragar saliva porque toda esa zona se ha desconectado, o se ha dormido. O qué se yo. Es que no me han quedado muchas ganas de escribir ni de nada. Ha dicho el médico que al final va a ser lo que sospechan: que la evolución de lo de mis huesos en las cervicales va a estar presionando las carótidas o la médula. Tengo revisión en 20 días pero me han dicho que avise mañana. También ha dicho que descanse, que estos avisos o medio síncopes dejan hecho polvo. Y va a ser verdad porque es como si me hubieran dado una paliza. Y no quiero por nada del mundo tener que suspender el capítulo 2 del asunto Goldberg mañana con Esther ni lo del regalo musical que le estoy preparando a mi amigo Rafael que cumple años el miércoles. Ambas cosas son importantes: la primera porque hace que me sienta útil; la segunda porque a Rafael estas cosas le ilusionan así que a mí también.

A veces tengo la sensación de que me pierdo un poco. El truco está en saber encontrar los asideros.