Archivo por días: 19 octubre, 2007

Horario

Había quedado Esther en pasarse por aquí a las 12 del mediodía para hablar sobre las “Variaciones Goldberg” y cuando ha aparecido por la puerta se me ha hecho raro.

-¿Ya son las 12??

-No, son las 11.

Entonces me he acordado de que no habíamos quedado a las 12, sino a las 11. Yo ya estaba en el mundo a las 9, y eso que esta noche pasada casi toco a maitines.

Conclusión: el mundo es todo él un horario.

La cosa es que Esther me ha pillado en otro compás pero enseguida he encontrado mi sitio en la partitura que es sentarme frente a ella con la mesa despejada y las ideas también, a ser posible. Y hacer la inmersión. Ocho notas fundamentales. Todo empieza ahí y ahí están, en los 8 primeros compases del Aria, en el bajo. Las voces interiores formando un pasillo que pone en contacto este bajo con la línea melódica superior que canta engalanada citando, incitando y aludiéndolo; un coqueteo, vamos. Y antes de cruzar al compás nueve hacemos un pequeño calderón para situarnos, saber dónde estamos, a qué nos remite lo que tenemos en esos 8 compases, y entonces viajamos, vemos, oímos, y deslizamos entre una y otra cosa un lamento; el lamento no es mío, es el de Purcell, porque al usar ese mismo bajo, esas notas fundamentales, está haciendo algo que me interesa traer a colación para otros días, ya toque a las 12 o toque a las 11, que es el precioso recurso de cambiar las funciones armónicas de unas mismas notas, y del que Bach hará maravillas. Viene bien descubrirlo ahora que nos toca de paso y, de paso, nos toca el corazón, el lamento, ay, remember me, remember me; viene bien descubrirlo de esta manera, en una escritura de trazado tan elegante y tan sencillo pero de calado desconcertantemente profundo, mirarlo con los oídos, escucharlo a través de la vista, y guardarlo para cuando sea preciso, que será, qué duda cabe.

Esther se ha ido a las 12 y media y me he quedado con la sensación de que era la 1 y media. Sospecho que el resto del día voy a vivir con una hora de desfase, por eso escribo este post haciendo hora para comer pero sintiendo que ya debería estar comiendo. A todo ésto, me quité el reloj de la muñeca hace casi dos años, y eso se nota y no sirve al mismo tiempo. Qué lío.