Vista

En el oculista.

O en el oftalmólogo. Tanto da. Sobre todo da repelús, lo de las gotas para dilatar la pupila; es algo que me pone muy nervioso. El ojo se echa a temblar en cuanto oye eso de no lo cierres. No se puede remediar ese tic. Y luego me inquieta eso de que la vista empiece a ponerse borrosa, como si el enfoque del prismático hubiera sido modificado en un descuido, deslizando la ruedita del ajuste un poco hacia la derecha o hacia la izquierda. Antes de eso te dicen si puedes leer la primera fila. Y puedes.

eme, efe, uve, hache, te, de.

Muy bien. Luego te preguntan si puedes leer la segunda. Y puedes.

ka, e, erre, uve doble, o, ce.

Muy bien. Y ahora la tercera, a ver si puedes leer la tercera. Y puedes. O casi.

pe (be?), jota (i?, te?), eme, eee..se?, e (efe?), o.

Ha dicho la oculista/oftalmóloga que no necesito gafas porque soy muy joven. Y yo: bueno, bueno, no tanto. Y ella, comprobando mi ficha en el ordenador: sí, sólo tienes 37. Y yo: ah, bien.

Al mirar mi ficha en el monitor ha entrecerrado los ojos, como si mi edad estuviera muy lejos. Igual habría que echarle gotas también. O qué?

Ella: pues no, no, no te voy a poner gafas. Yo: pero las letras pequeñas de la lata de coca cola ya no se ven… Ella: pero eso es porque tienes ya 37 años. Y yo, para mis adentros: (pues en qué quedamos).

Los pensamientos van entre paréntesis.

(como éste)

He vuelto a casa cubriéndome los ojos del sol del mediodía. El sol es muy despiadado con las pupilas dilatadas. A más de uno le habré parecido Nosferatu viniendo de un after hours con mis aspavientos. Como en casa no podía leer lo que ponía Internet ni lo que ponía en otros sitios, ni escribir en el blog porque habrían salido cosas de este estilo: jegr ijd estafo en als, pues me he puesto a tocar el piano. Cuando no ves las teclas se toca mejor porque entonces se abren los ojos del tacto. Al poco ha asomado la cabeza Mari apoyada en la mopa. Ella: hijo, con eso de las gotas es que hoy no das una, eh? Y yo: es que es Bartok, Mari. Era Bartok, ciertamente. Quién me iba a decir a mí que iba a tocar algún día la Melodía Pentatónica de su Microcosmos con lágrimas en los ojos pero es que las gotas son así: te hacen llorar como la cebolla. En la Melodía Pentatónica del Microcosmos hay un compás que da pie para hacer una invención, quizá a dos voces o en tres veces, no importa. He tenido que verlo todo turbio para ver eso claro y nítido. El resto, sin novedad.

5 pensamientos en “Vista

  1. CRiShU

    Ui! se escribe aquí abajo! no lo veía…
    Así que oculista eh? hum…tu y yo no habíamos hecho un trato? jeje.

  2. toni

    a mí una vez me clavaron un dardo en un ojo. pero no por fuera, ni alrededor, ni cerca, sino dentro, justo en el medio. y me quedé ciego unos días, pero luego el ojo se arregló solito y todo sigue igual desde entonces. bueno, todo y que tengo un agujero en el ojo izquierdo, ahí, un puntito negro a la derecha de la pupila. lo malo es que todavía no me había sentado nunca delante de ningún instrumento, así que no podía verlo todo claro. y mucho menos la melodía pantatónica de Bartok, ese señor tan difícil cuando empiezas a leer pentagramas a dos manos.

  3. David

    :o! jajaja en serio ha dicho eso cuando tocabas Bartok? yo si que llevo gafas, pero casi nunca me las pongo. Yo tengo miopía y me encanta tenerla. Esta muy bien, tiene muchas ventajas. La principal: cuando te acostumbras a no llevar las gafas y caminas, te acostumbras a verlo todo borroso y no puedes percatarte de los detalles del paisaje. Eso es bueno, porque la gente que no tiene miopía, o que la tiene pero utiliza gafas o lentillas constantemente, se acostumbra a verlo todo nítido, se acostumbra!!! Pero lo mejor es acostumbrarte a verlo todo borroso y de vez en cuando, pasear, pero con las gafas puestas. Entonces empiezas a ver el mundo de otra manera, te percatas de los detalles de las cosas. Es como la persona que ha estado ciega, se ha operado y ha recuperado la vista y observa maravillada el paisaje, los colores. Pues esto es igual, solo que en menor grado. A mi me encanta fijarme en el mosaico que crean las ramas de los arboles, sobre todo en lo que se esconde entre ellas (el cielo). Es genial de verdad. Si alguien tiene miopía, le invito a que lo pruebe.

  4. emejota Autor

    sí, Crishu, pero es que la oculista/oftalmóloga me caía más cerca… Pero acertaste: no necesito gafas. Pero si necesito algún día, te aviso ;)

    Un dardo! Se me han puesto los pelos como escsarpias, toni! En mi ojo izquierdo al cirujano se le cayó algo en el parto pero no me enteré. Luego me enteré de que no veo de ese ojo pero en fin. Tú al menos volviste a ver; yo me puse a tocar a Bartok.

    Eso dijo, David. Cuando voy paseando no veo de lejos las caras, pasa como lo de la letra pequeña de las latas de coca cola. Tienen que estar muy cerca para saber quiénes son. A veces, muchas veces, pasa que hago el gesto de saludo a alguien y en mitad del Hol…! y con la mano saludo en ristre me percato de que a ese señor o a esa señora no la conozco de nada. Y da corte. Yo disimulo mirando lo de las ramas.

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