Consulta

Hoy he tenido una mala experiencia con un médico. No ha pasado nada malo. En realidad no ha pasado nada. Eso es lo malo. Un enfermo crónico llega a desarrollar con los años un instinto especial para saber si entre médico y paciente habrá conexión, esa cosa tan esencial. Eso pasa, sí, muchas veces desde el mismo momento de la presentación, ese en el que se estrechan las manos y te quedas mirando con una sonrisa por fuera pero por dentro te entra algo parecido a una desilusión. No es que uno se predisponga en negativo, no es eso, cómo se va a predisponer uno a ello si se va al médico precisamente buscando ayuda, pero el hecho es que en ocasiones antes de que el médico diga siéntese por favor ya tienes la certeza de que no, así, en general. También pasa al revés, por supuesto.

Hoy no.

El médico de hoy disimulaba haciendo como que era médico. Y oía y escuchaba pero en otra frecuencia. Es horrible que te pregunten y respondas pero las preguntas y las respuestas se queden anudadas en el aire a mitad de camino entre ambos. Este médico escribía mucho, he llegado a la conclusión de para no tener que mirar a los ojos. Me ha llamado “persona brillante” como tres o cuatro veces y “niño brillante” otro par más. Casi he terminado con complejo de abrillantador. O de Fairy. A algún imbécil esas cosas le pondrán cachondo pero conmigo no cuelan esos tristes recursos de ganar al paciente para la causa del colegueo apelando a la vanidad cuando los recursos naturales no funcionan. Además, qué coño sabrá él de mi niñez. Si supiera algo igual le daba un ataque. Y qué sabrá de mí si me ha conocido 18 minutos y 110 euros. Y ya puestos, ese papel de escribir de por lo menos 400 gramos es de mal gusto, por Dios. Y lo del membrete con letras curvadísimas en plan invitación de boda ni te cuento. ¿Esto es un médico o el NoDo? ¿Será del Opus? Pienso esas cosas mientras espero que termine de escribir. Qué. Ni idea, porque lo dicho por mí es mucho más corto que todas esas frases que, por cierto, esconde para sí. El folio está apoyado en una carpeta y mientras escribe con una mano la otra dobla para sí la carpeta y el papel. Absurdo. Este médico tiene la mirada abotargada, claro, son las 5, le pesará la digestión. A mi los huevos. Sólo considerando una digestión dificultosa se entiende que me pregunte en qué pensaba yo a los 11 años cuando notaba que me dolían las manos, y los pies y la espalda. Y bosteza. Y yo: ¿cómo dice? Y él: seguro que su brillante capacidad de observación podrá reconstruir aquella secuencia. Y a mí se me empiezan a hinchar los cojones, así que ahora pesan doble. No es plan.

Lo peor de un médico pedorro es que te pregunte si sufres y antes de darte tiempo a responder bostece hasta poner al borde del descoyunte las mandíbulas y siga escribiendo intentando enfocar la mirada. Lo peor para un paciente es saber que no, que nada y que no hay tu tía. Yo no vuelvo, por supuesto.

11 pensamientos en “Consulta

  1. David

    Joder Mariano, siento que hallas perdido tu tiempo y tu dinero en una consulta inútil. Ánimo leches!!! yo si que creo que seas brillante. Ya sabes lo que dice el maestro no? que has sido el mejor alumno que ha pasado por el conservatorio (aunque tu discrepes cabezita dura!) Ánimo de verdad Mariano, tu vales mucho, tu puedes joder!

    Un fuerte abrazo

  2. Erendira

    Te cuento algo para empatizarme contigo y que no te sientas el unico? Ok, va! En una emergencia de aquellas con dolores casi de parto – y conste que nunca he estado embarazada – mi ginecologa de cabecera, esa que me pensaba que me conocia mejor que yo, con la que llevaba mas de 6 meses de “infeliz tortura” digo, consulta, se presento al aullido nocturno a la sala de emergencias y yo, creyendo que habia llegado mi heroina oficial, le digo: “Ay, doctora! si se tarda mas le toca ayudarme a dar a luz a trillizos” a lo que ella, inmune a mi dolor me contesta:”Y usted señorita, quien es?” Claro, mi “relacion sentimental” con ella termino ipso facto!

  3. toni

    y si los médicos enferman, van al médico? porque algunos de ellos, en su puñetera vida se han sentado al otro lado de la mesa de alguien que es in capaz de controlar lo que come y luego le pesa la digestión y bosteza ante sus narices. si lo hubieran hecho alguna vez, tal vez, porque con esto de las neuronas, nunca se sabe, tuviera un poco de respeto por sus pacientes. seguro que se automedica. así no tiene que aguantar los empastes de nadie y puede seguir durmiendo la siesta sin remordimientos. pero también hay buena gente. como entre los informáticos y los homosexuales. incluso los curas.

  4. sergio

    una cosa es ser médico y otra es trabajar de médico, una pequeña piedra en el camino, Mariano, ¡pá delante!

  5. jidu

    Algunos “médicos” quieren darselo de lo que no son. Les han enseñado que la empatia es una buena habilidad para acercarse al paciente, lo triste es que sin autenticidad la empatía parece una tomadura de pelo.

  6. muskarias

    TONI, los médicos enferman como cualquier persona y os garantizo que son los peores pacientes. Algunos cambian de actitud después de pasar por alguna enfermedad sobre todo si es grave,otros no;es una pena.
    Lo raro es que hoy en día existan todavía personajes como el que describes, yo he conocido hace muchos años algunos peores todavía pero gracias a Dios hoy son una anecdota.
    Un abrazo

  7. anónimo

    jode mucho poner esperanzas en la profesionalidad de alguien y que luego no te sirvan sus conocimientos porque no sabe “entregarlos a los demás”.
    es un espejismo.
    un egoísta.
    anda y que le dén.

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