Colegio

Mi sobrino Carlos ha empezado el colegio. Pero un colegio de verdad porque lo de antes era guardería. El acontecimiento, por tanto, era muy especial y a la salida se ha pasado por casa un rato para tener una charla de hombre a hombre. Intercambio de impresiones y tal. Enseguida ha salido a colación el tema del cocodrilo. Por lo visto, hay un cocodrilo por ahí. El asunto del cocodrilo ha desplazado al tema del colegio dada su lógica trascendencia. Al parecer, el cocodrilo sube por el ascensor y se come la tableta de chocolate. Y se hace pis. Mientras recababa más datos (por aquello de que conviene estar prevenido) he aprovechado para medir a Carlos con la cinta métrica. Sólo le faltan cinco centímetros para conquistar el metro. Es importante también eso. Una vez pasada esa barrera, me temo que el mundo se ve distinto. A esa altura es más raro que un cocodrilo te de un mordisco al pan con chocolate aunque a mi altura y a estas alturas todavía me pregunto si eso es una ventaja o no. Lo que está fuera de toda duda es que por debajo del metro no importa si son las tres y cuarto o las nueve menos veinte. Puede que el del boletín de noticias de la radio se hiciera un lío si eso mismo pasara por aquí arriba pero yo no renuncio a recuperar viejas tradiciones. Si tienes 95 centímetros de los pies a la cabeza puedes hablar por teléfono con el mando de la tele puesto en la oreja. Y te contestan. Carlos no se acordaba esta mañana del nombre de la señorita de su clase. La mía se llamaba Augusto.

4 pensamientos en “Colegio

  1. toni

    y no sólo te contestan, sino que estás llamando a un importante científico para que te ayude en la misión de salvar a la joven damisela, hija del pastelero, de las garras del malvado cocodrilo que está robando todo el chocolate de la ciudad. y entonces te dice que los cocodrilos son muy llorones y que lo que hay que hacer es ponerle una película triste y así se entristecerá mucho y se marchará del país. y entonces vas y le pones un trozo del culebrón del mediodía, que sabes que a tu madre y a sus amigas les hacía llorar mucho, y el cocodrilo llora y tú te marchas con la joven damisela a tomar chocolate caliente a la pastelería de su padre.
    eres grande, emejota. y muy amigo de Peter Pan, añado.

  2. emejota Autor

    No tan grande, toni, según la cinta métrica no paso mucho más allá del 1,70. Pero a Peter Pan sí le conozco, aunque no se lo crean a pesar de las evidencias documentadas aquí, aquí y aquí, entre otras. Cuánto descreído.

    Pues no sé qué decirte, Erendira. Supongo que hay muchas clases de refugios.

  3. pal

    por qué será que paso poco por acá? ni idea… y debe ser que no llego al metro y sesenta… a ver si se me mejora la tecla y paso más seguido… es un post precioso, claro que teniendo ese sobrino te habrá salido facil. Un beso a cada uno.

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