Ciclotimia

Conozco a mi ciclotimia desde hace unos meses aunque ella, por lo visto, me conoce desde hace varios años. La frase es prestada, robada en realidad a otro ciclotímico; qué más da cuando la experiencia es similar. Una ciclotimia destroza una vida. La frase tampoco es mía, es de los médicos, los psiquiatras y los otros. Ahora va otra frase robada para quienes han leído la frase anterior y les ha parecido tremendista hasta lo ridículo (a mí me lo habría parecido hasta la nausea hace unos meses). La frase es ésta, con permiso del autor: “quisiera decirle a aquellas personas que no poseen ciclotimia que es facil dar opiniones y tratar de personificar los escenarios de la vida de un ciclotimico”. Así es. Ni por asomo, ni por remota aproximación, ni aun quienes nos quieren mucho y nos ven padecer tanto: no se puede hacer uno idea de lo que supone vivir con una ciclotimia y el poco tiempo que te deja tranquilo suplicarías para que los tuyos no los desperdiciaran -benditos minutos de sosiego- con palabras de consuelo que no por bienintencionadas (gracias, de veras) arreglan algo. Ya nada es como antes; afrontarlo y asumirlo ayudará a reubicarte en una nuevo espacio vital. Es imprescindible conseguirlo.

Padezco una ciclotimia cuyas características parecen hacerla derivar hacia un trastorno bipolar. La desencadenó la administración de un fármaco anti-TNF sin el cual yo no estaría ahora escribiendo un blog. Cara y cruz. Un trastorno así se apodera del ánimo haciéndolo oscilar inmotivada e inesperadamente en polos extremos, al punto de truncar tu trayectoria personal y profesional. Un día, quizá desde el momento de despertar, o mientras vas por la calle, o tal vez en el transcurso de la cena o de una conversación entre amigos, sientes que algo empieza a apagarse con celeridad; tú no lo deseas, no lo has ordenado, pero el pensamiento se ralentiza o se dispersa, las palabras que hasta hace un momento formaban frases de manera automática se vuelven piezas de un puzzle que no hay manera de resolver. No suele haber mucho margen para la reacción porque inmediatamente después viene la incapacidad para hablar, la imposibilidad de estar con nadie, para concentrar el pensamiento en un punto cualquiera, para levantar un vaso vacío de la mesa. No lejos queda la anestesia para las emociones y al instante la hiperestesia para todas; la inquietud por oscuros presagios irracionales, la perpetua ansiedad, la alerta perpétua, los episodios de angustia; y el silencio; y la dejadez inevitable: el descuido personal, la incomprensión horaria, el aislamiento del exterior (el pánico ante el exterior), la extrañeza y la admiración por lo que hasta ayer pudiste hacer, decir, trabajar, conseguir. La certeza dolorosa de que cualquier cosa, por pequeña que sea, si es que queda algo pequeño, es inalcanzable; la herida profunda que deja el mínimo estímulo: una palabra oída, una mirada que se encontró con tus ojos. El miedo, un miedo infinito, un terror paralizador. La huída a un rincón.

Y de pronto, algo empieza a cambiar, igualmente sin obedecer a una causa, y poco a poco la nebulosa del pensamiento se despeja, y las palabras vuelven a formarse con el pegamento fácil que hace que el engranaje vuelva a funcionar. Los malos presagios se esfuman con la niebla, las fuerzas físicas retornan, se diría incluso que con un vigor mayor que el que por naturaleza te corresponde, te miras en el espejo y te adivinas entre esas pintas que súbitamente te parecen intolerables y te sonríes porque ahora mismo te vas a poner manos a la obra, cómo no. Y ahí empieza otro problema. Porque no sólo te pones a la obra de tí mismo, sino que en cuestión de minutos una euforia desatada te hace proyectarte en todas las obras, como si fueras el arquitecto del universo, y subes, subes, y aún subes todavía más, nada se te pone por delante, y te lo crees; y lo crees porque así es, ahí está, al alcance de la mano: te sientes por encima de todas las cabezas, bañado el rostro por los refulgentes rayos del sol que va a iluminar las hazañas que estás convencido poder llevar a cabo. Eres un triunfador. Para entonces, la angustia ha desaparecido; la ansiedad no. Al contrario: ahora hablas, hablas, hablas torrencialmente, es una verborrea incontrolable, un dique de contención que ha saltado por los aires empujado por la fuerza de un millón de palabras que fluyen tan atropelladamente que se aplastan unas con las otras y apenas se te entiende, ni tú mismo te entiendes, sólo sabes que tienes que seguir hablando y hablando y hablando más. Porque en la cabeza los pensamientos giran vertiginosamente, sin orden ni concierto, en un agotador y espantoso desorden y desconcierto; sin lógica, irracionalmente, las ideas saltan de una a la otra, la cabeza te quiere explotar y la ansiedad te dispara las pulsaciones por encima del 110.

Lo peor viene cuando el cuerpo empieza a mostrar síntomas de agotamiento pero en tu cabeza hay en ese momento ochenta aparatos de radio a pleno volumen cada uno de ellos sintonizado en un dial distinto. Y agotado, impotente, incapaz de permanecer sentado en un sillón por más de un minuto aunque no puedas con tu alma, escuchas cómo tu pensamiento reproduce nítidamente discos enteros, y reproduce con la fidelidad de una grabadora aquella charla que diste hace cuatro años, y suerte si la mente no se dispone a tejer, en tiempo real, las líneas melódicas, tres, del examen final de la carrera de Contrapunto, nueve horas de examen, sol menor, contrapunto invertible a 3 voces con 3 ideas, cuatro semicorcheas para empezar: sol, fa sostenido, sol, la. Todavía a esas alturas eres un as del volante, el comandante de la fragata, el más, lo más, y lo puedes todo, y con todo, y todo fácilmente, por supuesto, nada te detiene, nada te va a detener, nada ni nadie te puede detener. Piensa, habla, sigue hablando (el aliento entrecortado), muévete (agotado), ahora ésto, ahora lo otro.

La cabeza se subió al tiovivo a las diez y veinte de la mañana, a media mañana es una molestia, a media tarde es agotador, a las cuatro de la madrugada es un infierno amplificado por el silencio del entorno. Y llegará un instante, siempre llega, cuándo, no se sabe, no se puede saber, aquí nunca se sabe, que la montaña rusa alcanzará la cima para volver a bajar, repitiendo la película, más o menos larga, más o menos intensa. Siempre así.

Conciliar en ese tobogán familia, amigos, trabajo, conciliar siquiera el sueño es bastante difícil, tampoco te da tiempo para pensarlo, para digerirlo, porque ya estás abajo, en desconexión, ya estás arriba, muy lejos de todo, fuera de tí, fuera del mundo.

De eso va todo. Necesitaba soltarlo. Esta tarde es de descanso.

14 pensamientos en “Ciclotimia

  1. Miguel Cane

    Querido, querido Mariano:

    Si tú supieras cuán bien y qué de cerca te comprendo. La ciclotimia que yo padezco ha estado ahí posiblemente desde el principio, ¿quién lo sabe? Pero ahí está.

    Tú que estuviste (estás, estarás siempre) en “Las Fiestas” sabes las cosas que esa ciclotimia me hizo hacer. Cosas de las que no voy a arrepentirme, pero que tampoco me enorgullecen.

    Por muchos años estuve controlado y era como vivir en una burbuja de plástico. Muy bonito, pero sin sentir algo. Nada.

    Llevo 8 años limpio. Y me siento muy feliz. Aún con estos asoladores brotes de desesperanza, desencanto, profundo dolor inexplicable… momentos en que esta pesadumbre es el clima, el tiempo que se arrastra tan despacio, el mundo entero. Hay veces que siento que el dolor estaba dentro de mí,pero que yo estoy ahora dentro del dolor.

    Y eso no, Mariano.

    ¿Qué podría hacer para ayudarte? Nada, que ya lo sé, pero igual pregunto: ¿qué podría hacer?

    Me siento a tu lado, te comparto este paquete de panteras rosas en mi bolsillo y contigo, escucho el infinito.

    Espero que no te importe si lo hago.

    Un abrazo.

  2. noesmivida

    Probablemente leer la forma en que lo has relatado es, para los no-ciclotímicos, la mejor posibilidad de acercamiento a esta enfermedad … aunque seguro, que, como dices, ese acercamiento nos deje remotamente lejos de llegar a imaginarlo realmente.
    Un saludo.

  3. sergio

    uff!! si solo de leerlo e intentar imaginarlo estoy agotado… cómo será en realidad. Voy a comprar más panteras rosas por si se os acaban.
    Un saludo

  4. David

    Te entiendo Mariano. Te mando muchos ánimos aunque se que no serviran de nada y te hago re-saber que tienes el apoyo de mucha gente que te quiere.

    Un abrazo, cuidate

  5. Erendira

    Te ofrezco mi hombro para descansar. No tienes que decir nada, solo apoyar tu cabeza y si quieres cerrar los ojos; dicen que es comodo, esta suavecito por mi cabello.

  6. toni

    pero puede, y esto es peligroso, puede que después de un par de años, le envíes una postal a con un par de palabras a Naturelle. puede que crees una nueva familia y la cuides, me oyes? cuidala, Monty. dale lo que necesite. puede que tengas un hijo y, tal vez, le pongas James. es un buen nombre, un nombre robusto. y puede que un día, muchos años después, cuando yo ya esté muerto y me haya ido a reunirme con tu preciosa madre, tú les reunas a todos y les cuentes la verdad. cuéntales de dónde vienes, quién eres, cuéntales toda la historia. y luego pregúntales si saben la suerte que tienen de estar ahí, lo cerca que estuvo de no pasar. lo cerca que esa vida estuvo de no ocurrir.

    Bryan Cox, la última noche.

    mucho ánimo, emejota, mucho ánimo.

  7. ppita

    y no sabes como te entiendo. Com tan solo la mitad de lo q cuentas y q yo siento ya (soy ciclotimica) no se como sigues adelante . Yo m derrumbo amenudo y no m puedo medicar porque quiero tenerhijos. Pero asi no puedo.

  8. Vero

    mmmmmm, apenas comienzo a darme cuenta que hay algo diferente en mí, y he estado leyendo mucho preguntandome si encajo o no en los dintomas de la ciclotimia, pero al leerte me sentí como en mi propia cabeza, y me ahce tanto bien pensar queno soy tan difeerente a otras personas, soy psicologa y leer sobre el trastorno en un libro es diferente a tratar de entenderlo cuando te pasa en tu propia cabeza. Estoy cansada de sentir que tengo dos personas dentro de mi una que llora y se apodera de mis pensamientos con ideas negativas y otra que de repente salta y dice que la vida es hermosamente bella. Estoy cansada de tener tiempos en los que quiero hacer todo al mismo tiempo aunque mi cuerpo me dice que pare pero no puedo hacerlo y de repente no siento el cansancio hasta que viene la bajada y las ideas negativas y tristes se apoderan de mí.
    Estoy cansada de enojarme por tonterías de explotar a la menor provocación o de no decir nada y dejarme pisotear porque no tengo ganas de abrir la boca, de querer hablar y hablar y comunicar todas las ideas de mi cabeza y no encontrar personas suficientes para ser escuchada porque las ideas no paran. Pero al leerte encuentro un poco de paz al saber que no es que sea extrañamente extraña, es solo que hay más personas sintiéndose como yo.

  9. emejota Autor

    Creo que todos somos un poco ciclotímicos y la mayoría de los que lo son (o somos, porque ya no lo tengo claro) me da que no están bien diagnosticados. Es muy difícil saber dónde está la frontera que separa una cosa de la otra, un estado de “normalidad”, con sus alteraciones, de otro que no lo es y dentro de éste, qué es ciclotimia y qué es otra cosa mayor (o menor). Un lío, en definitiva. Lo peor para el paciente es que los profesionales andan borrosos, indefinidos. A mí hace tiempo que dejó de preocuparme dar con la etiqueta precisa: creo que un trastorno emocional de cualquier índole es merecedor de atención en el mismo instante que supone un sufrimiento, por pequeño que sea. Llámese como se llame.

    Un abrazo y suerte.

  10. elcorpionrusa

    guau!!!!, busco en la red sobre esto que a veces llamo un exquisito manjar, claro, cuando estoy allaaaaaaaaaaaaaaa arriba y mi mundo gira a mil hora, es cuando le pido a Dios que la caida no me duela tanto.

    Estoy en el trabajo entre el cansancio y unas ganas inmensas de salir corriendo a disfrutar de lo lindo del día, claro bajará el día y llegará ese enorme silencio profundo como el cielo que de seguro miraré por mi ventana, quizá nos encontremos allí, será por que has llegado, será porque he llegado yo tb.

  11. Anónimo

    Hola , soy una ciclotimica en fase de hipoactividad . Hoy estoy genial . Imaginativa , con ganas de hacer cosas ….. con ganas de comerme el mundo .
    Para que os imagineis como es esto . La semana pasada , sin ton ni son me dio tal bajonazo y no queria saber nada del mundo que me rodea .
    Yo personalmente , con mi ciclotimia a cuestas , tengo varias fases o estados de animo , desde cuando estoy Zen y me iria a vivir y meditar a un campo , a cuando deboro revistas de moda y compro todo lo que se me pone por delante , poniendo en riesgo mi economia , tambien tengo muchas veces la fase ( como la llamo yo , super seta ) en la cual es mejor no acercarse a mi , estoy de una mala ostia increible .
    Por muchos años que pasan ….. vivo la amargura de la ciclotimia como la primera vez , sintiendo el mismo agobio , tristeza , y viendo como la gente de mi alrrededor se cansa de esta montaña Rusa , de la que me es imposible bajar

  12. cuki

    Hoy he vuelto a discutir con mi chico y me ha dicho que me quiere pero que no puede aguantar el tobogan de relación que tenemos: hoy bien, mañana mal sin causa y que lo que más le molesta es que no hay una causa real para esos enfados, que somos felices y no nos pasa nada grave. Me ha entrago un miedo terrible porque veo que es otra relación que se viene a pique por lo mismo. Esta vez no quiero, porque le quierop y aunque es verdad que tenemos nuestras cosas, me trata como una reina pero yo, de repente, empiezo a pensar que me ataca, que todo el mundo me ataca, qeuno valgo nada, me pongo irascible e insoportable, me alejo de todos y empiezo apensar que el mundo es una mierda, que yo soy muy desgraciada, que en el trabajo me infravaloran, que para mi novio soy lo último. Lo que mi madre ha definido “hay hija, eres un sol pero de repente no te agunatas ni tu misma y nos echas a todos a patadas” a pasado a ser un “me pasará algo o es sólo una manera de ser?” Ahora estoy un poco desconcertada y empiezo a leer este texto y me siento identificada. Sobre todo, porque miro hacia atrás y me doy cuenta que esa “manera de ser” me ha hecho perder amigos muy querido, romper relaciones, tener problemas en el trabajo….
    Cómo puedo saber si es una ciclotimia
    Gracias

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