Archivo por días: 26 julio, 2007

Apagón

Los periódicos están que trinan con lo del apagón de Barcelona. Como pocas veces, son portavoces de un cabreo ciudadano monumental y no es para menos. Cuentan “El Periódico” y “La Vanguardia” que la precariedad de la red eléctrica, barruntada pero ahora escandalosamente confirmada, se suma a las deficiencias de la red de Cercanías y otros etcéteras. Quién ha visto y quién la ve. A Barcelona. Esa Barcelona que a raíz de la Olimpiada del 92 fue arreglada con mimo y equipada a la última. Lo de las Cercanías fue especialmente vistoso habida cuenta de que se venía de esa Renfe tópica y añeja y de repente te encontrabas con unos trenes que, en comparación, parecían artilugios espaciales y funcionaban con una puntualidad insólita. Lo que está pasando en Barcelona es reflejo de una mentalidad muy nuestra para esto de los mantenimientos. Cuando se hace una gran inversión en infraestructuras se hace y punto. Se termina lo que sea y a otra cosa mariposa en vez de preocuparse en mantener con igual celo la obra efectuada. Pero eso no pasa. Lo que pasan son los años y entonces sí que pasa. Pasa lo que pasa. Ironías del destino, el ayuntamiento de Barcelona no ha suspendido el acto conmemorativo del 15 aniversario de la Olimpiada, donde el señor de la flecha y el pebetero repite la gesta, porque ese gesto tuvo algo de gesta.

La gente en Barcelona está como el pebetero olímpico: está que arde, quemada. Yo también pero lo mío es más literal: me he quemado. Por el sol. De nada ha servido la protección tropecientos, las horas contadas de exposición y repetir la protección tras el baño. Yo creo que va a ser alguna reacción de la medicación aunque los prospectos y los médicos, consultados con anterioridad al viaje, por si acaso, dijeran que no y que no. Pero servidor, que tiende a ver el lado sombreado (o sombrío) de las cosas, sobre todo de estas cosas, observa que los médicos dicen el no refiriéndose a las medicaciones por suelto, pero no a la combinación de ambas. Da igual, ya está hecho el desaguisado. Como esto no me había pasado antes y el colorido es espectacular, hasta me acabo de sacar una foto en plan autorretrato de hombros. La foto se suma a las fotos que saqué ayer a última hora de la tarde a pie de mar, uno de esos estudios cromáticos en azul que tanto me gustan a mí. Pero resulta que no puedo colgar ninguna porque… me he dejado en casa el cablecito de conexión de la cámara. El blog, por tanto, se queda sin fotos del horizonte y sin mi posado semi-desnudo ante el espejo que, inesperadamente, venía a ser una de las novedades de la temporada. Qué le vamos a hacer.