Liga 17 junio, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios
Aunque parezca mentira, cuando era niño jugaba al fútbol y lo hacÃa hasta bien. Fue mi padre quien me aficionó viendo por la tele jugar a Johann Cruyff. Cuando Cruyff se llevaba el balón para meter un gol corrÃa mucho y si se lo quitaban a mitad de una carrera en un partido decisivo mi padre se incorporaba del sillón golpeando con los puños en los reposabrazos y nos daba un susto que para qué. Los domingos por la tarde Ãbamos a un campo que ahora no recuerdo dónde está ni si todavÃa es campo y jugábamos con el balón. Al balón le llamábamos pelotón y creo que eso era porque yo era realmente muy pequeño pero, a cambio, los domingos en el campo yo metÃa los goles en color y Cruyff en el blanco y negro de la tele.
Yo me aficioné al fútbol viendo jugar a Cruyff y colgué las botas cuando Cruyff dejó de ser entrenador. Pero a mitad del partido me acuerdo que entró Gary Lineker y le cogimos afecto. Vino desde el Mundial de México del 86 donde fue el mayor goleador y lo trajo Josep Lluis Núñez , presi del Barça, porque asà lo quiso Terry Venables. Terry Venables era un entrenador que no tenÃa cara de entrenador y Núñez era un señor muy bajito que comprimÃa las palabras y cuando querÃa decir “quiero decir” decÃa “quicir, quicir”.
Una vez vi a Gary Lineker en Barcelona por la zona del Corte Inglés de Diagonal. Creo que se concentraban en un hotel de 5 estrellas cercano. Fueron unos segundos pero suficientes para darme cuenta de que era un buen tipo, al menos daba esa impresión. Lineker era un astro del balón carismático, simpático y sumamente discreto, en las antÃpodas del estrellato mediático que se estila hoy en dÃa. En Barcelona tuvo suerte muy poco tiempo porque un dÃa salió Núñez diciendo quicir, quicir y lo que querÃa decir es que le habÃa cortado la cabeza a Venables, que los presidentes de clubs de fútbol tienen esa potestad, la de cortar cabezas, como la Reina de Corazones pero sin baraja y en metáfora, menos mal. Y al rato volvió a salir Núñez y dijo otra vez quicir, quicir y lo que querÃa decir esa vez era que venÃa Cruyff pero para jugar no, que ahora llevaba corbata, sino para entrenar. Y en color. Cruyff jugaba en blanco y negro pero entrenaba en color. Y Cruyff vino y no dijo quicir, quicir, sólo dijo que Lineker no entraba en su esquema de juego, asÃ, sin más. Y el inglés se marchó con la sonrisa en los labios, la misma con la que vino, y el aplauso cariñoso de toda la afición. En el Sport recordaron que jamás se le conoció expulsión alguna de un terreno de juego.
Todo esto viene a que la liga la ha ganado el Real Madrid. No sé entonces qué tiene que ver lo anterior pero ya que está escrito pues asà se queda.
Comentarios»
CuidadÃn cuidadÃn con lo que dices,”quicir” en una semana ni te acerques por dónde tú sabes. Aquà fue una fiesta, toda la noche han estado con cohetes y tocando las bocinas de los coches; asà estoy yo ahora por no pegar ojo en toda la noche.
Un abrazo
Se me invitó a pasar por ahà a la hora crÃtica pero dije ni hablar en mayúsculas y varias veces y luego no me arrepentÃ. Quicir que estaba cenando y al escuchar por la radio el gol fatal me dije por mis adentros que menos mal no haber pasado por ahÃ. Y luego vino el otro gol y lo mismo.
Esperaré un tiempo prudente (quicir el tiempo del luto) para expresar mis condolencias.
Aquà también hubo desfile de murgas pero para la medianoche se fueron como la Cenicienta.
Un abrazo