Archivo por días: 11 junio, 2007

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Digámoslo sin rodeos: el señor de la estadística ha muerto. Así pensaba empezar este post, todavía consternado por lo sucedido este fin de semana con este asunto, cuando no hace ni diez minutos (uno menos en Canarias) ha dado señales de vida.

(qué alivio)

Sí, alivio, porque ha sido todo muy raro. De verdad. A las 10:12 de la mañana del sábado, la silla del señor de la estadística apareció vacía. A veces pasa pero vuelve pronto y todo se queda en un retraso momentáneo de datos. Pero al llegar la noche y ver que este hombre no volvía empecé a inquietarme. Escribí un mail de socorro a la familia (que, por cierto, se desentiende siempre) y mientras tanto estaba yo en un sinvivir (en realidad estaba viendo dos películas, una maravillosa, la otra un tópico interesante porque es curioso comprobar la repetición de patrones y la maner…)

Al grano.

Lo peor vino cuando introduje mi identificación para ver qué pasaba y me contestaron que mi identificación era desconocida. Y mi correo electrónico también. Y por un momento me pareció protagonizar uno de esos guiones de 25 minutos de “Alfred Hitchcock Presenta” donde un pobre ciudadano de repente pasa desapercibido y nadie le reconoce, pero nadie nadie, y se angustia. Luego fue peor porque imaginé que algún capullo había cambiado la contraseña o qué se yo.

El domingo por la mañana seguía sin noticias de este hombre, como el extraterrestre de Eduardo Mendoza, sin noticias de Gurb. Pero conforme pasaba el tiempo me dí cuenta de que no sólo estaba sin noticias del señor de las estadísticas: estaba sin noticias de nadie. Y por primera vez experimenté dentro del blog una sensación extraña: era como estar solo sintiendo al mismo tiempo la certeza de unas presencias. Eso me hizo reflexionar sobre hasta qué punto me condicionan las visitas de este blog a la hora de escribir. Y sería falso decir que poco o nada pero eso no quiere decir que escriba para la galería. Hace unos días leí en un blog de una galaxia lejana, muy lejana, que su habitante estaba cayendo en la cuenta de que abrió su blog para decir lo que quisiera y que, con el paso del tiempo, saber que había conocidos que frecuentaban el blog condicionaba el poder hablar abiertamente de ciertas cosas o de ciertas personas; en resumidas cuentas, que el blog ya no servía para los propósitos iniciales de desahogo y eso estaba empezando a ser un problema. Yo pensé lo mismo pero con una diferencia: para mí eso no es un problema. Dejo el tema abierto (jugoso tema) porque da mucho de sí y todavía no sabemos qué ha sido del pobre señor de las estadísticas.

Nos habíamos quedado en el domingo, pasó el domingo (largo domingo de espera), ha pasado el lunes entero y hace un rato (al fin!) me llega ésto:

“you probably have noticed problems accessing your stats information”

¿Probably? ¿¿Probably?? ¿Cómo que probably? Tendrán morro! Y yo a punto de poner el crespón negro al lado del título!. Para colmo ayer perdí momentáneamente un post de Noviembre del año pasado. ¿Y qué hacía yo en Noviembre del año pasado? Pues buena pregunta, cosas de los nervios de la espera, supongo. El caso es que el fin de semana en este blog ha sido un poco revuelto. Pero es probably que en el próximo post ya pueda centrarme en otras cosas, que las hay, y que el blog deje de ser protagonista y vuelva a ser soporte cómodo para escribir. Escribir. Qué cosa Murakami. Siempre me da la sensación que ese narrador/protagonista de sus novelas te habla. Abres cualquiera de sus libros, lees al azar una frase y sientes que eso va por tí. En la página 81 de “Sputnik, mi amor” dice que “tú todavía eres vulnerable. No lo olvides”.

Luego hay una línea en blanco para pensar.

Madrugar

Son las 8:30 de la mañana (una hora menos en Canarias).

Eso quiere decir que este es el post más madrugador de “La Idea del Norte” y, quizá por eso, ya he bostezado dos veces. Cuando bostezas es difícil escribir porque cierras por un momento los ojos y te salen las palabras torcidas. Es curioso lo del bostezo. Escribir un post tan madrugador también es curioso porque es algo nuevo. Pero hoy tenía que levantarme temprano y, ya puestos, se me ha ocurrido escribir para sentirme parte de ese perfil mayoritario de personas que, según las encuestas, escriben a estas horas. Digo yo que será cuando llegan a la oficina y disimulan haciendo como si elaboraran informes. Las oficinas son lugares donde se elaboran informes. Cuando vas allí oyes decir cosas como pásame el informe cuando puedas. Cuando puedas es cuando terminan el post. Fijo que sí. Yo no estoy en una oficina y no tengo que elaborar informes pero me pregunto qué escribirá la gente desde la oficina ahora, en este momento. Por eso el reloj ha dado un salto grande, porque me he quedado un rato largo pensando en qué escribirá la gente en estos momentos (también porque he salido a la cocina a comer unas galletas, todo sea dicho). A estas horas se deberían escribir sólo cosas importantes porque si no no merece la pena y hay que volverse a la cama un rato más o ponerse con los informes así que a mí me da un poco de vergüenza escribir tan pronto porque cosas importantes, lo que se dice importantes, pues no tengo ninguna.

Me he dejado barba, por ejemplo.

Hay barbas de un día, de dos días y luego está la barba-barba. Pues yo ni una cosa ni otra. De veinte días no será pero de doce o quince seguro. A Cecilia le gusta. A Rosa, a Anamari, a Tere, a Ana Carmen y a una que no me acuerdo ahora cómo se llama también. Mari está en la lista pero con reparos porque dice hay que ver, lo único es que te hace un poco mayor, hijo, eso dice, y cuando lo dice encoge el hombro izquierdo como con un poco de pena. Yo le digo que ya soy un poco mayor y ella responde que qué cosas tienes y que hay que ver y encoge el hombro izquierdo. Siempre dice hay que ver. Lo del hombro es nuevo. A todas las personas no les gusta lo de la barba, es natural. En realidad, es a una persona a la que no le gusta.

A mi madre.

Es que dice que parezco un poeta arruinao, así lo dice. La expresión no es suya, es adoptada de Caminito que me lo dijo una vez hace muchos años porque llevaba el pelo largo. Por lo visto mi madre se acordaba porque el otro día dijo que con la barba parecía un poeta arruinao y yo le contesté que eso es exactamente lo que soy, más lo segundo que lo primero, igual ni siquiera lo primero porque no me llega ni para eso. Mari estaba presente y dijo hay que ver hay que ver. He observado que según qué cosas, Mari dice hay que ver dos veces. Mi madre, sin embargo, hizo como que mejor no oir y llamó por teléfono a la abuela. Tengo que hablar un post de estos sobre la abuela, me preocupa un poco. También tengo que hablar de más cosas que han pasado este fin de semana, alguna atañe de manera directa a este blog, lo que pasa que son cosas sueltas, como de ensaladilla rusa, y ahora me da pereza. Por si no cuela lo de la pereza pongo que me esperan enseguida. Se puede elegir una opción u otra pero las dos son verdaderas.