Bonsái

Ayer domingo me encontré con Gloria-hija y me compré un libro.

Primero lo de Gloria-hija. Gloria-hija se llama así para no confundirla con su madre, que es Gloria-madre. Me hizo mucha ilusión verla porque ni sé los tiempos que hacía, ya empezaba a pensar que igual había soñado que existía y todo. Pero no. Yo siento una complicidad especial con Gloria-hija porque es una de las personas que mejor conecta conmigo y, además, Gloria-hija es la persona que mejor escucha del mundo porque te escucha con los ojos. Tú le hablas, no? y entonces cuando enfatizas algo abre mucho los ojos y otras veces los entrecierra como escrutándote desde lejos (llevo muchos posts esperando la oportunidad de poner esa palabra, escrutar, tan crujiente, pero no tanto, como de oblea que se parte). A veces no sabes si los ojos de Gloria-hija reaccionan a lo que dices o si es que esa coreografía ocular marca el compás de lo que tienes que decir. Por si fuera poco, a Gloria-hija le intriga algo de este blog que a mí también me intriga y eso me ha gustado mucho. ¿Que qué le intriga? Ah, eso pregúntaselo a Gloria-hija.

Ahora lo del libro.

Una vez abrí un libro, eché un vistazo al primer párrafo como hago siempre para ver cómo suena, y tuve la convicción de que si algún día me pusiera a escribir un libro lo empezaría justamente así. Yo creo que por eso no escribiré nunca un libro, porque el comienzo ya lo ha escrito otro y ya no tiene gracia. El caso es que como llevaba dos libros gordos en la mano lo dejé para otro día y otro día va y ya no estaba. Eso tampoco tuvo gracia. Y luego se me olvidó hasta que esta mañana lo he vuelto a ver, lo he vuelto a abrir, he vuelto a sobrevolar el primer párrafo y he vuelto a tener la convicción de que si alguna vez me hubiera dado por escribir un libro seguro seguro que habría empezado así. Pero es que ya no tiene gracia porque lo ha hecho otro antes. Viene a decir ésto:

“Al final ella muere y él se queda solo. El resto es literatura.”

Los que me conocen asentirían con la cabeza como diciendo: cierto, cierto, así habría empezado emejota un libro. Lo dirían porque me conocen y dicen: cosas así son muy de emejota, sí. Y me gusta que lo digan porque así me ahorro explicaciones.

Es que es un principio genial porque de golpe y porrazo te lo dice todo y te deja mosca. Luego el resto está igual de bien todo el rato, tanto como para reconocer que yo no sabría escribirlo así, el principio sí pero todo lo demás no, las cosas como son. Y yo creo que el principio es así de condensado porque el libro en sí es pura condensación, un resumen, una miniatura. Se lee en unos cuarenta minutos y se titula “Bonsái” (claro). Y el autor es Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975).

Si le preguntas a Gloria-hija si esa frase es muy mía seguro que te dice que sí y además añadirá que “seguro”. Si no lo añade es que es otra Gloria y te has confundido. Yo creo que a Gloria-hija le gustaría “Bonsái”; esta mañana me ha dicho que conoció a Unai Elorriaga leyéndome y que le gustó mucho y por la tarde pensaba yo que si Unai Elorriaga supiese la de gente que ha comprado sus libros por recomendación mía igual hasta me regalaba una frase. Me haría una ilusión infinita o más todavía.

4 pensamientos en “Bonsái

  1. crishu

    Yo leyéndote conocí a Millás, ya sabes, a Unai todavía no pero quizás pueda hacerlo este verano.

    Me recomiendas?

  2. lene

    (emejota, con tu permiso…)

    Hola Gloria-hija, ¿qué es eso que te intriga tanto del blog?

    (ya está, gracias)

    :p

  3. emejota

    (no te lo vas a creer, lene, pero Gloria-hija se ha tenido que ir una temporada a Tombuctú lo menos y me parece que no va a poder oir la pregunta… Qué casualidad. Cachis)

    :p

  4. emejota

    Ahí va la recomendación, crishu: “Un tranvía en S.P”, de Unai Elorriaga, Editorial Alfaguara. Súbete este verano a ese tranvía y no te querrás bajar ni en otoño ni en invierno, ya lo verás. Un libro maravilloso e inolvidable para todas las estaciones.

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