Ciclo

Estoy regresando de un viaje al polo negativo del ánimo. Una nueva crisis de esta ciclotimia que la administración de los anti-TNF desencadena puntualmente como efecto secundario y que, por primera vez, se presenta ante los muros del tratamiento descrito para modular la intensidad de sus efectos. La ciclotimia es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por oscilaciones que van desde la euforia a la depresión.

Una crisis dura entre dos y cuatro días y no se presenta de repente, se anuncia con pequeños golpecitos que poco a poco te dejan a la intemperie en un estado de absoluta vulnerabilidad sin posibilidad de reacción ni defensa pero sí de plena conciencia de lo que ocurre, lo que acentúa la sensación de impotencia. Esta vez me propuse anotar las incidencias del viaje a pie de ruta para poder estudiarlas con detenimiento una vez pasada la crisis, algo así como quien contempla las fotos de un viaje tranquilamente en el salón de su casa al regreso. Pero no se puede. Esa es la primera conclusión que he sacado. Una vez que cruzas el ecuador del estado de reposo y te internas en la escala del menos uno, menos dos y demás, pronto pierdes la cobertura y no la recuperas hasta que, de vuelta, te encuentras de nuevo con el menos dos, menos uno, que es exactamente lo que está ocurriendo ahora. Sólo entonces empiezas a estar en condiciones de escribir (y todavía con dificultad, escribir este post está resultando como si no hubiera escrito antes ninguno) los detalles esenciales de lo que ocurre allá abajo.

Allá abajo la comunicación con el entorno queda reducida a la mínima expresión y cuando ésta se produce requiere de un gran esfuerzo. Al mismo tiempo, el sentimiento de vulnerabilidad al que antes me refería junto a una percepción de las cosas a través de un amplificador especialmente ecualizado hacia los graves te lleva a replegarte en una trinchera. Al otro lado de la ventana, la vista cotidiana del paisaje urbano resulta intransitable y hostil. Hasta la luz resulta hostil. Y aunque pongas todas tus fuerzas por evitarlo hay algo más poderoso que tira de tí haciendo que delegues, rehuyas o abandones obligaciones y responsabilidades considerando como tales hasta el mero hecho de ir a comprar el pan o el trato con la gente.

Cuando estás allá abajo, es necesaria una luz, siquiera pequeña, para desenvolverte. Esto me intriga y me impresiona a partes iguales: lo de la lucidez en las tinieblas. Porque allá abajo, cuando todo lo ves negro, frío y difícil, la mayor parte de las luces que te salen al encuentro son espejismos, reflejos; fuegos fatuos que se concretan en ideas o conclusiones todas ellas negativizadas. Pero tengo para mí la sospecha de que si aprendes a discriminar entre todas esas luces las que son fuegos de artificio de las que no, puede que des con esa lucidez que sólo se da en lo oscuro y que te permite traer hasta la superficie material para la reflexión.

9 pensamientos en “Ciclo

  1. Eram

    Yo me ofrezco a tenderte el brazo para sacarte de ese agujero.

    Un abrazo muy fuerte Mariano, y un brazo para sacarte mas rapido, alquien me ayuda?

  2. M

    Es curioso, porque sin conocerte a ti ni a Glenn Gould hace tiempo que se me reveló esa idea del norte que da nombre a tu blog (que, por lo poco que he leído, me gusta mucho). Lo que pasa es que yo a esa idea la llamé Islandia.

    Me alegra haber encontrado este norte. Un saludo

  3. lene

    emejota, ya ves que aquí muchos haríamos con gusto de boyas. Mucho ánimo y sal pronto a flote.

    Un beso.

  4. sergio

    hola Mariano, no me sale decir ná, ya sabes y ves que aquí tienes a tus incondicionales, al final lo he dicho!

    Un abrazo y al fondo de la escena “im abendrot”

  5. emejota

    Muchas, muchísimas gracias a todos.

    Sergio, lene, gracias de verdad. Eram, eres un señor, pero en estas cosas lamentablemente los brazos no sirven para sacar, pero sí sirven como apoyo. No lo dudes; yo no lo dudo. Crishu, qué te voy a decir. Un abrazo a los dos.

    Petrusdom, M, bienvenidos. Islandia es un nombre de resonancias muy sugerentes, M.

    Jo, Isabel, qué rápido has aprendido a escribir. Lo último que yo sabía es que habías aprendido a dibujar y el otro día me dibujaste varias cosas y me acuerdo de todas, mira, por este orden eran:
    -Una princesa.
    -Una mano.
    -Un pato.
    -Otro pato (es que el primero te había salido raro)
    Pero escribir… eso no lo sabía, chica.

    Un abrazo para todos.

  6. Anonymous

    sí…la luz es importante
    y los abrazos
    y las resonancias

    … y reirse un poco todos los días

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