Elecciones (I) 21 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackbackO erecciones. Porque como lo que mueve a los candidatos al asunto es subir para arriba no está de más el nombre y de paso rendimos homenaje al inolvidable gag del concurso de “Erecciones Generales” que sale en esa peli de cuando Almodóvar era gamberro. Pues sí, a una semana de los comicios municipales iniciamos una serie de entregas (la cosa es hacer series, me sale el punto “de mayor quiero ser productor ejecutivo de una serie de tv”, no lo puedo evitar) pero, eso sí, bajo la óptica “La Idea del Norte”, es decir, que será un seguimiento, un mirar y un decir un poco particular. Y es que si hay un campo sembrado de surrealismos y disparates de esos que a este blog le encanta cosechar ese es el del mundo de las elecciones, los partidos, los candidatos y hasta el de los medios. Luego está ponerle el pie de foto a cada instantánea que recojamos a tono con el paisaje. En definitiva, que el ánimo que mueve a este serial que hoy iniciamos se resume en una palabra que a mí, como a mi amiga Ana Mari, me pierde: morbo. El morbo por lo cutre, lo esperpéntico, ese espíritu celtibérico que tan bien supo registrar el añorado Luis Carandell.
El episodio piloto se titula:
Test
Hay un periódico regional muy rancio. Rancio por edad y rancio por contenido. Es el periódico que utiliza mi abuela los domingos para leer las esquelas. Eso al menos lo salva. A mí lo que ponga el periódico me da lo mismo pero lo que no le perdono es esa maquetación tan fea. Un horror. Yo es que me fijo mucho en las superficialidades cuando no hay mucho que rascar. Bueno, y cuando hay también. Pero he aquí que ayer me encontré con una joya celtibérica . Resulta que un redactor ha tenido la genial idea de comprobar los méritos y la valía de los candidatos a la alcaldía de la ciudad sometiéndoles a un riguroso test: “El Test del Candidato”. Lo alucinante de la idea, que nace con vocación de servicio público, es que no se pregunta sobre el conocimiento del alumno en materia de carencias, problemas y/o necesidades de la ciudad. Las preguntas son del tipo: “¿Qué significan las siglas de la Peña La Teba?” y cosas así. Si no las sabes, mal. La cosa te deja muerto (como los de las esquelas) y enseguida comprendes que estás ante una erupción (eyaculación más bien, que estamos de erecciones) de ese “orgullo local” que a mí me da mucha pereza pero que aquí se estila mucho, tanto como para haber dado lugar a una expresión redundante: tú ven por aquí si no y pregunta, ¿eres de Tudela? y es muy probable que te contesten, “sí, de TODA LA VIDA”, así, dicho con mayúsculas, como con orgullo de raza.
El caso es que leí el test y me pregunté qué ocurriría si me lo hicieran a mí. ¿Aprobaría? ¿Valdría para alcalde? Es evidente que es una pregunta retórica porque el asunto de la maquinaria interna de la política me espanta en cualquiera de sus manifestaciones y jerarquías pero pensé que qué mejor forma de iniciar este serial que ponerme en la piel de los protagonistas. Hay que ser profesional. A ver si me concentro y que sea lo que Dios quiera. Vamos allá.
Preguntas.
1. ¿Cómo están declarados los actos del Ángel y el Volatín?
Inocentes, espero.
2. ¿En qué zona de la ciudad está la calle Fuente Lanterna?
¿de verdad hay una calle que se llama así? ¿no había otro nombre o qué?
3. ¿Cómo se conoce popularmente la rotonda Merindad de Estella?
Pues popularmente no sé, pero Peter llama a esa rotonda “la rotunda” porque es un mamotreto que no veas (de hecho, por no ver algún conductor ya se ha dejado los sesos allí, creo)
4. ¿Quién escribió la letra del himno del Tudelano?
¿Es que tiene himno?? (Dios mío)
5. ¿Quién fue el último tudelano ausente en julio de 2006?
Esta pregunta me gusta porque tiene un punto kafkiano. Probablemente fui yo, que en julio me fui a la playa.
6. ¿En qué siglo se terminó la construcción de la catedral?
Hace miles.
7. ¿Cuál es el nombre del monte donde se halla el Corazón de Jesús?
¿Está usted seguro que eso es un monte? Pues si es un monte se llamará Monte del Corazón de Jesús, no?
8. ¿Qué significan las siglas de la peña La Teba?
Ahora me entero que “La Teba” son unas siglas, fíjate, pensaba que era un mote (que no monte, como el de antes). ¿Las siglas se terminaron de construir a la vez que la Catedral?
9. ¿Quién fue el primer alcalde democrático?
¿Ha habido acaso alguno realmente democrático?
10. Antiguamente, ¿qué había en el centro de la Plaza de los Fueros?
Uf, pues no lo sé, es que no había nacido aún.
Según la plantilla de respuestas tengo que repetir curso si quiero ser alcalde. Es un alivio saberlo.
Album 19 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Kantika, Música , 3 comentarios , trackback
“Muy buenas tardes y nuestra más cordial bienvenida a todos: al público que nos acompaña, a Basilio Astúlez y a su coro de chavales.
Esta tarde siento una satisfacción especial al dirigirles estas breves palabras porque fue un empeño personal intentar traer hasta aquí al coro de Basilio Astúlez después de tener la oportunidad de ver una breve actuación suya en la pantalla del televisor las pasadas navidades. Lo que vieron mis ojos en aquella ocasión fue una formación singular, con un atuendo, un repertorio y una manera de escenificar ese repertorio nada convencional y con una calidad y una calidez vocal extraordinaria. Pero sobre todas estas cosas había alma, duende. La música puede ser un milagro que pone en comunicación algo que sale del corazón y que de manera invisible pero poderosa llega a otros corazones. Y conforta.
Cuando ví a estos chavales en un dvd y todavía estaba bajos los efectos de la primera impresión escribí un breve artículo que empezaba diciendo: “Yo lo veía todo negro hasta que Basilio Astúlez irrumpió con su coro de colores en la pantalla y, desde entonces, me reservo el último rato del día para disfrutar con ellos”. Y es cierto. Todavía lo hago, a diario. Ellos no lo saben pero reconozco cada uno de sus rostros aunque no conozca sus nombres; me hacen partícipe de su regalo a diario. Me pongo delante de la pantalla, a oscuras, en ese momento en el que te relajas tras el ajetreo del día y me dejo llevar por las piezas que interpretan y de las que ya conozco de memoria todos sus detalles: las evoluciones de las melodías, los hermosos contrapuntos que juguetean con ellas, el movimiento de los cuerpos, el solo de piano prodigioso que brota de las manos de Itziar Bilbao en un momento determinado, la alegría de las palmas, las sonrisas de satisfacción de los rostros… Y vuelta a empezar desde el principio para disfrutar de las piezas, por enésima vez.
No les extrañará entonces que en estos breves minutos que comparto escenario con ellos me sienta como en aquella película de Woody Allen en la que la protagonista va todos los días al cine a ver la misma película hasta que un día atraviesa la pantalla y entra dentro de ella. Así es como me siento.
(risas del público)
En fin; conseguir el compromiso y la entrega a la exigente disciplina del trabajo por parte de un grupo de chicos y chicas en edad adolescente no es cosa fácil y ese es uno de los méritos de Basilio Astúlez. Y ha sabido aprovechar la feliz ocasión para extraer, canalizar y modelar sabiamente el enorme potencial de energía juvenil que atesoran estos chavales. Desde luego, para conseguir todo esto que vamos a presenciar se requiere algo más que talento, trabajo y voluntad: se requiere afecto y confianza. Y alegría. Hay en estos chavales afecto hacia Astúlez, y emana de ellos la confianza y la soltura de quien disfruta con lo que hace y se entrega e integra felizmente en el conjunto. Y todo eso trasciende el escenario poderosamente y lleva el colorido al corazón del oyente que a duras penas puede resistirse a sumarse a esa exhibición de gozo. Porque la principal lección que nos dan los chicos y chicas de Astúlez es, fundamentalmente, esa: recordarnos que la música es, ante todo y sobre todo, gozo. Puro, maravilloso y reconfortante gozo.
Termino ya. A Basilio y a sus chavales, muchas gracias por estar con nosotros; gracias por lo que habéis cantado antes en otros lugares y gracias por lo que llevaréis en el futuro al corazón de las personas que tengan la fortuna de encontraros en el camino. Es un verdadero placer dar paso a una experiencia que, les aseguro, no les va a dejar indiferentes. A todos, muchas gracias.”
(Transcripción de la presentación de la actuación de Kantika Korala en el Teatro “Benjamín de Tudela”, hoy hace un año. Me resultó simpático el hecho de que, una vez terminado el concierto, los dos folios habían desaparecido del atril. La grabación y la copia del disco duro han permitido recuperar ese momento)
Moto 18 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackEstaba detenido en un paso de cebra sin semáforo y han tenido que pasar dos coches y una furgoneta hasta que alguien tuviera a bien parar. Era una moto. Al ir a cruzar he hecho ese gesto que tendemos a hacer en estos casos y que es un gesto fugaz, híbrido entre el saludo y el agradecimiento y he aquí que entonces me he dado cuenta de que quien conducía la moto era el joven Malvás.
Dice mi amigo Pepe, el escritor, que lo del joven Malvás es borgesiano porque eso de que un personaje salga de un relato para que te lo encuentres y te invite a meterlo en otro es decididamente borgesiano. Esta frase ya la puse un día por ahí pero es que me ha venido a la cabeza porque el de hoy ha sido un encuentro distinto al de los demás, en el sentido de que ha aportado dos elementos novedosos. Por ejemplo: es la primera vez, después de tantos capítulos, que nos hemos mirado a los ojos; nada, un segundo, dos a lo sumo, pero qué duda cabe que el hecho es muy curioso. Porque para mirar al personaje de una historia a los ojos el autor no tiene más que escribirlo en el folio o en la pantalla del monitor y ya está. Pero ésto de cruzar las miradas ha sido distinto. Por cierto que esta expresión, “cruzar las miradas”, siempre me ha parecido una expresión un poco bizca y me cuesta enfocarla; por eso la utilizo poco y suelo cambiar de lentes verbales. Hoy no porque no sé dónde he puesto las lentes. Da igual. Estábamos en que el encuentro de hoy ha traído dos novedades y ya he dicho una. La segunda ha sido que en la expresión del joven Malvás se ha dibujado, por un instante, la indecisión de quien siente el impulso de saludar a alguien conocido y, al mismo tiempo, se abstiene de hacerlo porque no sabe muy bien quién tiene delante aunque le suene de algo. Lo que no sabe el joven Malvás es que tiene razón en ambas cosas: le soy conocido y no. Y viceversa. Eso también es borgesiano. Yo he cruzado la calle y, a mis espaldas, el sonido de la moto se ha deslizado hacia la derecha.
Al joven Malvás también le gusta el azul.
Alfombras 16 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackbackLa abuela tropezó y se cayó al suelo y todo por no pisar la alfombra.
Estaba cosiendo en la galería, al sol de la tarde, rodeada de sus macetas y con la virgen de no sé cuántos ahí al fondo y se levantó para ir a la cocina. Pero al pasar por el cuarto de la tele, esa tele que sólo ve las noticias y al hombre del tiempo, la abuela no quiso pisar la alfombra, dice que para no manchar, y pasó por el estrechísimo pasillo que hay entre el borde de la alfombra y uno de esos muebles de madera robusta que sólo tienen cabida en casa de las abuelas y que lo acaparan todo, de punta a punta de la pared, quedándose para ellos la tele, y las fotos, y las figuras, y los libros, y las copas, y los cajones de la parte izquierda, y los cajones de la parte derecha. Y pasó la abuela por el espacio estrecho poniendo un pie delante del otro como si estuviera pasando por la cuerda floja y fuera funambulista, y todo por la manía de no pisar la alfombra. Pero cuando se tienen noventaitantos años no se pueden hacer muchos funambulismos, mira si no, ves, se pierde el equilibrio y golpe aquí, en la sien, que a ver si se nos desabuela la abuela.
La abuela se cayó y se le puso un ojo que, a su lado, Rocky Balboa tras un combate de boxeo parece la Barbie Princesa. Y todos dijeron: vaya golpe. Y ella dijo: qué mala pata. Y yo pregunté por teléfono: habla? Pero ya había dicho ella lo de qué mala pata así que hablaba, sí. Raudos vinieron el médico y la enfermera y el uno dijo vaya golpe y la otra dijo vaya golpe. A esas alturas estaba claro que el golpe era de vaya golpe. Y el médico le preguntaba que cómo se llamaba y todo eso por si la cabeza se le había vuelto del revés pero la abuela decía que para qué había ido tanta gente, y que qué frío estaba el hielo que le habían puesto, jo. Y el médico resolvió finalmente que estaba bien (pero que vaya golpe) aunque mejor si se la llevaban al hospital (jo, decía la abuela de fondo) por la zona del golpe, y la edad, y por si acaso; en definitiva, que le hicieran una foto de la cabeza por dentro no vaya a ser que.
Y llegó la abuela al hospital y había uno que se había dado otro golpe con la moto y fueron los de las motos a ver qué pasaba. Los de las motos deben ir siempre en plural. Y en la sala de espera de Urgencias estaba la abuela sentada enmedio de unos tipos enormes con trajes de cuero y bigotes estrambóticos y cadenas gordas por el cuello y estando ahí enmedio la abuela parecía más pequeña todavía pero también parecía colega de los de las motos aunque sin casco, ni cueros, ni bigote; cadena sí, mira, eso sí, pero gorda no y de alguna virgen, seguro, quizá la misma virgen que está en la galería con las macetas de flores y las cosas de coser. Varias veces al año la abuela lava las ropas de la virgen y un día fue a su casa una visita y la visita le preguntó qué haces y ella respondió que lavarle las bragas a la virgen. Resulta que la virgen lleva bragas como la Nancy, a saber cómo explicará la mística este detalle de las bragas.
A la abuela le llamaron para hacerle un scanner y el médico miró la imagen. Seguro que en esa imagen del cerebro de la abuela está grabada la frase: pero cuánnntos adelantos, Dios mío, jo! Te lo digo yo que seguro que dice eso la imagen. También dice que todo está en su sitio, eso lo dice el médico que es el que lo tiene que decir, y menos mal que lo dice, pero que vaya golpe, mujer.
A la abuela le hemos quitado las alfombras.
Investigación 15 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackPssst.
(me están investigando)
Que sí. Que el otro día me fui de blogs y entré en uno y al fondo estaban diciendo ésto:

Y yo me quedé en la barra pensativo preguntándome dónde se habrá metido la ele que se ha caído del nombre, no vaya a ser que se pierda y ya verás qué disgusto; y también pensé que habría que despertar a la i y a la ene y que se pongan en pie, que para eso están. La i no tiene ni Idea y la ene ha perdido el Norte.
Desde entonces sigo con sumo interés el curso de la investigación esperando que lleguen a una conclusión y así me entero si realmente soy músico o si ser músico es la excusa que pongo para ser yo. Porque es que no sé, no sé.
(mira a ver Debajo del guindo)
Señal 15 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackMarcamos este día con una piedra de colores.
Programa 14 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackbackEl último concierto.

Agatha 13 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackbackA finales de 1926, Agatha Christie desapareció inexplicablemente durante once días. Me he acordado mucho de ese suceso durante estas últimas jornadas porque he hecho algo parecido. Y me venían a la cabeza ráfagas del rostro de Vanessa Redgrave y, sobre todo, de la música de la película de Michael Apted de 1979 en la que da cuenta del asunto como en nebulosa. Eso es lo que recuerdo de “Agatha”: el rostro de la Redgrave, una ráfaga de música de una melancolía demoledora y todo envuelto en vapor.
Me he ido, sí, de eso estoy seguro; de lo que no estoy tan seguro es si he terminado de volver. Quizá me haya ido fuera pero lo más probable es que me haya ido dentro. A veces lo necesito, cada vez con más urgencia. Necesito liberarme de compromisos, explicaciones, llamadas, respuestas, atenciones, afectos y desafectos. Necesito poner la palanquita en off. Quien no lo entienda, problema suyo es (“tonto el que no entienda, cuenta una leyenda…”) Quien lo entienda, pues vale. Pero no poder liberarme siquiera de las ataduras de mi propio cuerpo hace que a veces tenga que desconectar del todo, supongo que como mecanismo compensatorio. Y por más cosas.
En cada uno de estos ejercicios de escapismo descubro cosas aunque en realidad suelen ser esas cosas las que, acumuladas, me llevan a desaparecer una temporada hasta conseguir hacer la digestión. En cualquier caso, siempre, al regreso, algo ha cambiado por dentro. Por ejemplo, antes daría explicaciones porque esto es un diario personal. Esta vez no. Quizá demasiado largo, o demasiado corto; quizá demasiado complicado, o demasiado simple. Y una frase a modo de post-it para consumo propio, que soy olvidadizo: un blog existe para saber de la vida de uno pero uno no vive para el blog. Yo cada vez me voy alejando un poquito más de casi todo y de casi todos. Pero no lo puedes decir en alto porque no lo entienden y se incomodan y, sin embargo, “alejar” es un verbo elástico y versátil. A veces, tomar distancia es lo más adecuado para estar más cerca. De tí, de mí, de todo y de nada. Y comprender. (Que me comprendan es algo que hace tiempo dejó de preocuparme).
Anotación 9 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackbackEsto es lo que escribí tal día como hoy hace un año:
En la pared de este post me he encontrado, algo borrosa, esta anotación:
“Lo único que sé es que no tiene padre (aunque no me acuerdo cómo lo supe)”
Mejor no la borro, por si acaso es importante.
Todavía se nota en la pared.
Archivo 8 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios , trackbackEsta mañana he llamado a Eresbil porque ando tras una partitura y tienen la web medio caída. Eresbil es el archivo vasco de la música. Lo tienen todo, oye. Me tienen fichado hasta a mí, con eso te lo digo todo. Ellos sabrán. Me ha atendido un señor muy amable; le he dicho de dónde llamaba y me ha preguntado el nombre. Para mi sorpresa ha sugerido que, si no me importaba y aprovechando la llamada, le dijera mi año de nacimiento porque tenían mi ficha incompleta. Se la he dado (exacta y sin mentir, que yo no soy una folklórica) y tras los dos segundos de silencio que ha ocupado el hombre en escribir la fecha ha dicho pausadamente:
-En su ciudad hubo un organista afamado que se apellidaba como usted. Quizá son familia.
-Pues no me suena, la verdad.
Pero el chiste verbal, si es que así puede considerarse, no ha hecho efecto alguno porque el hombre ha añadido:
-Lógico, murió en 1642.
Y yo: coño, qué dominio de la documentación, no?. Bueno, en realidad no he dicho lo de coño porque yo es que siempre relaciono Eresbil con los Capuchinos, no sé, no me acuerdo bien si es que lo llevan ellos o si lo asocio al Padre Donostia, que era capuchino, porque la primera vez que consulté a Eresbil fue buscando una obra suya. Da igual. El caso es que no he dicho lo primero (coño) pero sí lo segundo, lo de la pedazo documentación. Pero el hombre ha seguido dando muestras de erudición sin el menor atisbo de pedantería, como si fuera lo más natural (seguramente para alguien que pasa la vida entre archivos sea lo más natural). Y así he sabido más cosas:
-Sí, fue organista de la catedral…
-Anda!
-… y era muy solicitado; al final terminó marchando a Zaragoza pero… murió.
-¿Murió en Zaragoza?.
-Bueno, en realidad, murió en el camino; debía estar enfermo.
Y yo, para mis adentros: -pues entonces seguro que era de la familia.
Y sí, he decidido que tengo un antepasado organista. Ahora tengo que ponerle nombre porque no me acuerdo del que me ha dicho el señor amable de Eresbil y también tengo que imaginarle una cara. Sí, eso he decidido. Además yo también voy a Zaragoza (aunque a comprar dvd´s y sin morirme en el camino).
Luego por la tarde me he acordado de que una vez estuve en la estrechísima pasarela del órgano de la catedral. Un horror, porque estando allá arriba, suspendido, me entraron todos los vértigos posibles y a la vez: el vértigo a mirar hacia arriba (esa nave central tan alta, por Dios!) y el vértigo a mirar hacia abajo (por qué se mueve ese suelo, por todos los Santos!). Me tuve que agarrar a una barandilla de un dorado polvoriento, rancio y frío que parecía de goma por el mareo hasta que recobré el sentido del equilibrio y entonces me fijé en el minúsculo y rudimentario teclado del órgano y sí, ahora que lo pienso, seguía siendo muy de 1642 pero incorrupto; es decir, que allí estaba pero de aquellas maneras, un poco momificado. ¿Que qué hacía yo en ese lugar tan estrecho e inhóspito sufriendo fobias y demás? Pues intentar convencer a mi amigo Rafael de que no debía tocar en la boda de su sobrina una Zarabanda mía que se había empeñado en tocar.
En mi vida he cometido muchos errores y dos Zarabandas. Una para los alumnos de Raquel que me salió suave y por eso la llamé Zarablanda. Iván dijo: ¿serás capaz de llamarla así? Y yo: toma no! Y así se quedó. La otra fue una Zarabanda tristísima: qué digo tristísima: trágica, tremebunda, un dramón, vamos, y por eso le decía a Rafael que cómo iba a tocar eso para una boda; en todo caso para un funeral. Pero Rafael siguió erre que erre con lo suyo y yo terminé bajando por aquella catacúmbica escalera de caracol donde por poco me descalabro (qué día aquel) y donde descubrí la dura cotidianidad de los maestros de capilla de antaño. A los días me encontré por la calle con familiares de la novia y me dijeron que al sonar la Zarabanda hubo gente a la que se le escaparon las lágrimas y todo. Y yo pensé abochornado: no me extraña.
Pues eso ha pasado por la mañana, de ésto me he acordado por la tarde y ahora, por la noche, estoy pensando que no está mal en el fondo que el documentalista de Eresbil me haya completado la ficha y que tengan allí mi música. Sí, porque quién sabe: igual en el futuro un replicante humanoide llama telepáticamente a Eresbil v8.0 para consultar algo y habla con un replicante capuchino (¿soñarán los replicantes capuchinos con ángeles eléctricos?) y el replicante capuchino le contará que un día, cuando todavía se vivía fuera de los búnkeres subterráneos porque se podía respirar el aire, hubo un tipo que se apellidaba como usted y cuya vida guardamos archivada en este cristalito, mire. Y entonces mi descendiente lo sabrá todo, todo y todo; sabrá hasta lo que todavía no sé ni yo. Qué cosas.
Debutante 7 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Varios , 2 comentarios , trackbackCon la voz temblorosa, el aliento entrecortado y reconociendo unos nervios de debutante. A estas alturas. Así ha vuelto a los micrófonos de la radio Carlos Llamas, voz confortable de la hora de la cena. Ha vuelto escapándose del zulo en el que hace nueve meses lo encerró un cáncer y la emoción se le ha anudado en la garganta. “A este hombre le va a dar algo”, ha dicho mi madre. Eso parecía, desde luego. Los nervios de Carlos Llamas esta noche han sido de los de quien viene de donde viene, de quien ha visto de cerca lo que ha visto y, sobre todo, de quien siente la necesidad de confesar y lo hace. Porque como bien ha dicho Carlos Llamas, hay otro cáncer muy extendido, un tipo de enfermedad social: la enfermedad culposa. Tiene razón. Toda la razón.
Existen enfermedades culposas, muchas, y es que hay gente a la que le da vergüenza recononocer que está enferma y se comporta como si tuviera que esconder a toda costa un delito inconfesable. Parece como si no tuvieran bastante con lo que el azar les ha deparado como para complicarse más la vida. Y a mí eso me pone malo, valga la redundancia y por duro que suene. Respétalos, me dice muchas veces mi madre cuando surge (frecuentemente) el tema. Pues que me respeten a mí, respondo siempre; porque esa gente que disimula o esconde su enfermedad como algo deshonroso, qué pensará de mí? Yo estoy enfermo como quien es rubio: algo que tienes y que forma parte de tí. Lo que eres. A mí me preguntan y respondo: padezco una enfermedad progresiva degenerativa y, por lo demás, creo que calzo un 40, siempre escucho lo mismo en el iPod y el mejor restaurante chino de la ciudad es el de la madre de Shuyi. Por ejemplo. Pero hay quien sale de la consulta con un diagnóstico en la mano y en la cabeza pone en marcha esa palurda y medieval costumbre de asociar la enfermedad con la deshonra sin alcanzar a comprender que, por muchos esfuerzos que hagas, más pronto o más tarde tu cuerpo te delatará y quizá entonces habrás empleado tantas energías inútilmente que ya no podrás soportarlo.
Yo comprendo la emoción de Carlos Llamas. Porque después ya nada es igual, ni siquiera vivir. Bienvenido.
Recomponer 6 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackbackParece que me he ido pero desde el viernes no me separo de esta pantalla. Es que estoy haciendo un experimento sociológico, como diría la Milá (Mercedes, no la casa de Gaudí) aunque todavía es pronto para dar detalles. A su tiempo. Luego es que sopla estos días un fuerte viento norte que, personalmente, me parece maravilloso pero es que el médico me dijo que hasta que no termine de adaptarme al elixir 2.0 pues que me cuide. Pero sobre todo ha sido porque empecé a pasar partituras viejas al ordenador y antes de darme cuenta ya las estaba re-componiendo en el sentido más amplio del término (que incluye el musical).
Por cierto que ya le he puesto los cuernos al Sibelius.
(Sí)
Es que fue abrir unos viejos archivos en Finale y me miró como diciendo: ya, ya, desde luego… Y quizá movido por los tocamientos (de teclas) de los últimos días con el Sibelius va y resulta que descubro cosas nuevas en el Finale. Ya ves. Después de siglos! El viernes por la tarde me llamó un amigo mío y me dijo: traidor. Así, de sopetón y remarcando la erre final para darle mayor efecto. Es porque se había enterado del affaire Sibelius-Finale. Luego me dijo que me hablaba desde debajo del piano de cola. Es que yo tengo un amigo que a veces se le fastidia la espalda y entonces se tiene que tumbar en el suelo a lo largo y lo que hace es tumbarse debajo del piano de cola y si se aburre te llama. Un piano de cola es lo que tiene: espacio (debajo).
Por el momento es todo. Más información en próximos posts y en los boletines horarios de la radio. Les dejamos con el resto de la programación.
Phil 6 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Varios , 2 comentarios , trackback-¿Quién se encargará de las municiones?
-Phil Turrentine.
-Murió.
-No jodas! ¿Trabajando?
-Cáncer de piel.
-¿Le enviaste flores a su mujer?
-Me enrollé con ella.
George Clooney y Brad Pitt, “Ocean´s eleven” (2001)
Astenia 4 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios , trackbackHoy que hace un día de otoño resulta que tengo astenia primaveral.
Creo yo que será eso, vamos. La palabra “astenia” siempre me ha resultado un poco incómoda al oído porque es la típica palabra incompleta, parece que le falta algo. “Astenia” es una palabra que no ha terminado de hacerse mientras que “abstemia” sí, quizá porque se mantiene sobria. Pasa como con la palabra “ciclotímico”, que parece echar en falta algo, una mano de acabado, no sé. Varias veces le pregunté a mi psicóloga si pensaba que yo era ciclotímico y las mismas veces me contestó que no, hombre, y yo le decía que sí, mujer, y ella que no, hombre. Y por ser educado y al mismo tiempo salirme un poco con la mía le dije que vale, no soy ciclotímico, pero ciclotímido sí. De toda la vida además. Ella me preguntó qué era eso de ciclotímido y yo le expliqué que tímido a ratos. Porque a mí me pasa que delante de 500 personas puedo hacer una exhibición de desnudez emocional y, si me tiras de la lengua, hasta te reconoceré que me pone, pero luego entro a una tienda y me da apuro hablarle al dependiente o dependienta y me sale una voz tan baja que dicen ¿cómo dice? ¿perdón? ¿cómo?.
Parecerá que me estoy yendo por las ramas y que estas palabras inmaduras, astenia y ciclotímico, no encajan. Pero sí, porque no sé si lo de hoy es por lo primero o lo segundo. El caso es que estas cosas las ves venir y además vienen sin causa aparente: es como si fueras un globo que se empieza a desinflar poquito a poco y un día amaneces como si la fuerza de la gravedad fuera otra y parece que pesas más y te cuesta moverte más y el pensamiento lo tienes más lento y más espeso. Muchos más para dar como resultado menos. Lo gracioso del asunto es que hoy que he amanecido de un vago total he abierto el gmail y en esa barrita superior donde aparecen los anuncios me he encontrado con éste:

Y por un momento me he sentido arropado y todo. Luego he cogido el diccionario de portugués y ha resultado que en Portugal “vagas” es otra cosa, es “plazas”. Igual es que en Portugal no hay vagas pero plazas, lo que se dice plazas, hay un huevo de plazas. En fin, astenia. Es lo que hay. Pero igual que viene se va, eso fijo. Por cierto, he encontrado los putos cables que conectan el piano digital con el ordenador, que hacía siglos que andaban perdidos, así que cualquier día de estos escribo con otras teclas. Igual viene bien eso para la astenia. O qué.
Vacío 3 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackback“Por entonces, ya había descubierto que todo, lo bueno y lo malo, deja un vacío cuando se interrumpe. Pero si se trata de algo malo, el vacío va llenándose por sí solo mientras que el vacío de algo bueno sólo puede llenarse descubriendo algo mejor”
Ernest Hemingway, “París era una fiesta”
Hombre, pues quizá. A mí, desde luego, me sobra una coma.