Cándida 29 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Cine , 2 comentarios , trackback
Estas piernas hinchadas son las de Cándida, que se ha quedado dormida frente a la tele mientras cosÃa un poco. Dice Cándida que para ella la tele es muy importante porque con ella vive un mundo de color que fuera no encuentra. Mientras duerme, diré en voz baja que “Gomaespuma” cumple 25 años de matrimonio mediático y que hay que ver cómo pasa el tiempo. Yo les escuchaba en la extinta Antena 3 Radio con una fidelidad que bien me podrÃan haber contratado como técnico de sonido lo menos, lo que pasa que para eso ya estaba Marcos Granados colando un pitidito como el de las señales horarias cuando los Gomaespuma le nombraban al decir los tÃtulos de crédito de su programa cada tarde, porque en la radio los tÃtulos de crédito hay que decirlos porque si los pones no se ven, claro, y después se ponÃan a hacer esos gags tan memorables desde los estudios de la calle Oquendo 23 de Madrid durante una hora más o menos.
En “Gomaespuma”, Juan Luis Cano y Guillermo Fesser sacaban a Aitor Tilla, y a Gustavo De Básica, y también salÃa Cándida, tan cándida ella. Y tuvieron que pasar muchos años hasta enterarnos de que Aitor Tilla y Gustavo De Básica no existÃan de verdad, cosa que ya intuÃamos, pero que Cándida sÃ, cosa que ni nos imaginábamos, y que era la asistenta doméstica de Guillermo Fesser y que por lo visto decÃa cosas tan graciosas sin querer que la convirtieron en personaje de su programa.
Y el año pasado, por fin, pudimos ponerle rostro a la verdadera Cándida, y supimos que tenÃa apellido, Villar, Cándida Villar, y lo supimos porque Guillermo Fesser quiso hacer una peli de ella con ella. Y ahora que es el cumpleaños de “Gomaespuma” acaba de salir en dvd, y como dice ella, la pelÃcula es mu preciosa y mu hermosa, y es verdad. Ah, y claro, la peli se llama asÃ, “Cándida”.
Cándida sigue dormida porque se cansa mucho. Trabaja como asistenta en casa de muchos señores de posibles y además limpia los autobuses municipales y los vagones del metro. Cándida todavÃa tiene que cuidar del Javi y del Julián que, aunque son mayores, el uno es “drogadisto” (asà lo dice Cándida) y al otro le falta un “hervó”. Luego tiene una hija que va por libre y sólo sale en un trozo pero poco. Cándida lo explica todo muy rebién en la peli porque como es su peli la narra y todo aunque no se la vea porque está detrás de la pantalla y por eso sabemos desde el principio que es viuda, y de ahà que tenga que trabajar tanto y lo de la soledad, ay madre, la soledad, menos mal que está la tele, y suspira Cándida mientras dice que “Mi marido tuvo una muerte mu dulce. Se murió como los bombones de licor, relleno de alcohol. Le gustaba más el whisky que al chivo la leche y el dia que murió debieron ponerse de luto las Cooperativas de Valdepeñas de la Mancha“, lo que pasa es que a Cándida hay que oirla, es entonces cuando te desarma y comprendes que se tenÃa que llamar asà a la fuerza, Cándida, aunque a veces la vida le haga poner encima de la mesa dos ovarios, y a mà no me sale imitar su voz por escrito, aunque lo intente, voy a ver si sale mejor:
“Mi marido tuvo una muerte mu dulce. Se murió como los bombones de licor, relleno de alcohol. Le gustaba más el whisky que al chivo la leche y el dia que murió debieron ponerse de luto las Cooperativas de Valdepeñas de la Mancha”.
Nada, que no.
En la peli sale Cándida trabajando en casa de los señores marqueses asà que nos podemos enterar de cosas: “el marqué tiene una foto del rey Alponso equis equis ele, o sea, un rey extra largo y el despacho lo tiene puesto a todo “complós” con cabezas de animales perecederos por las paredes y un televisor empotrao en que los presentadores hablan tan bien que te crees lo que digan aunque sea mentira”.

Y luego va al quinto donde vive ese señor que debe ser escritor o algo y que dice que se va a ir el sábado a enseñarle el mar a su perrito porque nunca lo ha visto y entonces va y Cándida le dice: “Yo tampoco he visto el mar. Sólo veo el agua del cubo, que hace espuma y olas como el mar pero el mar es más grande y más bonito”. El perro del escritor se llama “Hipercor”, sÃ, como el supermercado. Dice Cándida que si el perro viviera en su barrio se llamarÃa “DÃa”.
Y aún después tiene que ir al hospital porque allà está ingresada la suegra. La suegra de Cándida es una señora con muy mal genio, si te acercas igual te muerde. Mira si no lo que le pasa a la enfermera que entra a la habitación. Dà que al menos está Cándida mirando la “rivista” del “Pronto” o algo y se disculpa: “Ay, perdone a mi suegra que como se ha criao con leche de cabra por eso berrea tanto y desde que tuvo el “orgasmo” cerebral la cabeza no le funciona bien”.
“Cándida” y Cándida. Da igual que te dejes las comillas porque te la comerÃas de las dos formas. Cándida desarma por su infinita gracia y su infinito corazón. Lo del corazón a ella le sale solo, sin darse cuenta: “…porque ser amable no cuesta dinero. Yo toda mi vida he estao fregando escaleras, terrazas y de todo y sé que lo blando gana a lo duro y no he visto mancha, por mu dura que sea, que no salga con el agua. Hay tanta gente que necesita un beso nada más, porque los besos son blanditos como el agua y quitan muy bien las manchas de la soledad, por muy duras que sean”. Y Cándida desarma también por su particular filosofÃa y porque representa a la perfección una forma de sobrevivir que es real y que está ahÃ, al lado, y que ninguna actriz profesional podrÃa reproducir asÃ.