Abrazo 25 mayo, 2007
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Aquà pasa como en el cumpleaños de Peter, que las fotos son repetidas. La diferencia es que en el caso de Peter, pongo la misma foto porque todos los cumpleaños son iguales ya que el tiempo no pasa para él pero en el caso de Raquel es mejor tirar de archivo porque el tiempo sà pasa para ella y con notable celeridad, por cierto. Es broma, mujer. (Bueno, sólo un poco de broma). Sin embargo, mÃrame a mÃ, sigo teniendo el cogote igual con la excepción de que ya no lo circunda esa cosa tan incómoda que hacÃa posible que el micrófono modelo astronauta se pusiera a escasos centÃmetros de la boca, que mira que era incómodo de llevar el cacharro ese. Todo esto viene a que, aunque estás al otro lado de la calle y veo por la ventana la colada tendida al viento, seguro que como es sábado te has ido por ahà de excursión y no te puedo dar un abrazo de verdad. Por si acaso te dejo el virtual. No es lo mismo pero la intención es lo que cuenta. Dice Wanda que seguro que te vas para no tener que invitar pero no se lo tengas en cuenta, ya sabes cómo es. Asà que un año más (como dirÃan los Mecano) y con tooodo lo que ha cabido en él, te felicito por tu cumple… y me felicito por tenerte ahÃ.
¡Feliz cumpleaños, Raquel!
Elecciones (III) 25 mayo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackPromesas.
Todo el santo dÃa la megafonÃa de los coches electorales pregonando promesas o diciendo que hoy a las ocho y media viene fulanito a dar un mitin. Me dicen que en este serial prima más la estética que la ética. También me dicen que ven en ello una coña a posta. Hombre, pues claro a lo primero y claro a lo segundo, o sea, claro dos veces. Cuando la ética escasea hay que aferrarse a la estética; además, un serial tiene que dar buena imagen y, por otra parte, ya sabemos de mi inclinación hacia los detalles nimios. Por ejemplo: lo del santo dÃa con la megafonÃa de los coches. Yo no sé si la gente escuchará realmente lo que pregonan o si lo oirán como un rumor que pasa fugazmente. Pero la cuestión es: ¿realmente no habÃa otras voces? ¿Es posible que el aparato publicitario de los partidos no haya dado con una voz que sepa vocalizar, entonar, qué se yo, cualquier cosa que no parezca una locución digna de alguien que ha sacado un Máster en Comunicación en el Instituto Móngol?
De todas formas, la estética (siempre importante) no anula por completo a la ética (que es todavÃa más importante aunque muchos polÃticos no se enteren). Yo sà escucho lo que dicen. Hasta reflexiono sobre ello, fÃjate. Ahora, por ejemplo, hace nada, cinco minutos o asÃ, ha pasado uno de esos coches/voz prometiendo acortar las listas de espera en la sanidad, agilizar los trámites administrativos mediante el uso de Internet y hasta ha dicho (lo he apuntado literalmente porque ya digo que acaba de pasar) que “ha llegado la hora de invertir en el capital humano”. Pues muy bien. Lo que pasa es que quien lo dice es el partido que lleva la friolera de doce años en el ayuntamiento y entonces oir lo de las listas de espera y sobre todo lo de que ha llegado la hora de lo que sea suena como obsceno. Hace falta valor: ha llegado la hora. No te jode, después de doce años…
En esta serie de capÃtulos, el productor ejecutivo cuida mucho el ser ecuánime. Eso quiere decir que hay reparto para ambos lados, el derecho y el izquierdo. Los señores de la derecha son los que llevan doce años y ahora nos salen con éstas; pero los señores de la izquierda, todo sea dicho, han cometido (en mi modesta opinión) un error logÃstico justo justo en la culminación de una campaña que surgió como algo original: proponer a los ciudadanos que señalaran en el mapa de la ciudad que figuraba en una página web los puntos negros que veÃan en la misma (en la ciudad, no en la página web). El mapa está lleno de cardenales, o de lunares; yo no puse ninguno porque hubiera puesto uno de un diametro tal que ocuparÃa la ciudad entera y entonces habrÃa eclipsado la posibilidad de poner otros puntos más chiquititos porque el negro sobre el negro pues no se nota. Hay colores que los pones sobre otros y se convierten en otro distinto y eso es muy curioso.
A lo que voy.
Pues la cosa enganchó a la ciudadanÃa y vino acompañada de unos clips de vÃdeo donde los propios ciudadanos se animaban a escenificar y denunciar esos puntos negros, que si el asunto del tráfico, que si el pavimento defectuoso de las calles… Y los clips de vÃdeo terminaban con la cara del ciudadano en cuestión llena de puntitos negros, como si le hubiera salido un sarpullido o la varicela pero de pegatina. El problema de esa serie ha sido el capÃtulo final (ay, los desenlaces, qué peligro tienen) porque lo que sale en el capÃtulo final son todos esos ciudadanos con la varicela de pegatina por la cara acudiendo al consultorio del candidato y éste extiende lo que parecen ser recetas de médico y, oye, el sarpullido de los ciudadanos desaparece. Y no sé, desprende un tufillo en plan rollo mesiánico que resulta demasiado previsible (e inverosÃmil). No sé cómo lo verá la audiencia. El share lo reflejará.
Confiemos en que si el señor de la izquierda releva al señor de la derecha no tarde otros doce años en decirnos por megafonÃa que ha llegado la hora de hacer algo por nosotros. Amén.