Agatha

A finales de 1926, Agatha Christie desapareció inexplicablemente durante once días. Me he acordado mucho de ese suceso durante estas últimas jornadas porque he hecho algo parecido. Y me venían a la cabeza ráfagas del rostro de Vanessa Redgrave y, sobre todo, de la música de la película de Michael Apted de 1979 en la que da cuenta del asunto como en nebulosa. Eso es lo que recuerdo de “Agatha”: el rostro de la Redgrave, una ráfaga de música de una melancolía demoledora y todo envuelto en vapor.

Me he ido, sí, de eso estoy seguro; de lo que no estoy tan seguro es si he terminado de volver. Quizá me haya ido fuera pero lo más probable es que me haya ido dentro. A veces lo necesito, cada vez con más urgencia. Necesito liberarme de compromisos, explicaciones, llamadas, respuestas, atenciones, afectos y desafectos. Necesito poner la palanquita en off. Quien no lo entienda, problema suyo es (“tonto el que no entienda, cuenta una leyenda…”) Quien lo entienda, pues vale. Pero no poder liberarme siquiera de las ataduras de mi propio cuerpo hace que a veces tenga que desconectar del todo, supongo que como mecanismo compensatorio. Y por más cosas.

En cada uno de estos ejercicios de escapismo descubro cosas aunque en realidad suelen ser esas cosas las que, acumuladas, me llevan a desaparecer una temporada hasta conseguir hacer la digestión. En cualquier caso, siempre, al regreso, algo ha cambiado por dentro. Por ejemplo, antes daría explicaciones porque esto es un diario personal. Esta vez no. Quizá demasiado largo, o demasiado corto; quizá demasiado complicado, o demasiado simple. Y una frase a modo de post-it para consumo propio, que soy olvidadizo: un blog existe para saber de la vida de uno pero uno no vive para el blog. Yo cada vez me voy alejando un poquito más de casi todo y de casi todos. Pero no lo puedes decir en alto porque no lo entienden y se incomodan y, sin embargo, “alejar” es un verbo elástico y versátil. A veces, tomar distancia es lo más adecuado para estar más cerca. De tí, de mí, de todo y de nada. Y comprender. (Que me comprendan es algo que hace tiempo dejó de preocuparme).

4 pensamientos en “Agatha

  1. causal

    Alejarse es morir lentamente, Mariano.

    Para mí, hay muchas maneras de acercarse, muchas de ellas falsas, inútiles, imperfectas, frías, silenciosas o convencionales pero cualquiera de ellas mil veces mejor que el más leve de los alejamientos.

    Tu blog te acerca, no lo dudes.

  2. eVery

    Estoy totalmente deacuerdo contigo Casual.
    En ocasiones nos alejamos tanto… que luego no encontramos el camino de vuelta a casa, donde siempre hay alguien esperandonos.

    Salu2

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