Archivo por días: 30 abril, 2007

Puente

¿Puente? Yo no hago puente. Ya lo haré otro día. Lo bueno de ir por libre es eso, que puedes cruzar el puente cuando te da la gana. Ahora estoy rendido ante el último invento de la civilización: el Sibelius. Una vez el Sibelius fue un compositor, ahora es un programa de notación musical. Tantos años fiel al Finale haciendo oídos sordos a los comentarios in crescendo acerca de las bondades del Sibelius para que un movimiento casual de ratón de Raquel en su ordenador la otra tarde me hiciera sentirme hombre de las cavernas. Como lo oyes. Para que nos entendamos: es como estar con el Paint firmemente convencido de que no hay vida más allá y que es la hostia (con perdón) y que de repente te pongan en los morros el Photoshop y se te pone cara de bobo y es como si vieras el monolito de Kubrick y te dan ganas de decir lo de: “Oh, Dios mío, está lleno de estrellas”, mítica frase de “2001” que yo siempre he querido decir con la entonación justa porque me pone los pelos de punta. Bueno, pues ya la he dicho pero por escrito, el tono lo imaginas y ya está. Dónde estaba. Ah, sí, aquí:

Ahora esta imagen gobierna el monitor cual monolito de Kubrick. Ha sido descubrir el potencial del Sibelius (con varios siglos de retraso) y poner punto final al Finale (valga el juego de palabras) y, además, sin ningún sentimentalismo. Porque contemplar esa absoluta y fascinadora elasticidad en el uso del Sibelius y pensar en las horas y horas de atención que el Finale exigía (hay amores muy absorbentes) te libera, las cosas como son. La única pega es que ahora hay que cambiar de hábitos y aprender a convivir con tu nueva pareja. Cuesta un poco pero tengo una seño particular, que es la vecina a la que se le moja la ropa cuando llueve, y luego por mi cuenta voy haciendo aproximaciones con cuidado tocando esta tecla o esta otra. Y a veces parece que con el roce el Sibelius se incomoda y otras como que se va dejando. Es cuestión de tacto y paciencia hasta que me diga que sí.