Dosis 29 abril, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackEste lunes toca la segunda dosis del elixir 2.0 pero antes tengo que comparecer ante el médico para declarar qué ha pasado durante este tiempo. Igual que cuando en la tele dicen que fulanito tendrá que comparecer en los juzgados cada quince dÃas. Eso dijo el médico: antes de ponerte la segunda inyección pásate por aquà y me cuentas a ver qué tal por si acaso. Y yo: ¿por si acaso qué? Y él: no, nada, por si acaso. Y yo: (mmm). Se supone que deberÃa haber apuntado en un papel los cambios habidos estos dÃas pero eso me dio pereza desde el mismo momento que sugirió semejante cosa absurda, a quién se le ocurre, cómo me voy a poner a escribir cosas como “dÃa 3: hoy duele menos; dÃa 6: hoy no duele; dÃa 8: hoy he amanecido con la cara fosforescente y con siete dedos en la mano derecha, preguntarle al médico por si es algún efecto secundario”. No, yo no apunto; para apuntar, el blog. Como si uno no tuviera memoria para decirle a los quince dÃas cómo se ha ido encontrando.
Mañana le diré que bien pero raro. Bien porque es evidente (ya me ves) y no tengo dolor (o casi nada) y voy y vengo y eso. Lo de raro es porque desde hace unos dÃas ya ha empezado a asomar la patita la cosa esta de la ansiedad que se presenta sin avisar y sin un motivo que justifique su presencia. Y eso, de confirmarse, me descolocarÃa y aún me producirÃa más ansiedad. Es un misterio que, por lo que vengo observando, empieza a traer de cabeza a los médicos de todo el mundo y a los laboratorios: por qué un anticuerpo dirigido a tratar un proceso degenerativo de las articulaciones termina causando problemas de ansiedad de manera generalizada de tal forma que los pacientes, al cabo de un tiempo, terminan tomando ansiolÃticos a diario. A mà me preocupan dos cosas: la ansiedad en sà porque no te deja parar y, paradójicamente, te paraliza. Quiero decir que no te centras, ni te concentras; te descentras. Pero lo segundo que me preocupa es que me da a mà que los médicos empiezan a ver como lugar común, como algo de lo más normal, que un enfermo reumático tenga que incorporar a su dieta ansiolÃticos y, para colmo, por un problema añadido inducido por lo que deberÃa ser un remedio. SÃ, ya sé que suena a lÃo. Pero si a tà te parece complicado al leerlo imagina a mà al escribirlo y padecerlo.
Por eso tengo que decirle al médico que bien y raro al mismo tiempo. Y va a decir entonces (como si lo viera) que me ponga la segunda dosis del elixir 2.0 porque no se ha producido ninguna mutación de laboratorio de pelÃcula de terror y que tome ansiolÃticos y hasta dentro de quince dÃas, buenos dÃas. Todo es un poco más complicado de lo que parece pero al menos no duele, o va doliendo menos, mucho menos, ya sólo es un murmullo. Existe un murmullo de dolor del que sólo te das cuenta cuando se hace el silencio del bienestar.
Felicidad 29 abril, 2007
Escrito por emejota en : Varios , 2 comentarios , trackback“El mayor error es desperdiciar la felicidad que rezuma el proceso de su búsqueda. La felicidad está en la sala de espera de la felicidad.”
(Eduardo Punset)