Archivo por días: 19 abril, 2007

Síntomas

Ya estamos otra vez igual. Ha sido desaparecer el dolor y ha desaparecido la creatividad musical. Exactamente igual que a comienzos de 2000 cuando llegó el elixir 1.0 y la anestesia duró siete años. Pues lo mismo. Pero lo más chocante de todo es que la cosa va más allá; en realidad se trata de una especie de amnesia. Me siento ante el teclado o miro el pentagrama vacío y se me hace todo extraño, no visualizo los sonidos, ni las texturas; es como si de repente me hubiera vuelto ciego y sordo para desenvolverme tonalmente, palpando torpemente a la derecha y a la izquierda del teclado en busca de un agarradero armónico, incapaz de empujar dos notas consecutivas para que cojan el vuelo melódico. Y parecerá ridículo pero eso me genera una considerable ansiedad.

Qué misteriosa es la química, si es que es química de lo que se trata, que no me extrañaría nada, porque empiezo a pensar, por muy raro que parezca, que los famosos anti-TNF (alfa) bloquean algo que repercute en ésto, qué sé yo. Suena a chiste pero no lo es, habida cuenta de la evidencia. Me parece mentira que hace unos días, estando como estaba (de mal) compusiera de seguido cuatro cosas, sí, digo bien, cuatro y no tres como escribí aquí, porque esperando a que volviera de vacaciones la persona que hace años elegí para que hiciera la prueba del algodón de lo que hago en música, va y salió una cuarta también de tirón, y a mí la cuarta me llegó al alma más que las tres anteriores juntas, porque a veces pasa, sale algo de dentro como si dentro hubiera un duendecillo que se expresa de una forma que lo que dice no necesariamente corresponde a lo que uno siente en ese instante.

Esta tarde me he encontrado al director del coro y nada más verme ha abierto su maletín y ahí estaban mis criaturas, mis trillizos, clonados por la fotocopiadora medio centenar de veces para el medio centenar de voces. Reconozco que me ha hecho ilusión tener en la mano uno de esos ejemplares. Él: hoy primer ensayo. Yo: ¿yaaa? (con tres aes lo menos) Él: ya. Yo: pues hijo, qué celeridad. Y entonces ha dicho como en tono de confidencia: pero la mejor es la cuarta. Eso ha dicho. Está mal que lo diga yo pero tiene razón, pero es que la cuarta tiene vida por sí misma y no puede ir con las tres anteriores; las tres forman un grupito que congenia bien cuando las reunes dentro de unas tapas y le pones el título en la portada mientras que la cuarta ha nacido con una personalidad independiente. Pasa como las personas, hay quien va por libre y hay quien va con la pandilla. La cuarta ya está metida en el ordenador con el programa de notación a falta de la maquetación definitiva y enseguida llegará a las manos del director. El director ha dicho que espera que haya una quinta y una sexta pero todo apunta a que no va a ser así porque de repente me he quedado ciego para la música, como los ciegos de Saramago, una ceguera blanca de tecla blanca con perspectivas negras de tecla negra. Es un efecto secundario de los anti TNF (alfa). Fijo.