Archivo por días: 11 abril, 2007

Nantes

Cinema Espagnol NantesEste mediodía, estando en el videoclub devolviendo unas películas, ha entrado una chica joven con acento francés así que el del videoclub y yo hemos deducido que era francesa. Llevaba en la mano un programa del Festival de Cine Español de Nantes. Antes yo no sabía muy bien dónde estaba Nantes; bueno, ni antes ni ahora porque sé que está en Francia pero no sé por dónde cae. En fin, da lo mismo para este post.

La chica ha dicho que era profesora de bachillerato y que buscaba unas determinadas películas españolas para el Taller de Cine del Instituto. Para quienes pertenecemos a la generación cuyo máximo logro extra-escolar ha sido rayar la parte de atrás de esos horrorosos espejos para marcar el escudo del Osasuna con la monja de manualidades (con la dentera que daba eso, ras, ras, por Diossss!) oir que en un colegio hay un Taller de Cine es un acontecimiento. Pero en el videoclub no venden películas. En realidad, aquí no se venden películas porque la gente no las compra, a no ser las que vienen con el periódico o los primeros fascículos de las colecciones de los quioscos (porque vienen con promoción). Un poco desconcertada, ha insistido en su interés por informarse por unos títulos y desplegando el catálogo del festival y un papel con anotaciones propias hemos iniciado una conversación muy agradable en la que nos hemos ido por las ramas de Berlanga y hasta por las de “El bosque animado” y por medio nos han salido al paso desde “El viaje a ninguna parte” hasta “Cría Cuervos”.

Ella me trataba de usted por mucho que le decía que me tratara de tú pero al final me ha dado por pensar si es que en francés no existe el tuteo. Es que yo no hablo francés, mi diccionario se reduce a “Debussy”, “Ravel”, “Monet” y poco más. ¿Le gusta el cine francés?, me ha preguntado. Sí, pero como en todo, también hay mucho petardo. ¿Petardo? Quiero decir que hay tipos muy plomos. ¿Plomos? Entonces me he dado cuenta de que debía enfocar el castellano. Ella ha enfocado el francés de tal manera que cuando ha pronunciado “Los 400 golpes” en versión original ha sonado como si hiciera gárgaras. Qué cosa, oye. Yo, a cambio, le he dicho que cuando llueve puede que me acuerde de Antoine Doinel y ha ladeado un poco la cabeza en un gesto curioso.

Buscaba “La lengua de las mariposas” y “El viaje de Carol”. Uyyy, qué difícil, ha dicho el del videoclub desde la otra punta. También buscaba “7 vírgenes” porque el año pasado fue premiada allí y además le gustó mucho. Ha dicho que “el Bolá lo hace muy bien” y de una bolsa de plástico que llevaba ha sacado el dvd de “El Bola” pero sin el acento. Yo le he contestado que claro, es que tiene duende y al decírselo ha dejado escapar un “ahhhh, duennnnde, bella expresión, eso es de Lorcá“. Cuántas tildes en las aes. Para compensar lo de las tildes le he dicho si se había fijado que en “7 vírgenes” el bolá iba siempre de verde, que el cartel es verde y que la película tiene muchas escenas con una fotografía filtrada en tonos verdes. Ha vuelto a ladear la cabeza. Y yo le he dicho que es un guiño peterpanesco, que el adolescente tiene un fin de semana libre y lo quiere aprovechar al máximo pero no sabe que los acontecimientos le tienen preparado un curso de crecimiento acelerado a su pesar. Ella ha dicho “ahhhh” pero en francés, que suena distinto, como más curvilíneo, no sé si me explico.

El caso es que todo ésto venía a parar a este párrafo que es donde pasa el meollo de la cuestión. Resulta que cuando le ofreces a la gente algo desinteresadamente te miran raro, a tales extremos hemos llegado. Es que le he propuesto hacerle copia de “La lengua de las mariposas”, “El viaje de Carol” y “7 Vírgenes” (por supuesto, gratis, yo no podría cobrarle a nadie el precio de un dvd virgen. Además, todo sea porque en ese Instituto no haya que rayar espejos!) Pues oye, que me ha mirado raro, fíjate. Y aunque le he ofrecido mi número de móvil para salir a su encuentro esta tarde y darle las copias porque mañana marcha para Nantes y ella ha anotado el número y mi nombre, algo me ha dicho que no me iba a llamar. Y eso que en la lista llevaba los tres títulos subrayados y marcados con cruces lo que delataba su interés.

Pues no ha llamado.

Pues qué rancia, hija.

Hemos llegado a un punto en el que un gesto bienintencionado provoca inmediatamente algún tipo de recelo o precaución. Debo ser muy ingenuo pero estas cosas me dan un poco de tristeza. Para colmo sigo sin saber dónde está Nantes. Dí que tampoco sé dónde guarda mi madre el espejito con el escudo del Osasuna que hicimos con la monja, pero esto último no me importa.

Huelga

La estadística de este blog lleva 892 minutos de brazos cruzados. Tras una noche ajetreada ha decidido plantarse a las 8:49 de la mañana por lo que no me he podido enterar de quién ha pasado hoy por aquí. Tampoco es que con la estadística me entere de mucho pero al menos entretiene. Me pregunto qué motivos habrán llevado a la estadística a dejar de contar las visitas, referir las páginas vistas, efectuar un seguimiento pormenorizado de las huellas que los visitantes han dejado a su paso (ahora este post de tal mes, ahora este otro, y así), medir el tiempo que se toman para visitar cada lugar. En definitiva, esas cosas que estimulan mi confesada inclinación de voyeur. En estos casos mi abuela pensaría que el señor que se encarga de las estadísticas seguro que ha tenido una desgracia y está en el hospital. A mí, desde luego, no me han llamado para justificar la ausencia, ni pedir el día libre, o hacer una reivindicación. Se hace extraño este silencio. Y cuándo vuelva (porque supongo que volverá, digo yo) tampoco sé muy bien cómo actuar; si hacer como que no ha pasado nada, si pedir explicaciones. ¿Se habrá cansado este hombre del blog? ¿Se habrá cambiado a otro? ¿Le habré contagiado la gastroenteritis? Todo son interrogantes.