Vacaciones

Hay gente que estos días de vacaciones los va a pasar fuera. A mí casi me toca pasarlas ingresado en el hospital y aún no tienen muy claro los médicos de que no vaya a ser así. Yo desde luego lo tengo clarísimo: de ingresar ni hablar. Pero una cosa es lo que uno quiere y otra lo que la realidad impone. Toquemos madera. Padezco una gastroenteritis vírica que, para variar, se ha complicado bastante. No sé cómo lo hago pero todo mi historial médico está lleno de complicaciones e incluso de complicaciones de complicaciones (no es broma). Eso es por lo tuyo, dicen los médicos. Lo tuyo, lo mío. Soy una persona pegada a esa sombra: “lo tuyo”.

Una de las complicaciones es que mi sistema inmunológico se está haciendo un lío a la hora de combatir el asunto y no responde como se espera de un sistema inmunológico. En realidad, responder está respondiendo pero metiendo la pata. La principal preocupación está en que mi sistema digestivo no está asimilando medicación alguna, con lo que eso conlleva, y eso es lo que hace decir a los médicos que en estos casos lo aconsejable es un ingreso para administrar la medicación mediante vía. Entre los kilos perdidos, la fiebre, el dolor por “lo tuyo”, que no olvidemos que es mío, la tensión arterial por las nubes (porque la medicación pasa de largo), no sé qué de los electrolitos que no entiendo, y esta flojera que hace del esfuerzo de levantarse del sofá una heroicidad, pues qué quieres que te diga: no es plan.

De momento, como último recurso, han decidido reforzar la dieta (estoy del arroz hervido hasta el moño) con no sé qué producto de farmacia y administrar el antiinflamatorio por inyección, a ver cómo funciona la cosa. Como lo han decidido pasadas las 3 de la tarde, la primera inyección me la han puesto en Urgencias. La espera en la Sala de Urgencias observando a la gente, la angustia de los que esperan (o desesperan), el desconcierto de los que entran directamente al box 1 porque algo les pasa, las caritas de los niños ardientes por la fiebre, la ambulancia que llega de repente, en fin, todo eso, me hace pensar mucho. Para una persona sana, la conclusión a la que llego les parece una perogrullada; a mí, por el contrario, me encoge el alma. Y la conclusión a la que llego es que la gente no sabe valorar qué significa realmente disfrutar de una buena salud hasta que le llega el hachazo. Los demás problemas empequeñecen abismalmente ante esta prioridad: la salud. No saben qué afortunados son los que la tienen. No saben cuánto.

Me vuelvo al sofá, con la manta.

10 pensamientos en “Vacaciones

  1. crishu

    La verdad es que tienes toda la razón y lo peor es eso, que no sabemos lo afortunados que somos cuando tenemos salud, si no lo desafortunados que somos al perderla.
    Espero que te pongas bueno pronto.
    Yo estaré por aquí toda la semana santa, así que estaré pendiente de esto.

    Un beso.

  2. Jam

    A mí me fastidia bastante que cuando digo “la salud es lo más importante” me acusen de recurrir a los tópicos, pero es lo más valioso que podemos tener o perder.
    Ánimo, emejota, cuídate mucho (y que te cuiden más). Un abrazo.

  3. Miguel Cane

    Te queremos, Mariano.

    Nunca de más decírtelo.

    Muchos abrazos, cariños, y ánimos.

    Miguel, acompañado de Judy en el Bosque de Harper.

  4. toni

    (siento el silencio de últimamente, pero las mudanzas me han desconectado de la línea y sólo en el estudio puedo decir algo)
    hay días en los que mis fuerzas, con los puños cerrados y los ojos dibujando arrugas en sus esquinas, las guardo para usarlas como ondas de radio, que saltan de un mar a otro y se cuelan por la venata de la habitación de alguien y las escucha y las siente. que ya es mucho. ahí van. las sientes?

  5. Beatriz

    La sombra de “lo tuyo” es un amigo fiel, me acordaré de él cuando “lo mío” me mande ingresar el lunes a las cinco de la tarde. Ya se sabe, un exceso de vida… Hasta entonces, mucho ánimo y espero encontrar muchos artículos tuyos a la vuelta. Me encanta leerlos.

  6. emejota

    Crishu, Jam: efectivamente, es lo más valioso que podemos tener o perder. Lástima que, por lo general, no nos demos cuenta de eso hasta que es tarde. Gracias a los dos y abrazos.

    Miguel: un día deberías animarte a entrevistar a Fred Savage y preguntarle si él también piensa que toda infancia tiene su santuario, sus Bosques de Harper…
    Abrazos.

    toni: no sientas el silencio, toni. En todo caso, siente el silencio, el otro silencio, cuando el (es)tres llegue a cuatro o cinco. Estoy al tanto de la mudanza. Cuidado con la corriente y los enchufes ;)

    Se cuelan por la ventana, sí, muchas gracias.

    Beatriz: también me acordaré de “lo tuyo” el lunes a las cinco. Ánimo también para tí y te esperamos por aquí. Si te encanta leer los posts… allá tú ;)

    Every: por lo menos ya no hay fiebre. Algo es algo. Otro abrazo para tí y gracias.

    lene: parece que un poco mejor, sí. Se fue la fiebre con la manta, lo demás espero que lo vaya haciendo poco a poco. Gracias!

  7. NUBE AZUL

    Si Si Si Importantisima la salud, lo sentimos y vivimos cada instante los que la tenemos regular. Me alegra leer que la fiebre se la llevo la riada. Saludos

  8. emejota

    Esta vez no he visto la riada en directo, nube azul, pero se ha llevado la fiebre igual. Yo también me alegro. Gracias!

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