Novedad 18 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 6 comentarios , trackbackEste fin de semana deja una novedad un poco rara. Resulta que volvÃa yo de la cena del viernes siendo ya sábado cuando al llegar a casa, mientras me ponÃa el pijama, le dije a la impresora que por favor me imprimera un par de folios de papel pautado, concretamente una plantilla coral a cuatro voces y antes de acostarme las dejé en el atril del piano.
Es muy raro.
Sà porque, aparte de que va para tres meses que no abro el piano, va para ocho que no compongo nada. Pero ocho años, no ocho meses. La verdad es que mi carrera como compositor fue breve en todos los sentidos: pocas obras y cortas. Es que no me da para más porque soy muy autoexigente y, para colmo, poco imaginativo. Todas las obras que he compuesto tienen en común haber nacido tras un parto dolorosÃsimo y siempre con el estÃmulo de una causa externa, qué se yo, una combinación tÃmbrica, un acorde determinado, el color de una escala exótica escuchada en el transcurso de una obra… Por eso cuando un dÃa el catedrático de composición me dijo que se acabó lo de las obras cortas y de plantilla pequeñita, sacó el programa del curso, me lo enseñó y và lo que và le dije: tiene razón, se acabó. Y asà fue, pero del todo.
Hasta la madrugada del sábado.
Qué cosa más rara. A saber qué asociaciones mentales produjeron los acontecimientos ocurridos entre la entrada al restaurante y la vuelta a casa subiendo por el ascensor mirándome al espejo, que me llevaron a pedirle a la impresora que me dibujara las lÃneas mientras me ponÃa el pijama. O quizá sean los kilómetros de caminatas, que sigo con ellas; o quién sabe si los efectos del Voltarén. Mira, ahora que lo pienso, a ver si va a ser eso, porque cuando estudiaba composición mi musa era el Voltarén Retard. El resto del fin de semana he estado mirando el papel pautado de vez en cuando pero nada más y estoy un poco inquieto, pero no inquieto a mal, yo ya me entiendo; es como si barruntara algo que tiene como objetivo las lÃneas de esos pentagramas agrupados de cuatro en cuatro. Pero no tengo ni idea, palabra.
Problema 17 marzo, 2007
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Cena 16 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 7 comentarios , trackbackEsta noche tengo una reserva para dos en uno de esos restaurantes a los que no se va todos los dÃas; qué digo dÃas, ni dÃas, ni semanas: una o dos veces al año como mucho y ya; uno de esos restaurantes en los que siempre, involuntariamente, doy la nota cuando se te acercan y te dicen “le parece si sacamos la carta de vinos, señor?” y yo contesto “mejor si sacamos una coca cola con hielo, por favor”. Algo habrá que celebrar para ir a un sitio asÃ. Puede. Y con quién?. Oye, no preguntas mucho? Yo venÃa a decirte que salgo a cenar y que si llama alguien le digas que vuelva a llamar luego. Gracias. Buenas noches.
Observar 15 marzo, 2007
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Cuando a principios de Febrero Miguel Cane me hizo llegar desde México un ejemplar de su libro de conversaciones “Intimos extraños”, me llevé varias sorpresas. La primera la impresionante lista de celebridades con las que habÃa tenido ocasión de conversar personalmente y que va de Meryl Streep a Roman Polanski, pasando por Nicole Kidman, Jodie Foster, Sigourney Weaver, Johnny Depp y asà hasta 35 iconos vivientes del mundo del cine. La segunda fue imaginar la intensidad de la experiencia vital que es fácil intuir tras cada uno de estos logros periodÃsticos. Y la tercera fue preguntarme cómo es posible que alguien acostumbrado a desenvolverse en la vorágine de ese mundo bullicioso sea asiduo a las silenciosas latitudes de este blog.
La entrevista es un arte muy difÃcil, la buena entrevista, se sobreentiende; hay que ser capaz de saltar con sagacidad, tacto y paciencia los muros que ha erigido la persona que tienes delante para lograr extraer de ella la esencia. Para ello hace falta disponer de muchos recursos; algunos se adquieren y se perfeccionan con el hábito; otros son innatos. Aquà la tarea es especialmente complicada porque, como afirmaba Miguel en la promoción de su libro, se trata de conversar con actores que, en su mayor parte, siguen representando un papel fuera de los focos, de ahà el acierto en el tÃtulo “Intimos extraños”. Quizá por eso, y aunque el contenido de las charlas mantiene en todo momento el interés del lector, donde el libro brilla realmente es en la habilidad del entrevistador para observar hasta los mÃnimos detalles, interpretando los gestos, los tonos, y escribiendo con ellos una “entrevista” paralela que, al mismo tiempo, sirve para crear una atmósfera que sitúa al lector en un lugar desde donde podrá disfrutar de un campo de visión mayor.
En este sentido Miguel repara en la manera de saludar de Jane Fonda (ofreciendo a todos los presentes la mano) y mientras ella se acomoda en un sofá él tiene tiempo más que suficiente para captar aquellos rasgos que hablan de la persona antes de que lo haga, quizá, el personaje: “La sonrisa es rápida, confiable, inteligente. Se sienta con la elegancia de una mujer de cierta edad acostumbrada a esta clase de eventos”. No escapan a los ojos del observador las escenificaciones que pretenden pasar por espontáneas: “La cita con Colin Farrell es lejos de los suntuosos salones de los hoteles de cinco estrellas donde habitualmente se llevan a cabo las entrevistas. En este caso, los publicistas conciertan el encuentro en un salón de billar ubicado en la parte baja de Manhattan (…) Colin y sus amigos juegan en una de las mesas -aunque apenas son las tres de la tarde y hace frÃo- fuman y beben cerveza. Al sonreir, el actor no se parece realmente a su persona en pantalla, ni al que figura en las fotos; más bien luce como un universitario que mata un rato entre clases. Su hermana Claudine ejerce como eficaz e inseparable asistente personal. Colin abre un paquete de Lucky Strikes sin filtro y ofrece uno”. De paso, el actor ofrece también una advertencia: “No me asustan las entrevistas, siempre digo lo primero que pienso, de todos modos siempre hablo de lo que quiero hablar”.
En ocasiones las barreras son inexpugnables: “Antes de comenzar la entrevista, la traductora que acompaña a Keanu Reeves advierte: por favor, no le hagas preguntas personales porque no las va a responder. Acto seguido aparece el actor con expresión inescrutable, traje gris y camisa negra. Su actitud es de precaución, aunque escucha atentamente todas las preguntas que se le formulan (…) La charla es sosegada y la advertencia es innecesaria, ya que para proteger su intimidad, Keanu Reeves es un experto”.
Y, sin embargo, en otras ocasiones, la empatÃa que consigue establecer el entrevistador con su entrevistado da como resultado una complicidad que incluso invierte las tornas, como en el caso de las dudas que manifiesta Liv Ullman con respecto a las entrevistas:
-Hay tantas cosas que pasan en el mundo y aquà estoy y la gente se sienta a entrevistarte y piensa que hay que preguntarte cómo es la actuación, cómo aprendes tus diálogos y cosas como ésas.
-Cosas no muy interesantes, me temo…
-No, pero no me refiero a tÃ, eres muy joven pero conoces muchas de estas pelÃculas. Es diferente. No esperarÃa que me preguntaras mi color favorito.
-Bueno, ¿cuál es su color favorito?
-Pues… ¡Azul! (risas) Pero, en serio.. ¿cuántos años tienes?
-Veintiséis.
-¡Eres muy joven! No puedo creer que hayas visto estas pelÃculas.
-TenÃa doce cuando vi “Gritos y susurros”. Doce o trece.
-¿Y tus padres te dejaron verla?
-No sabÃan que la estaba viendo…
Tras escuchar estas interesantes conversaciones, este lector confiesa haber sentido la tentación de formularle algunas preguntas al entrevistador y asà lo deja escrito, como de pasada, con una sonrisa irónica y afectuosa.
Caminata 15 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios , trackbackHoy he caminado diez kilómetros: cinco por la mañana y cinco por la tarde. Eso quiere decir que probablemente mañana tendré el cuerpo todo dolorido pero como dentro de poco lo tendré igualmente dolorido sin necesidad de hacer kilómetros pues asà me voy haciendo a la idea. Dice el médico que no será asà porque van a mantener el dolor a raya dado que preveen algo similar a un tsunami, primero por la retirada súbita de la medicación y segundo por el consiguiente efecto rebote. Cuando a las enfermedades les quitas el caramelo de la boca se agarran un cabreo que no veas. Para que no nos pille desprevenidos ya me han recetado tomas diarias de entre 200 y 300 miligramos de Voltarén con un espectacular blindaje gástrico dado que el Voltarén es, de por sÃ, ligeramente explosivo.
Caminar diez kilómetros exige claudicar de ciertas cosas, por ejemplo, de mi noción walseriana de lo que debe ser un paseo y que ya expuse en su dÃa. Porque eso de dejar suspendidos los sentidos en los recovecos del paisaje, los destellos de las luces entre las ramas, los olores de las plantas recién regadas, los sonidos múltiples de los pájaros y demás está bien para un rato pero para diez kilómetros como que no. Asà que, no sin cierto sentimiento de traición a mis principios, me he equipado del iPod. Lo llevo escondido en la sudadera y cuando estoy a punto de salir de la ciudad, desenfundo, me pongo los minúsculos auriculares y marchando.
Cuando estás casi a punto de salir de la ciudad pasas por el video club y esta mañana estaba desenredando los cables de los auriculares cuando el del videoclub ha asomado la cabeza por la puerta y ha dicho muy sonriente:
-Buenos dÃas, Yo soy la Juani.
A lo que le he contestado,
-Y yo Perico de los Palotes.
Y él: que no hombre, que tengo “Yo soy la Juani”. Y yo: que ya, hombre, que lo he entendido, pero es que yo no me llevo a la Juani ni muerrrto. Y él: pues es de Bigas Luna. Y yo: Pues que biga lo que quiera pero ni hablar.
El del videoclub se desconcierta mucho conmigo. Hubo una temporada que dijo que iba a tener que contratarme para media jornada y el otro dÃa lo repitió y dijo que lo harÃa porque “controlas y además te sueles llevar cine raro“. Total, porque un dÃa me llevé una pelÃcula ¿camboyana?. Ya no me acuerdo. Yo me llevo de todo, la verdad, pero cómo hacerle entender que, en primer lugar, si me llevo también esas pelis es porque te dan la garantÃa de que al llegar a casa vas a abrir la caja y no te vas a encontrar la superficie del dvd con grumos de procedencia desconocida y untada de aceite; en segundo lugar, porque da pena que esas pelÃculas pasen la vergüenza de estar expuestas sin que nadie las adopte por 24 mÃseras horas mientras que a las de al lado se las rifan. Y tercero porque, salvo excepciones excepcionales, son pelÃculas realmente interesantes. Y, además, cómo hacerle entender que, para mÃ, raro, lo que se dice cine raro, es “Yo soy la Juani”.
-¿Entonces no a la Juani?
-No, pero dile que no se lo tome a mal.
Y me he puesto los auriculares y he empezado la marcha. La baterÃa del iPod aguanta los diez kilómetros como una valiente, sólo pierde una rayita en el camino. Yo también he aguantado perfectamente, lo que no sé es si mañana me tendré que enchufar al cargador de baterÃas. Me voy a cenar. Que aproveche.
Rubato 14 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Análisis, Música , 2 comentarios , trackbackTamás Vásáry quizá no será recordado como uno de los grandes del piano pero una vez grabó la Suite Bergamasque de Debussy y le salió azul y eso ya es algo a tener en cuenta.Tamás Vásáry grabó la Suite Bermasque en 1970 y le salió azul y como el disco tiene que salir también redondo y en el cÃrculo de vinilo caben más cosas, puso más pedacitos de Debussy, como la Primera Arabesca, que todavÃa sigue siendo la sintonÃa de “El planeta imaginario” hasta para aquellos que nacieron cuando el planeta imaginario llevaba varias órbitas fuera de antena.
A Tamás Vásáry lo que le pasaba es que el dedo se le iba con bastante frecuencia a la tecla de al lado por eso los ingenieros del estudio luego hacÃan bricolaje con la cinta magnética. No sé si el ingeniero de ese disco era duro de oÃdo o tenÃa el pulso tembloroso o las dos cosas juntas y también una imaginación planetaria porque hizo cosas muy raras y a la vez muy bonitas. Cómo puede ser eso. A saber. Pero aquà y allá desaparece de pronto alguna semicorchea y un eco armónico residual ocupa discretamente el hueco, por ejemplo, y el resultado es muy sugerente. No hay que escuchar con lupa: la tijera se comió la primera nota del Passepied de la Suite volviendo del revés los acentos de ese bajo continuo y staccato de la mano izquierda del pianista. Lo considero un caso altamente estimulante de solapamiento de funciones: el ingeniero de sonido como co-intérprete de la obra.
Luego todavÃa queda sitio para ese vals hipnótico y enigmático que es “La Plus que Lente”, con su resonancia de melancolÃas de otros tiempos, danza de dos notas que fluctúan indecisas hasta que se elevan en elegante vuelo:
Click para escuchar. Mp3, 667 k.
A Vásáry le salen muy bonitos los rubatos. El rubato son cubitos de tiempo derretido; o trocitos de tiempo que se se dilatan o se contraen al ritmo de un latido distinto al del compás. Por eso si intentas medir (uno, dos, tres) lo que pone Debussy y escuchas lo que toca Vásáry no te salen las cuentas:

Click para escuchar. Mp3, 128 k.
Y quizá eso pasa porque Vásáry se ha tomado muy a pecho (que es ahà donde duelen los rubatos certeros, en el pecho) esa marquita horizontal que pone Debussy para que le hagamos caso especial a esa nota,

y lo que le sale a Vásáry es que se sale de compás:

Click para escuchar. Mp3, 128 k.
Pero antes, en la cabecera del disco, está la Suite Bergamasque que ha resurgido hoy que apetecÃa mirar para otro lado porque sà y porque también. A unos les sale mejor y a otros peor pero a Vásáry le salió azul y yo no la cambio, no.
Telegrama 14 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios , trackbackComo esta noche no podÃa dormir me he quedado leyendo a Pessoa y en el libro Pessoa decÃa que tampoco podÃa dormir pero lo decÃa de manera más bonita; tanto que se ha parado el reloj y ahora me despierto todo sobresaltado porque en cuarenta minutos tengo que estar en la consulta y todavÃa tengo que ducharme, desayunar, apuntar que quedan doce dÃas para el cumpleaños de Peter y salir para el hospital. ¿Se puede saber entonces a qué te pones ahora a escribir? Pues mira, tienes razón.
Desenlace 13 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 7 comentarios , trackbackHay una historia que este blog sabe a medias.
Una tarde de finales de 1999 me encontraba en un ático de la calle Balmes, en Barcelona, porque el doctor que llevaba mi caso nos habÃa llamado con urgencia. En la sala de espera yo no sabÃa que minutos después iba a recibir una noticia buena y otra mala, como en el chiste. La buena era que, por fin, precisamente en esos momentos en los que la situación se habÃa vuelto más que preocupante, habÃa surgido un remedio para lo mÃo en unos laboratorios de EEUU. La mala era que los seis meses de prueba que requerÃa la medicación costaban varios millones de pesetas. Cuántos no importa cuando no los puedes pagar. Si la cosa no funcionaba, dinero tirado; si la cosa funcionaba, habrÃa que seguir desembolsando los mismos millones durante continuas tandas de seis meses. Recuerdo de aquella tarde la impotencia del médico y la entereza de mi madre. No debe ser fácil ver a tu hijo en un estado asÃ, oir que hay una solución y, sin embargo, no existir medios materiales para ella, ni aun empeñándote hasta las orejas con los bancos.
Esto es lo que sabe el blog, lo conté al poco de empezar a escribirlo. Lo que no sabe y no lo sabe casi nadie pero quizá ha llegado el momento adecuado, es que mientras estaba sentado en esa sala de espera, aquella tarde, me sentà observado por alguien. Era un señor mayor, elegantemente vestido, cuyos ojos sorprendà en un par de ocasiones mirándome por encima de las páginas de “La Vanguardia”.
El destino quiso que ese hombre tuviera hora con el doctor justo después de mi visita. Por lo visto, y dada su amistad con el médico, al entrar se interesó por mà de manera discreta; al parecer, le habÃa llamado llamado la atención verme tan afectado por la enfermadad siendo tan joven. El doctor le contó la historia y le hizo partÃcipe de la impotencia por la imposibilidad de poder contar con el medicamento que harÃa cambiar mucho las cosas. El hombre escuchó atentamente y para sorpresa del doctor se comprometió a hacerse cargo del coste del tratamiento con la única condición de que no se nos fuera revelada su identidad. Los milagros existen, sÃ, he tenido ocasión de comprobarlo. Se encargó de las gestiones necesarias para adquirir seis meses de medicación, asumió el elevadÃsimo coste de traerlo desde EEUU en neveras especiales (el medicamento son unas inyecciones que deben conservarse entre 2 y 8 grados) y el añadido por tratarse de transporte de una mercancÃa catalogada como “especial”. Los trámites burocráticos exigieron que el medicamento volara de EEUU hasta Suiza y de allà hasta Barcelona. Después, su chófer personal nos lo traerÃa hasta casa.
Un par de semanas después recibimos la llamada de una mujer joven que se identificó como secretaria del señor cuyos ojos habÃa sorprendido mirándome aquella tarde por encima del periódico en la consulta del médico. Nos informaba que la medicación ya se encontraba en Barcelona y que a la mañana siguiente, entre las nueve y las diez de la mañana, la recibirÃamos en casa. Nos pedÃa que hubiera alguien en casa dado que el envÃo debÃa guardarse inmediatamente en frigorÃfico o, por el contrario, se echarÃa a perder. Insitió mucho en ello. Todo ésto, como puede suponerse, lo vivimos con notable estupor; era como estar embargado de una emoción y una alegrÃa intensas y, al mismo tiempo, como si todo fuera irreal. Pero fue real.
Aquel hombre no quiso nunca que supiéramos su identidad aunque en una ocasión tuve oportunidad de hablar unos breves minutos con él. Fue a primera hora de la mañana siguiente, mientras esperábamos la llegada del envÃo. Llamó por teléfono, preguntó por mi nombre, me preguntó qué tal me encontraba y, todavÃa lo estoy oyendo, cómo olvidarlo, empezó a darme unas instrucciones con un tono conmovedoramente tranquilizador: por favor (es la palabra que más repitió, por favor) en cuanto llegue métalo en el frigorÃfico (me trataba de usted); y por favor no se preocupe por nada, de verdad: hemos consultado con el laboratorio, no tiene ninguna contraindicación con lo que usted está tomando actualmente y parece muy eficaz, tendrá que administrárselo durante seis meses como prueba; el doctor y yo vamos a hacer lo posible durante todo este tiempo para conseguir que la Seguridad Social se haga cargo de ello en el futuro pero si el medicamento funciona y no conseguimos financiación no se preocupe por ello, hablaremos en su momento; mire, escúcheme bien, son una serie de pequeñas inyecciones, que no le asuste tener que administrarse usted mismo esa inyección, es similar a la de los diabéticos, no pasa nada, tiene que ponérsela en el muslo o en el abdomen, donde prefiera. Si las primeras veces siente aprensión, por favor, no dude en acudir a su médico de cabecera para que se la administre él pero hágalo hoy mismo, por favor, empiece hoy mismo, no espere más. La conversación terminó con un escueto y sentido: mucha suerte. Y yo descubrà que “gracias” es una palabra que a veces se queda muy pequeña, demasiado pequeña, y que después, al tragarla, quema en la garganta.
Lo que comenzó a suceder veinticuatro horas después ya lo sabe este blog. Los sÃntomas comenzaron a desvanecerse rápidamente: volvà a poder vestirme por mà mismo, bajar escaleras, caminar sin dificultad. Y el dolor se fue. Y entre la alegrÃa inmensa, infinita, hicimos dos llamadas: una al doctor, para hacerle partÃcipe de la noticia tras tantos años de lucha conjunta; otra a la secretaria de este señor, para que le transmitiera lo mismo. La secretaria nos dijo que el señor se encontraba fuera de España pero que se lo comunicarÃa inmediatamente porque seguro que se iba a alegrar mucho. Año y medio después la Seguridad Social comenzó a financiar el producto aunque debo decir que hasta ese momento nunca me faltó una sola dosis.
Siete años, dos meses y un dÃa después, esta mañana, los médicos me han comunicado que, dada la gravedad de un efecto secundario inesperado confirmado por el laboratorio norteamericano, se han visto obligados a tomar la decisión de retirarme la medicación de forma definitiva. Intentan poner fin a unos meses eternos de malestar que ha sido reflejado aquà con cuenta gotas a pesar de que nos enfrentamos a la inevitable repetición de una (mala) jugada que conocemos de sobra. Pero habrá que seguir luchando para no perder el pulso al latido de las cosas: las voces de colores, las risas de los amigos, la luz de Septiembre, el silencio de las madrugadas y pasar al otro lado del espejo de vez en cuando, por ejemplo. En este momento pasan varias cosas por mi cabeza: siete años irrepetibles que hay que poner cuidadosamente, con mimo, entre paréntesis; una sensación de incertidumbre en mañana, mi recuerdo más afectuoso y agradecido a este señor, que falleció tres años después, pero sobre todo, la necesidad de salir en esta mañana de azul, sol y aire fresco a dar un largo y tranquilo paseo. Y luego vuelvo y seguimos, porque todo sigue y asà tiene que ser. Y te contaré cosas.
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Inevitablemente, hoy me acuerdo de este post: click.
Bosque 12 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Cine, Libros , 2 comentarios , trackback
FotografÃa tomada por sanvani merecedora de un fabuloso e irrepetible pack de dvd´s (que todavÃa no ha sido retirado por el agraciado, por cierto)
Sorpresa 11 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackMi sobrina Isabel querÃa hacerle un regalo a su madre, que es mi hermana, y para eso pidió ayuda a su abuela, que es mi madre. Abuela, ¿me ayudas a comprarle una flor a mi mamá que soy pequeñita y no sé cómo se hace?. Y la abuela, mi madre, le dijo que los niños pequeños regalan a sus mamás dibujos hechos en el cole, que lo de comprar las cosas es de mayores. Y su nieta, que es mi sobrina, dijo que la señorita del cole nos ha dicho que ya no se hacen dibujos y que compremos una flor a las mamas. Y yo, que soy hijo, hermano y tÃo, pregunto: ¿Pero qué cosas dicen ahora las señoritas en el cole? ¿Dónde quedan aquellas acuarelas, aquellas manualidades tan horrorosas que eran toda una prueba de fuego de lo que tienen que hacer las madres para no decepcionar a sus criaturas? Mi madre le dijo a Isabel que sÃ, que la acompañarÃa y entonces Isabel se puso muy muy contenta pero dijo sssst, que no se entere mi mamá que tiene que ser un regalo sorpresa, eh?. Claro, claro, contestó la abuela. Y quedaron para después.
Tan contenta estaba Isabel que se fue a la cocina y le dijo a su mamá, que es mi hermana, que es hija de su abuela: te voy a regalar una cosa sorpresa! Y mi hermana: ah, si? Y mi sobrina: sÃ, sÃ, pero no te lo puedo decir porque es una sorpresa y las sorpresas no se pueden decir. Y mi hermana: ah, no lo sabÃa, pues entonces esperaré, no te preocupes. Y mi sobrina: pero te doy una pista si quieres, vale? Y mi hermana: vale. Y mi sobrina: es una cosa… que empieza… por FLO. Su mamá hizo verdaderos esfuerzos por aguantar la risa y yo, que estaba detrás presenciando la escena, hice un discreto ejem y me llevé aparte a mi sobrina, que es hija de mi hermana, nieta de mi madre, para decirle por lo bajini: ssst, no le digas nada, que es una sorpresa! Y ella me contestó también por lo bajini: que yaaaaaa lo séééé, pero es que sólo le he dicho FLO, lo demás no!. Y yo: ah, bueno, pues entonces no pasa nada. Pero no le digas todo lo demás, eh? Y ella: que nooo.
Hoy ha sido el cumpleaños de mi hermana.
Manifiesto 11 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Varios , 4 comentarios , trackbackPara los violentos, para los fascistas, para los cortos de ideas, para los largos de lengua, para los de bigote, para los de las guerras, para los de las torturas en Guantánamo, para los que no encontraron las armas de destrucción masiva, para los que no sabÃan ni que existÃan, para los que nos mintieron entonces, para los que nos mienten ahora, para los amigos del ex presidente del Gobierno, para los amigos del ex ministro del Interior, para los amigos de Bush, para los que si pierden unas elecciones se enfadan, para los que se enfadan aunque no pierdan las elecciones, para los que bendicen los bombardeos, para los que ladran cuando hablan, para los que hablan cuando rebuznan. Para los que se tambalean cuando no están en el poder, para los que necesitan estar en el poder para no tambalearse, para todos los que justifican todo con el terrorismo, para todos los que ahora todo lo justifica el terrorismo, para los que me insultan, para los que me injurian, para los que me calumnian, para los que amenazan. Para todos ellos, y en mi nombre, mi desprecio más despreciable.”
Pilar Manjón, presidenta de la Asociación de VÃctimas del 11-M
Clausura 10 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Música , 2 comentarios , trackbackPues a mi me da pena que se vayan.
Dà que en este último número echan el resto pero aún asà se les va a echar de menos. Yo desde luego. Esta tarde me he asomado al ensayo del número final y, no sé, es que a estas alturas de la pelÃcula lo ves distinto porque al principio, la primera vez, te descolocan, cómo no te van a descolocar cuando ves tocar a Rachmaninov con esas prótesis caseras y te rÃes. Pero ahora además de seguir haciéndote reir es que los sientes ya como de casa y claro…
Llevan haciendo música juntos desde los 12 años, son discÃpulos aventajados de la Escuela de Yehudi Menuhin (que les tenÃa en alta estima) y cada uno de ellos tiene a sus espaldas una brillante y versátil carrera musical que para sà quisieran muchos. Pero desde hace un tiempo suelen pasar a ratos al otro lado del espejo para poner el pentagrama del revés y pasarlo bien y hacerlo pasar bien. Admiro profundamente a aquellos que se dejan la piel en llevar una sonrisa a los demás y esta pareja de locos geniales lo consiguen. Nos van a decir adios a su manera y ya sabemos cómo es su manera, genial y disparatada: unamos un par de Estudios de Chopin de fondo, añadamos un trocito de un éxito ochentero (“The Final Countdown”), un poquito de Barroco en rama y algún ingrediente más, que tampoco hay que desvelar entera la receta del postre. Luego se bate todo con algún gadget y el resultado es una versión del “I will survive” que no tiene desperdicio.
We will survive, gritan ellos antes de abandonar la escena. Con ese talentazo y esa gracia no nos cabe la menor duda.
Ladrones 10 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Varios , 2 comentarios , trackbackTe cuento.
Estos dÃas está pasando por aquà mucha gente. Pero más. Quiero decir que la Semana de Música empezó bien y que esta pareja de artistas se han ido ganando el afecto de la gente hasta que el boca a boca ha agotado las entradas (ha habido que poner más sillas de las previstas). Pero el señor que maneja la estadÃstica del blog desde la mesa del fondo (lo ves allÃ?) me pasó una nota al advertir un detalle curioso y era que muchos medios de comunicación solicitaban un nombre. Ahora tienes que decir con voz de impaciencia: ¿cuál, cuál? Y yo deberÃa contestar “ahhh” con las manos arriba, como haciéndome el sueco. Pero es que si hago eso no hay post asà que, vale, lo digo, pero otra vez haré lo del ahhh y jugamos al suspense un rato.
El nombre solicitado era el de Juan José Ballesta.
A diario se reciben muchas entradas de jovencitas (supongo) que le piden a Google ver a Ballesta sin camiseta, en gayumbos, sin ellos y a partir de ahà hay que codificar el post si quieres que siga contando. Pero esta vez eran más los medios por lo que me dio por pensar por entero que igual estrenaba peli. Lo comprobé y resultó que sÃ, que esta tarde, en el Festival de Málaga: “Ladrones”, ópera prima de Jaime Marqués. Y luego pensé que eso de que los medios (y los pequeños, y los grandes) busquen información en los blogs es un poco curioso, no?. Es que puede pasar que luego leas en el periódico frases como ésta: “Juanjo Ballesta no es un actor, es un asombro de la cámara” y te quedes pensando de qué me suena esta frase y va y resulta que te suena porque la has escrito tú la semana pasada. Eh, que me ha pasado, de verdad. Pero como es algo en lo que me reafirmo pues me alegro y sigo leyendo las noticias del periódico, aunque el redactor cobre por poner esa frase y yo no, todo sea dicho.

SÃ, en este Norte imaginario siempre habrá una frase de reconocimiento hacia Juanjo Ballesta, asombro de la cámara y también de Angelica Huston, que es la que mejor ha sabido detectar el duende que Ballesta lleva dentro. Un dÃa me reà mucho cuando el desparpajo de Ballesta aterrizó en el pseudo-glamour catódico del corasssón corasssón y cuando le preguntaron qué le gustarÃa hacer si no hubiera más papeles en el cine él contestó que lo que más le gustarÃa entonces es aprovechar para trabajar en la obra. ¿De teatro?, dijo la presentadora encantada de la vida. De marmolista, respondió Ballesta. Y a mà me entró la risa y me dije: sà señor, con dos huevos, y busqué en la guÃa de teléfonos el número de la Huston para contárselo pero no venÃa. Qué raro. Si lo tienes, me lo pasas.
Ballesta puede sacar de un apuro a un director con la misma facilidad con la que puede meterle en otro. Y todo sin quererlo. Porque el duende de Ballesta aparece siempre pero cuando se manifiesta puede que aproveche para poner en su sitio al tipo que dice “acción” (pongamos por caso que hablamos de Santi Amodeo, asÃ, como de pasada) invitándole a reflexionar un poco. Y sigo reivindicando esa virtud añadida de Ballesta de ser capaz, sin proponérselo, de sacar lo mejor de quien comparte plano con él, sea Jesús Carroza, Adriana Ugarte, Natalia Millán o, como en esta ocasión, MarÃa Valverde.
Las primeras impresiones del pase de “Ladrones” están llegando mientras escribo este post y dicen: “Primera gran pelÃcula a concurso del festival: ‘Ladrones’ de Jaime Marqués. Una cinta que camina entre el thriller y la tragedia amorosa con soltura y originalidad. Un opera prima que no lo parece y con unos intérpretes, Juan José Ballesta y Maria Valverde, magnéticos“. ¿Lo ves? Anda, mira a ver si me encuentras el teléfono de la Huston y nos vamos con ella a ver la peli. Pagas tú.
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Ensayo 9 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Música , 4 comentarios , trackbackA Raquel, mi-sol-si
Ensayando para la inminente ceremonia de clausura de esta Semana Musical y, de paso, aprovechando para hacer un poco de limpieza en el escenario que acusa el trajÃn de los últimos dÃas.
Cuentos 9 marzo, 2007
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackbackSi le cuentas un cuento a mi sobrino Carlos, luego te lo repite en japonés. Me dà cuenta ayer por la tarde cuando vino a verme y nos sentamos juntos en el sofá con un libro de colores sobre las piernas. El ajetreo de esta Semana de Música virtual me permite estos pequeños respiros aunque, como ayer, tenga que cerrar la puerta del salón porque los ensayos de esta pareja de artistas invitados son muy alborotados, la verdad. El caso es que le dije a Carlos que Pulgarcito era muy muy pequeñito, asà de pequeñito, y le mostré una pequeña abertura entre el pulgar y el Ãndice de mi mano derecha para que viera lo pequeño que era Pulgarcito. Y cuando más tarde llegó mi madre quiso contarle él mismo el cuento y al llegar el momento de las descripciones reprodujo el mismo gesto con sus deditos pero en lugar de decir que Pulgarcito es asà de pequeño dijo “ahishi ta kaná”. Curioso. Se lo tengo que preguntar al japonés de los vÃdeos antes de que se vayan, que les falta poco, por cierto, y me estoy encariñando, y ya verás cuando se despidan, ya, ya me veo con la lagrimilla ahà asomando.
Yo nunca cuento la historia que pone en los cuentos, la verdad. No sé si por llevar la contraria o porque ya aburren las mismas historias. Quizá es porque siempre me ha parecido que las ilustraciones están desaprovechadÃsimas y son una fuente inagotable de historias, mucho más apasionantes que el propio cuento al que acompañan. Y da pena ver esos dibujos tan llenos de detalles y tener que pasarlos a toda velocidad porque acompañan a una escueta frase de tipografÃa cuerpo 48 que dice “La mamá de Jorge le lleva de la mano al cole”. Y no. Porque mira la luz de la ventana de esa casa, por ejemplo. ¿Será la casa de Jorge? Es que si es la casa de Jorge se han dejado la luz encendida, yo creo que deberÃamos mirar a ver. Y acercamos el libro a los ojos y le digo a Carlos que no, que es la casa de otro señor que está echando la siesta. Y el dice que sÃ. Qué va a decir, si es evidente.
Y luego nos acordamos de esa ardillita que estaba subida en la rama de un árbol en la página 3 y volvemos a la página 3 para ver si se ha caÃdo, pero no, menos mal, podemos seguir contando el cuento. Y mientras Jorge cruza la calle de la mano de su mamá vemos el escaparate de una pastelerÃa y hay un señor con un gorro en la cabeza que saca una tarta de chocolate del horno. ¿Estará hecha las tarta o todavÃa no? Entonces olemos el trozo de página y yo le pregunto a Carlos si huele a chocolate y dice que no con la cabeza, asà que no está hecha; hay que esperar porque luego nos dará un trozo y ya verás qué rica. Y pasamos página o cambiamos de cuento porque da lo mismo; lo mejor del mundo es construir la historia que quieras y llevarla por aquà o por allá.
Cuando salen animales ponemos la punta del dedo Ãndice en su boca para ver si muerden o no. Si Carlos pone la puntita del Ãndice y dice “uis” y la quita rápido es que sà muerde y entonces no nos cae nada simpático y nos vamos corriendo de allÃ. Y si encontramos a unos patos bañándose en el rÃo le pregunto a Carlos si ha traÃdo el flotador y el traje de baño y me mira y me dice que no asà que le digo que entonces no nos podemos bañar. Y él se encoge de hombros con resignación pero le digo que otro dÃa que se acuerde y ya está, que además hoy el agua está frÃa, frÃa, frÃa. Mira. Y metemos el dedo en el agua de papel azul y sÃ, está frÃa. Luego sale la mamá canguro y no muerde y tiene gracia porque cuando le cuento que la mamá canguro le dice a su hijito “dame un beso” va Carlos y me da un beso en la cara porque piensa que le estoy diciendo que me de un beso a mà y me rÃo y le doy otro. Y si sale dibujado un coche decimos cuidado al cruzar. Y si hay una nube pintada arriba en el cielo le pregunto si va a llover y a veces dice “sÔ y a veces “no” y a veces “no sé” pero tenemos paraguas por si acaso y por si acaso dejamos el libro encima de la mesa y vamos al paragüero a mirar y sÃ, hay paraguas. Pues mejor. Por si llueve.
Le puedes contar a Carlos todo lo que quieras que luego te lo repite con los mismos gestos y, además, en japonés.