Archivo por días: 8 marzo, 2007

Intermedio

Ahora es el descanso. ¿De qué? De la Semana de Música. Es que ahora que me he quedado un poco afónico de palabras me ha dado por organizar una semana de música en el blog y me lo estoy pasando muy bien. Creo que he encontrado a los artistas adecuados para la idea que tengo yo de un evento así porque o soy muy clásico y le digo a la de la tienda de ropa que esta vez no me deje llevarme nada azul porque me lo compro todo azul aunque al final me llevo siempre algo azul o el peluquero me dice que tengo que hacerme nosequé horrores porque es lo que se lleva y le digo que ya lo pensaré para que no me de la paliza y lo vengo pensando desde 1996 o me da el punto transgresor. Y entonces aparecen ellos y los contrato e imagino que hago un cartel donde pone “Primera Semana de Música La Idea del Norte y exprimiendo la imaginación al máximo, pero al máximo, consigo que venga el concejal y se siente en primera fila. Y le miro desde bambalinas el nudo de la corbata que lo lleva tan apretado que dificulta el ya de por sí escaso riego sanguíneo que le debe llegar al cerebro. Y cuando espera escuchar una de esas delicias de las que habla cuando en un descuido te lo encuentras, como aquella vez que dijo tú lo que tenías que hacer es hablar de “El lago de Como” que es de lo más fino que hay y yo le digo que cómo? pero no pilla el chiste, cómo lo va a pillar con el nudo de la corbata así de prieto, ay, en fin, lo que decía, pues que lo imagino sentado en primera fila esperando escuchar una de esas delicias de las que habla y entonces suena un “Para Elisa” que al principio igual te paralisa, puede ser, pero me parece que extrae un brillo insólito y sumamente atractivo a la sobada barandilla de la obra.

Ahora, en el intermedio, he aprovechado para mirar el correo. Hay que ver qué cosas más raras dejan en el buzón. Una empresa se ofrece a escribir tu vida por un módico precio. Si me la ponen fácil igual negociamos. Da un poco de morbo, no? que te escriban la vida, digo, más que nada por ver qué pasa, o quién sale o qué tienes que hacer a vuelta de página. Igual si me escriben la vida le pierdo el asco a la mera contemplación de un langostino o al queso o me deja de doler la pierna como hoy, que no puedo andar, porque es que hoy no puedo andar, sí, o debería decir no, porque es eso, no puedo andar del dolor que tengo. Es que a veces duele por dentro y a veces por fuera. Si te reescriben la vida no sabes si te va a doler dentro o fuera, ni cuánto ni cuándo ni cómo, ni si sí (emperatriz) o si no. Tiene algo de emocionante el saberlo. Les dices que te escriban la vida y luego te la mandan por correo y esa es otra: ver cuánto ocupa. Porque imagínate que llega un tocho o imagínate que llegan unos escuetos folios grapados y además con letra gorda. Tengo que pensarlo antes de la próxima actuación.