Archivo por días: 18 febrero, 2007

Fuga

Este es el Sujeto de una Fuga compuesta en 1949 por Samuel Barber:

Click para escuchar. Mp3, 110 k.

Es altamente estimulante estudiar la fidelidad que los compositores modernos profesan a esta ancestral forma musical y la utilización que hacen de la misma. La aventura que es toda Fuga, el reto que propone, continúa ejerciendo una poderosa atracción sobre ellos y no es para menos: de lo que se trata es de idear un diseño melódico que tenga entidad propia y del que derive a su vez una estructura formal completa mediante el desarrollo de sus elementos constitutivos. Es interesante observar que los compositores no han roto con la tradición sino que la han hecho evolucionar adaptándola a los tiempos; no han disuelto la forma, como ha ocurrido con otras estructuras, sino que han expandido sus posibilidades.

En este sentido, el precioso tema ideado por Barber es muy significativo. Al estudiarlo hallamos respuesta a dos cuestiones esenciales: ¿de qué manera enlaza esta moderna Fuga con la tradición? y ¿de qué manera expande sus convenciones adaptándola a los tiempos?. Dicho de otra manera, qué cosas siguen igual y qué cosas cambian. Dónde el pasado y dónde el presente. Es importante averiguarlo porque el proceso creativo de esta Fuga se sustenta en ambos pilares. Vamos a ello.

-La continuidad con la tradición.
El Sujeto ideado por Barber es absolutamente bachiano. Su diseño no se aparta un ápice de las convenciones del estilo Barroco y, en particular, de la escritura de Bach: arranque en anacrusa y/o tras un breve silencio y una figuración continua en semicorcheas que, sin embargo, divide argumentalmente el tema en tres partes:

Idea melódica principal (1) + desarrollo secuencial (2) + Coda (3)

1. La idea principal dibuja un arco melódico perfectamente delimitado por sendas tónicas. Empieza y acaba en la misma nota:

2. El desarrollo secuencial arranca en la misma fracción métrica de compás (la proporción es esencial en el diseño de un tema de Fuga) y se desliza por un tobogán descendente:

El progresivo descenso por grados conjuntos lo podemos apreciar mejor si le hacemos una radiografía a la imagen precedente y nos quedamos con el esqueleto. Comparemos el resultado con el original:

En el transcurso de la secuencia Barber ha seguido utilizando los elementos que definen la personalidad de este sujeto: los intervalos amplios y la peculiar alteración rítmica que producen las ligaduras en el incesante fluir de semicorcheas. Precisamente al final de la secuencia nuestro oído echa en falta una ligadura: la hemos escuchado sobre el “sol”, sobre el “fa” pero sin, embargo, cuando esperamos la correspondiente prolongación de la nota “mi” advertimos su ausencia. Barber ha procedido por reducción y se ha saltado ese paso con el consiguiente efecto de aceleración que persigue precipitar el tema hacia su desenlace. La impetuosidad de este final hace difícil delimitar la Coda. En mi opinión personal, la coda viene después, ocupando las tres semicorcheas que le faltan al compás y acompañando la entrada de la primera respuesta.

Una vez estudiado el diseño formal del tema y comprobado su paralelismo con los cánones de la tradición no está de más volver a escucharlo:

Click para escuchar. Mp3, 110 k.

Ya hemos visto los elementos que enlazan a esta Fuga con la tradición. Nos queda por ver qué actualizaciones depara la modernidad al viejo sistema operativo (valga la comparación). Nos centraremos en las cuestiones relativas al trazado del material temático.

-La puesta al día.
Las convenciones del estilo y la toma de precauciones para poder someterse en el transcurso de la composición a los diversos artificios contrapuntísticos marcan el diseño de un Sujeto de Fuga. El ámbito melódico es restringido: por lo general, aparte de los inevitables saltos de octava que marcan un cambio de dicción o de registro, el clímax melódico reside en el intervalo de sexta sobre la tónica o la dominante, tal y como lo muestra Bach en la didáctica Fuga primera de “El clave bien temperado”. Pues bien, es en esta cuestión donde Barber se rebela: no le gustan los espacios cerrados. Como si de una declaración de intenciones se tratara, el enérgico inicio ascendente de su Fuga hace un primer alto en el provocador intervalo de séptima Mayor (cuarta nota del tema principal) dejándolo así en evidencia:

Aún más llamativo resulta lo que viene a continuación: envalentonado, la siguiente nota osa cruzar la frontera de la octava para alcanzar un intervalo de novena, puesto igualmente de relieve mediante una prolongación en su duración (primera ligadura). El fuerte impulso motriz de un arranque semejante (dirección ascendente mediante intervalos no conjuntos) y la tensíón armónica creada en tan sólo cinco zancadas hacen necesario reconducir el diseño melódico.

Para ello, Barber hace dos cosas: en primer lugar, libera la tensión armónica acumulada buscando el reposo en tónica. Es muy interesante reparar en el hecho de que para lograrlo se ha visto obligado todavía a ascender una nota más (“sol” agudo, nota integrante del acorde de tónica) y, sin embargo, podemos comprobar que la temperatura no sigue subiendo. La razón viene dada porque dicha nota ocupa un discreto lugar en la parte débil del compás; el alivio que el oído siente al reposar en la tónica aporta lo suyo también y, finalmente, lo que es definitivo es el inmediato cambio en la dirección melódica, que pasa a ser descendente. Una caída en picado en música necesita pista de aterrizaje suficiente: reparemos en el mayor número de notas que hay en el grupo descendente con respecto a la parte del ascenso.

Barber sube y baja escaleras a zancadas, no peldaño a peldaño. Su intención de utilizar intervalos amplios es desarrollada todavía más en la secuencia que completa el diseño del Sujeto, como hemos podido ver en los gráficos anteriores.

La exposición de este Fuga es a 4 voces y la aparición del Sujeto sigue este orden: Contralto, Bajo, Soprano y Tenor, como podemos apreciar en el siguiente fragmento de audio:

Click para escuchar. Mp3, 415 k.

Y es sólo el extremo del ovillo.