Archivo por días: 10 febrero, 2007

Meteorología

MaldonadoA mi abuela le pone el hombre del tiempo. El de la Primera. Cuando lo descubrí, ayer por la noche, me sorprendió y no me sorprendió. Quiero decir que de momento pues te choca un poco pero luego atas cabos y dices: claro, y sigues leyendo el periódico. Que el programa favorito de mi abuela es la previsión meteorológica era algo que sabíamos todos desde hace tiempo pero a mí me llamaba la atención el interés con el que ella seguía y sigue las explicaciones del tiempo previsto para mañana, pasado y el avance para el próximo fin de semana sobre todo porque mi abuela no sale de casa. No le gusta. Le dice mi madre: “mamá, vamos a bajar a dar un paseo que hace buena tarde” y de repente mi abuela se pone mala. No es que se ponga mala, es que dice que lleva mala desde por la mañana. A mi abuela cualquier cosa menos salir a la calle lo que pasa que cuando sale luego casi no entra. En fin, como iba diciendo, es un poco llamativo que siga las explicaciones de la borrasca que entra por Galicia con un interés tal que, algunas veces, al entrar en el salón, la he sorprendido de pie, con las manos entrelazadas en la espalda, plantada a medio metro de la pantalla, como escrutándolo todo. Y cuando se acaba el pronóstico se va y dice si te quito la tele, hijo, o la vas a ver, que me voy a coser.

Pero hay más indicios. Los reuní mentalmente todos ayer mientras hacía como que leía el periódico. Por ejemplo, cuando sale Paco Montesdeoca, que es el otro hombre del tiempo, mi abuela siempre dice que a este hombre no se le entiende nada y te dice que ya lo puedes quitar. Pero cuando sale José Antonio Maldonado dice que ssst y casi que te da apuro pasar la página del periódico para no hacer ruido. Una vez salió Montesdeoca y dijo: “ya lo puedes quitar, hijo, que a este hombre no se le entiende nada” y puse Telecinco en el mismo momento en que Jorge Javier Vázquez aseguraba muy serio que Paquirrín necesita el “Brain Training” con urgencia. En cuanto a las mujeres del tiempo, ni fu ni fa, sin más, pero sospecho que mi abuela no cree mucho lo que pronostican y espera a que venga Maldonado.

Me da que tampoco es muy normal que una persona que escucha en concentrado silencio las explicaciones sobre el mapa en el que van apareciendo soles enteros y soles a medias, nubes a secas y nubes mojadas, amén de estrellitas de nieve y flechas de viento y demás iconografía, te diga nada más terminar: “pero entonces va a llover o va a hacer bueno?”. Siempre. Maldonado dice “por el momento, esto es todo, muy buenas tardes”, y ella dice “buenas tardes” y a continuación se vuelve y te dice “pero entonces va a llover o va a hacer bueno?”. Podría pensarse que a sus noventa y pico años a mi abuela le cuesta comprender las cosas pero, ojo, que los años no nos despisten a nosotros porque se entera perfectamente. Lo que pasa es que Maldonado explica lo de la inestabilidad en las capas altas de la atmósfera y mi abuela dice: “este hombre se está poniendo un poco gordo últimamente, jo” o anuncia que las nieblas en el centro serán persistentes a lo largo de toda la jornada y ella dice: “pues vaya qué chaqueta más elegante lleva hoy este hombre, jo”.

Pero lo de ayer tuvo un matiz revelador, no sé, porque fue despedirse Maldonado y decir mi abuela: “este hombre está acatarrao, más le valía quedarse en casa y ya está”. Y luego, “te dejo puesta la tele o la vas a ver, hijo?”, que eso lo dice siempre. Lo del catarro fue concluyente para mí. Hay una teoría que afirma que los catarros suscitan ternuras delatoras. Si no la hay debería haberla porque eso todos lo sabemos. No me digas que tú no. Pues entonces.