Archivo por días: 7 enero, 2007

Pareja

“-¿Qué hace que dos personas puedan estar tanto rato sin hablarse?
-El matrimonio”

(Audrey Hepburn y Albert Finney en “Dos en la carretera”)

Te ajustas el cinturón, accionas el play del mando a distancia y el coche vuelve a arrancar. Son 106 minutos de recorrido en los que a través de la ventanilla desfila el paisaje nostálgico y desencantado del desgaste que sufre una pareja con el paso del tiempo. Son Audrey Hepburn y Albert Finney, “Dos en la carretera” (Stanley Donen, 1967). Las vistas han sido remasterizadas en dvd por lo que el viaje luce aún mejor pero en la radio del coche sigue sonando una y otra vez la misma melodía de Henry Mancini. Sólo Henry Mancini puede permitirse repetir cuarenta veces en una película la misma melodía sin disimular, es decir, sin ornamentar una nota o cambiar el color de la orquestación: tal cual. En otras circunstancias algo así resultaría insoportable pero cuando se trata de Henry Mancini la música se convierte en un elemento imprescindible e inseparable del paisaje emocional y cuando se trata de ponerle música a la presencia de Audrey Hepburn, ángel inolvidable, la melodía se convierte en su aura, su sombra, su aire.

El misterio profundo de la mirada de Audrey Hepburn te lo explica Mancini siempre, aquí, en Tiffany´s o donde sea y entonces cobran hermoso y conmovedor sentido esa sonrisa que parece hacer esfuerzos por no echarse a llorar y esos ojos humedecidos en cuyas pupilas brilla una travesura dulce. En la radio del coche suenan los violines de Mancini pero el volumen está lo suficientemente bajito para poder oir lo que esta pareja se dice, que es mucho y precioso, aunque a veces duela, es lo que tiene un señor guión; y fuera transcurren mientras tanto los lugares y los recuerdos del pasado y las certezas del presente porque el viaje es al mismo tiempo real y simbólico.

Ayer volví a recorrer esas carreteras con la sonrisa puesta y el corazón encogido un poco y cuando el viaje terminó me detuve en el stop del mando a distancia, que no del paso de peatones. En la pantalla del televisor apareció de golpe un señor en primer plano que dijo muy serio que presten atención porque van a presenciar la transformación de Paquita de Mónaco en Audrey Hepburn y entonces se jodió la noche.