Parte 27 diciembre, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios , trackbackEl parte médico de hoy es que me han quitado medio litro de sangre porque las medidas provisionales que los médicos acordaron la semana pasada mientras concluÃan las pruebas no han debido servir de mucho y, según han dicho, era peligroso continuar asÃ. Para colmo luego no he podido recobrar fuerzas porque llevo dos dÃas a dieta rigurosa dado que mañana me hacen un estudio de digestivo y riñones. La geografÃa expande sus fronteras: una vez conquistado el terreno neurológico y a la espera del scanner (próximo martes a las ocho y media de la mañana) ahora andan a la búsqueda de algo en el tracto digestivo o en los riñones. Para variar, yo he preguntado si buscaban algo o “algo”, ya nos entendemos, pero ellos contestan, lógicamente, que para saberlo necesitan hacer la prueba. Asà que ahora arrastro una flojera terrible. Y la incertidumbre. Y el turrón intacto diciendo el muy cabrón “aquà estoy y estoy muy bueno, que lo sepas”. Tengo ganas de terminar ya con todo ésto, de verdad. Dà que ayer recibÃ, de manera inesperada, el regalo de Navidad más bonito del mundo, al menos lo es para mà en estos momentos. Eso mismo me dijo una amiga mÃa y también dijo que se le habÃa escapado una lagrimilla de emoción al saberlo. A mà varias. Va a tener razón Saramago cuando en su memorable “Memorial” desvela ese misterio según el cual hay lágrimas que purgan dolores para después manifestar el sosiego del espÃritu reconfortado. Y a eso me agarro hoy.