Comparativa

A los postres de su concierto de debut en el Carnegie Hall en 2003, Lang Lang hizo aparecer en el escenario a este señor para sorpresa de todos:

En la foto Lang Lang está explicando que este señor es su padre, que lo que lleva en la mano es un instrumento chino que se llama erhu y que juntos van a tocar una pieza que se titula “Caballos” y en la que el señor que es el padre de Lang Lang va a hacer que el intrumento llamado erhu imite el relincho de los caballos. Cuando lo hagan la gente se reirá mucho lo que pasa que en la foto no se oye.

No importa.

Lo que importa es el impacto que me he llevado esta noche cuando me disponía a ver el nuevo (y largo, 130 minutos) documental sobre Lang Lang que le acompaña en su gira asiática de 2005-06, cortesía de Deutsche Grammophon y la cadena ARTE y algún eslabón más que tampoco importa ahora porque resulta que nada más empezar a verlo he reparado en una cosa que me ha dado un rollo muy raro. A mí es que las cosas me afectan bastante y además tengo propensión a fijarme en detalles en los que la gente no suele reparar. Ya me lo dice mi abuela: “pero cuánnnto te fijas, hijo mío. Jo!”.

Para comprender lo del impacto sería conveniente que mirásemos más de cerca al señor padre de Lang Lang:

El hombre tiene cara de padre que está allí para echarle un cable al hijo. El señor es muy menudito y ha aparecido en el escenario levantando y bajando la cabeza muchas veces con esa sonrisa tan oriental y sin hacer ruido, un poco apocadito, y es que tiene que impactar mucho salir allí y encontrarte de repente en uno de los principales escenarios del mundo y ante tantas almas. La cara de este señor es la de quien eso no lo hace todos los días pero oye, todo sea por el chaval.

Pues bien.

El resultado del éxito del concierto queda perfectamente concretado en esta imagen, tomada dos años después:

Ha sido verla esta noche y echar mano del mando a distancia del dvd para darle a la pausa. La otra mano igual se me ha ido a la boca que seguro que se me ha quedado abierta y es que ver de repente al señor apocadito hablando con tono de hotel 5 estrellas y con esas gafas de diseño y esa ropa de marca en plan rollo “Los Soprano” versión Pekin me ha impactado bastante. Ay, no sé. Es que este señor ya no puede tocar el erhu. Fijo que no. Para empezar porque seguro que en los dedos tiene algún anillo gordo de esos horteras y se le engancha a la cuerda del erhu y luego porque me da que este señor ha dejado el autobús urbano para ir a comprar el periódico en Mercedes. Oye, hace bien. Pero no sé, es que no sé cómo explicarlo, pero este tipo de metamorfosis me dan un poco de aprensión e instintivamente el dedo se queda cerca del botón de la pausa todo el rato por si acaso.

6 pensamientos en “Comparativa

  1. Ferre

    ¿Un Mercedes? Yo apuesto por una limusina. En consonancia con el anillo.

    A mi lo que me inquieta es que alguien puede poner al hijo el mismo nombre que el apellido y quedarse tan pancho. Vamos, como si uno aquí llama a su retoño Fernando Fernando o Patricia Patricia (claro que podía ser compuesto y sería peor: José Luis José Luis). A mí, si mis padres me hubieran hecho eso, los habría pasado por las armas en cuanto pueda hubiera podido sostener una escopeta. Y antes los habría torturado. Como mínimo.

    Saludos,

    Ferre

  2. Eram

    Dios mio Mariano, que horror. Hay momentos en los que la gente se olvida de quien era.. o quizá no lo olvida y su problema es que no pueden, o no quieren vivir con ello, tu ya me entiendes.. No solo es el padre, y en eso tambien te has dado cuenta, estoy seguro, tambien es el hijo. Ahora cuando Lang Lang toca un concierto, por muy triste y melancólico que sea, le es imposible cambiar esa sonrisa de su cara que refleja lo bien que le va la vida y parece ser que en ocasiones recuerda lo humilde que fué pero rapidamente tapa ese recuerdo de su mente para volver a pensar en lo bien que le van las cosas, se que me vuelves a comprender a pesar de que no me exprese muy bien.. Me da mucha pena. Hay mucha diferencia de su debut en el Carnegie a sus conciertos actuales. Me da mucha pena Mariano. Y se que Lang Lang sigue tocando con magia, con menos magia que antes pero con magia, o quiza con distinta magia. Quizá sean sus looks modernos en el peinado o yo que se.. Pero me da mucha pena. Siempre quedará para nosotros aquel debut en el Carnegie Hall en el que Lang iba para uno de los grandes (para gente como nosotros) y al final se quedo en uno de los grandes (para gente como ellos). Tu ya me entiendes Mariano.

    Un abrazo enorme

  3. crishu

    (Si me dejáis un huequito escrito aquí algo que no tiene nada que ver con este post).
    Ayer de noche me compré el libro al que dedicabas un post hace algunos días: “Laura y Julio” y es un hecho histórico que ya haya leído más de la mitad porque como te dije alguna vez, soy poco aficionada a la lectura.
    Pues eso, que estoy enganchada, ya os contaré la impresión al final.

    Emejota, hace tiempo que no respondes a mis comentarios y alguno hay perdido por ahí, jo.

    Saludos.

  4. emejota

    (Tienes toooda la razón, crishu. Lo he mirado y tienes toda la razón. Pero ha sido sin querer, eh? Luego os contesto a todos, que acabo de llegar a casa)

  5. emejota

    Tienes un e-mail, crishu, si no llega me lo dices que igual se le ha despegado el sello ;)

    Beso-abrazo.

    Hola Eram, son cosas del marketing. Pero cuando oyes hablar a Lang Lang dice cosas muy interesantes. Yo creo que lo que le hace falta quizá es distanciarse un poco del piano, lleva demadiaso tiempo seguido encima del teclado. Cuando estás muy cerca te vacías y por mucho que uno se empeñe, sobre el teclado no te llenas. Te llenas fuera de él. En el piano, es muy importante tomar distancia. Luego se toca mejor.

    Un abrazo.

    Ferre: aunque no se vea en la foto tú también has presentido la fuerza del anillo, eh? Umm

    Lo verdaderamente inquietante sería que la madre de Lang Lang también se apellidara Lang, aunque al menos podríamos llamarle “Long” Lang, no?

    Un abrazo

  6. Ferre

    Conque “Long” Lang… ahora sólo falta que el anillo (único, claro) del padre sea de plata inglesa, je.

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