Archivo por días: 4 diciembre, 2006

Comparativa

A los postres de su concierto de debut en el Carnegie Hall en 2003, Lang Lang hizo aparecer en el escenario a este señor para sorpresa de todos:

En la foto Lang Lang está explicando que este señor es su padre, que lo que lleva en la mano es un instrumento chino que se llama erhu y que juntos van a tocar una pieza que se titula “Caballos” y en la que el señor que es el padre de Lang Lang va a hacer que el intrumento llamado erhu imite el relincho de los caballos. Cuando lo hagan la gente se reirá mucho lo que pasa que en la foto no se oye.

No importa.

Lo que importa es el impacto que me he llevado esta noche cuando me disponía a ver el nuevo (y largo, 130 minutos) documental sobre Lang Lang que le acompaña en su gira asiática de 2005-06, cortesía de Deutsche Grammophon y la cadena ARTE y algún eslabón más que tampoco importa ahora porque resulta que nada más empezar a verlo he reparado en una cosa que me ha dado un rollo muy raro. A mí es que las cosas me afectan bastante y además tengo propensión a fijarme en detalles en los que la gente no suele reparar. Ya me lo dice mi abuela: “pero cuánnnto te fijas, hijo mío. Jo!”.

Para comprender lo del impacto sería conveniente que mirásemos más de cerca al señor padre de Lang Lang:

El hombre tiene cara de padre que está allí para echarle un cable al hijo. El señor es muy menudito y ha aparecido en el escenario levantando y bajando la cabeza muchas veces con esa sonrisa tan oriental y sin hacer ruido, un poco apocadito, y es que tiene que impactar mucho salir allí y encontrarte de repente en uno de los principales escenarios del mundo y ante tantas almas. La cara de este señor es la de quien eso no lo hace todos los días pero oye, todo sea por el chaval.

Pues bien.

El resultado del éxito del concierto queda perfectamente concretado en esta imagen, tomada dos años después:

Ha sido verla esta noche y echar mano del mando a distancia del dvd para darle a la pausa. La otra mano igual se me ha ido a la boca que seguro que se me ha quedado abierta y es que ver de repente al señor apocadito hablando con tono de hotel 5 estrellas y con esas gafas de diseño y esa ropa de marca en plan rollo “Los Soprano” versión Pekin me ha impactado bastante. Ay, no sé. Es que este señor ya no puede tocar el erhu. Fijo que no. Para empezar porque seguro que en los dedos tiene algún anillo gordo de esos horteras y se le engancha a la cuerda del erhu y luego porque me da que este señor ha dejado el autobús urbano para ir a comprar el periódico en Mercedes. Oye, hace bien. Pero no sé, es que no sé cómo explicarlo, pero este tipo de metamorfosis me dan un poco de aprensión e instintivamente el dedo se queda cerca del botón de la pausa todo el rato por si acaso.