Revisión

Algo no encaja.

Es algo de la sangre, pero no me ha quedado claro qué porque tampoco los médicos lo tienen claro, al parecer. La gente no puede imaginar que lo más terrible de padecer una enfermedad autoinmune es la incertidumbre de no saber cuándo ni de qué manera tu propio organismo te la va a jugar. La única certeza que tienes es que va a suceder, más pronto o más tarde. La gente tampoco suele saber qué es un proceso autoinmune, pero eso es normal. Cuando les explicas que eso quiere decir que al sistema inmunológico se le han cruzado los cables y que en lugar de defenderte se dedica a atacarse a sí mismo (que eres tú mismo) porque no se reconoce se sorprenden mucho, y eso también es muy normal y comprensible.

Pues ahora algo no encaja. He entrado a la consulta esta mañana y como preludio a la revisión de otoño me he encontrado al médico mirando los análisis con el morro torcido. Lo torcía primero a un lado y luego a otro y después ha pasado la página hacia atrás y eso es casi lo más incómodo, si he de ser sincero. Sé que es una estupidez decir que ver desmayarse un folio grapado y que éste forme la curva característica me pueda inquietar, y más en un trance como el de esta mañana, pero es que me parece que la página queda como dislocada. Yo de pequeño pensaba que las cosas sufrían. (Creo que algo de eso se me ha quedado, pero que no se entere nadie, por favor)

El médico me ha dado un susto gordo pero corto, es decir, que enseguida ha matizado. Menos mal. Pero, leches, que tuerzan el morro y te digan “Ya sé que después de tantos años está harto de nosotros y de pruebas pero con estos análisis me quedaría más tranquilo solicitando una biopsia de la médula” pues es como para darte un infarto fulminante porque enseguida piensas en “eso”. Pero por lo visto, no es por “eso”. Ah. Es porque algo raro pasa con los glóbulos rojos o algo y quieren saber si la causa es una nueva ofensiva del proceso inmunológico o si al final va a resultar que el dichoso elixir nos va a salir rana.

Ya que estamos con sinceridades debo confesar que lo de que el elixir pueda deparar alguna sorpresa, y no precisamente grata, es algo que ronda en mi cabeza hace tiempo pero hasta hoy no había tenido oportunidad de dialogarlo de manera tan directa. Hablar con claridad es bueno. Sobre todo porque descubres que lo que te ronda en la cabeza también ronda en otras cabezas más cualificadas y tomas conciencia de las cosas. Le he dicho al médico que más que a la enfermedad, mi principal temor es que estemos manipulando algo que pueda resultar una bomba de efecto retardado. Traducción: que si puede que un día nos encontremos con “eso” de verdad. A mi me hubiera gustado oir un no, qué va hombre, qué cosas dice usted, pero ha respondido que nadie puede descartarlo. La nueva generación de fármacos de biotecnología, que manipulan secuencias de ADN y actúan directamente sobre el sistema inmunológico modificando su comportamiento son, eso, nuevos, con todo lo que ello implica. Y lo que ello implica es que sus resultados están siendo en muchos casos espectaculares (doy fé) pero que no hay documentación sobre lo que pueda pasar en el futuro, sobre la manera que ese sistema inmunológico desquiciado responderá a la ofensiva. En resumidas cuentas: uno es un conejillo de indias.

Pero lo más curioso de todo es que mientras el médico rellenaba unos impresos de solicitud de pruebas no he podido evitar decir, si bien es cierto que en un tono discreto, que estoy muy vivo. Así lo he dicho, espontáneamente, sin pensarlo apenas, como si quisiera reivindicar algo. Y me he sentido un poco ridículo no por decirlo, sino porque me he sentido, cómo expresarlo, ¿orgulloso?. Ay, qué extraño es todo: dices que estás muy vivo y casi se te saltan las lágrimas. Peor: lo escribes de madrugada en un blog y casi que también.

Pero yo estoy bien. (Sí, vale, tengo goteras en las paredes pero ya son como de la familia). Y sobre todo me siento vivo. Especialmente vivo. Hace unos meses no pero es que ahora sí, como nunca. De verdad. Y hago hasta cosas para sentir que me siento vivo: ayer tenía que comprar un simple cable y lo podía haber comprado a 80 metros de casa pero se me metió entre ceja y ceja hacer 160 km en tren, ida y vuelta, para comprarlo. ¿Y por qué? Pues por el color de la tarde, la nitidez de la atmósfera, el transcurso del río y los árboles desnudos; por el placer de gastar el tiempo, así, sin más, y ver pasar las cosas desde la ventanilla sintiendo el vaivén del tren; por escuchar a Ivy cantarme al oído “Worry about you” una y otra vez mientras te hipnotiza, sin saber por qué esa canción y qué mas da; por pararte ante un paso de cebra de una ciudad que no es la tuya y que tus ojos se posen en una mirada anónima que te hace vibrar por unos segundos y ya nunca más; por sentir la presencia del ángel en las manos que hay detrás de una caja registradora, por vagar y divagar, con y sin rumbo, y volver, y ver salir la luna llena enorme y naranja sobre los raíles, y cerrar los ojos, y pensar en alfabetos de una letra, y susurrar, y pensar el misterio de las miradas húmedas y la voz de las hadas (“si se pudieran grabar los olores…”), y las conjugaciones: yo, tú, vosotros, y nosotros quizá. Y dejarte llevar, sencillamente, y decírtelo así a tí mismo: sencillamente. Y respirar.

Cuando no encajan las cosas, a veces llueve y se ha hecho de noche pero voy a esperar el paso de los mercancías por el andén de la estación con su veloz bramido de acero y entonces grito muy fuerte.

La vida late en la garganta.

14 pensamientos en “Revisión

  1. eVery

    Hola Mariano!
    Me alegra muchiiisiiimo saber q estás bien, q te sientes bien.

    Sabes? eso que dices que te pasaba de pequeño, que pensabas que las cosas sufrían a mi también me pasaba.
    Y es un sin vivir, ja ja ja.

    Un abrazo desde el corazón.

  2. Anonymous

    Querido Mariano:

    Sí. La vida late en la garganta. Y de un modo fuerte y claro.

    Te lo digo yo, que no por circunstancias fuera de mi control, si no por otras causas, no me daba cuenta. Pero sí, canta y grita y vibra.

    Y existe, exige, estimula, emula, exhorta. Adora, acepta, apunta, añade. Invita, inventa, ilumina, irradia, irriga. Ordena, orquesta, olvida, ordeña.

    Y sabes que aquí estamos todos, lejos-cerca; delante-atrás. Tantos ojos vueltos a tí. Y nuestro cariño y nuestra atención.

    Se te quiere bien y recuerda: ánimo, valor y gracia, como los leones.

    Un abrazo.

    M

  3. Marta

    Claro que estás vivo y desprendes tanta vida que “engancha” y emociona un montòn.
    Un abrazo muy fuerte y sigue disfrutando de la vida ( por cierto……igual después de tantos kilómetros al llegar a casa estaría bien comer una pantera rosa con una coca cola Zero; pa reponer, digo………..)

  4. Eram

    Hola Mariano,
    Animo! Todo saldrá bien. Muchas veces no es la fuerza física la que te hace subir a flote o permanecer arriba, si no la psicológica y creo que tu lo estas haciendo bien Mariano. Sabes que aunque no esté en Tudela no te olvido, que cada vez que escucho Chopin, Mozart, Rachmaninov ;)… me acuerdo de ti. Sabes tambien que tienes amigos que van a ir a ayudarte en cualquier momento de flaqueza que tengas. De Momento te pido que escuches el primer concierto para piano de Thaicovsky que me parece enternecedor (y si lo has escuchado ya, que seguramente lo hayas hecho, pues te lo pones otra vez leñe!)Vuelvo a Tudela este finde no, al siguiente. Desde la universidad de Soria, en directo para todos los expectadores :P
    Un abrazo Mariano, :)

  5. RMF

    y esa vida que late se cuela por tu teclado. Y me llega mágicamente cada mañana, cosa que te agradezco.

    un abrazo.

  6. parisstroke

    Hola MJ,

    Te leo asiduamente desde hace tiempo, y, lo cierto es que nunca me he decidido a participar en tu blog (que de alguna manera ya es el de muchas personas mas…).

    Por lo que te voy conociendo por tus textos -eres prolífico comunicándote-, veo que, si bien tu salud resulta un quebradero de cabeza y un lastre en tu vida, por otro lado hace que aprecies de una forma especial todo lo bueno que encuentras en ella.

    Sinceramente, ojalá que todo vaya bien. Lo haces muy bien -me refiero a “existir”-. “Existes muy bien”. Y seguro que lo harás mucho mejor…
    Tus épocas bajas me afectan como lector -soy profundamente egoista en ese sentido-. Prefiero disfrutar de tus momentos álgidos cuando saboreamos tu visión de mozart.

    Un abrazo y siempre arriba, por favor…

    P.D: (con retintín) …mmm… algunos esperamos que continues contándonos cosas de las Goldberg…

  7. Patricia

    Querido Mariano:

    Hace mucho que no te escribo pero sólo quiero que sepas que siempre estoy por aquí :)

    Me encanta lo que te ha dicho parisstroke: “Existes muy bien”. Que bonito, ¿verdad?.

    Yo también sigo pensando que las cosas sufren e incluso me gusta que se “vayan” juntas, es decir, siempre tiro a la basura la botella con su tapón enroscado o el vaso de yogurt con su tapa despegada pero dentro ;)

    Un abrazo muy fuerte y ánimo que “eso” nunca ocurrirá.

    Patricia

  8. CELUSCELI

    Hola Mariano, me estremezco cada vez que leo estos “micro-relatos” con los que nos obsequias en tu blog. Hoy es el quinto dia que me meto y puedo apreciar que tienes claro que la vida engancha por eso te sientes vivo. Esto último no lo dudo, desde que te conozco nunca lo he dudado, es tanto lo que nos aportas a las personas que de una forma u otra te seguimos….
    Yo desde muy joven he tenido desencuentros con la salud y sigo teniendolos y esto me ha hecho ser muy fuerte, aunque también, – he de confesarlo-he pasado por momentos de maxima tristeza y mucho miedo, pero bueno, por fortuna aquí seguimos para poder contarlo.

    Tengo una máxima en mi vida, que siempre me aplico cuando tengo algun bajon anímico y es la siguiente: me digo: ¡ánimo nena!, que lo que no hagas tu por tí,no lo van a hacer los demás.

    Es decir, los demás nos podran ayudar. Los técnicos sanitarios intentaran mejorar nuestra salud física con medicinas y los amigos y expertos en salud mental intentaran mejorar nuestro ánimo, pero ni unos ni otros conseguiran que nos sintamos bien si no estamos por la labor de hacerlo.
    Esto viene a cuento porque nuestra mente es lo que en todo momento debemos vigilar y cuidar para que no nos juegue una mala pasada.

    Tenemos que evitar a toda costa caer en la tentación de obsesionarnos con una idea.
    Pensar en exceso sobre un tema, no supone necesariamente encontrar una via de solución hacia nuestras preocupaciones mas reales y profundas. Dedicar mucho tiempo a pensar lo “jodido” que uno está, es un mal hábito que nos lleva a estados de ansiedad y depresión y nos incapacita para resolver los
    problemas. Pero como todos loa hábitos, con un poco de determinación, es posible liberarse de los malos pensamientos, y conseguir una clariadad de ideas y la fuerza necesaria para afrontar la vida de una manera realista, o lo que eslo mismo “hay que coger al toro por los cuernos y arreando” o dicho de otra forma mucho más clara “o te comes a vida, o la vida se te come”.

    Nuestra vida está llena de retos y obstaculos que tenemos que superar, por ello debemos de estar siempre alerta y no dejar que nuestra mente nos jegue una mala pasada.

    desde el corazon y con mucho cariño.

    ateuve

  9. jp

    Vivir no es sólo existir,
    Sino existir y crear,
    Saber gozar y sufrir,
    Y no dormir sin soñar.
    Descansar, es empezar a Morir.

    GREGORIO MARAÑON

  10. emejota

    Ya estoy.

    Vivir es sentir, jp. (para mí, al menos, lo es de manera prioritaria).

    Celusceli, bienvenida. Cuando lleves otros cinco días es probable que termines hasta el gorro de blog ;)

    La mente, sí, todo es mente. Es curioso, pero no negando que soy un hipocondríaco algo neurótico nunca me ha obsesionado la enfermedad ni nada remotamente parecido. Lo que me obsesiona es la de los demás, cuando la tienen, o cuando puede que la empiecen a tener, que es cuando yo fabrico mil conjeturas sin poder evitarlo.

    Mi actitud ante mi propia enfermedad no es pesimista, sino realista. Y dado que es ella la que se empeña en recordar su presencia yo voy tirando para adelante cumpliendo el pacto de convivencia que en su día hice con ella. A veces tenemos nuestros más y nuestros menos, pero no nos va mal. La toalla la he tirado varias veces, sí, y del todo. Pero por la enfermedad sólo una vez, hace mucho tiempo. La mente es otra cosa, sí. Da más respeto.

    Un abrazo a los dos.

  11. emejota

    Hola Patricia!

    Me conforta saber que siempre estás por aquí. Es que las cosas sufren, si. El papel de lo que más, porque es frágil y enseguida se le ven las cicatrices. Los motores de los aviones también. ¿Es que nadie se da cuenta de cómo gritan? Es algo que me asusta muchísimo. Tiene razón every, es un sinvivir (un abrazo para tí tb, every).

    Oye Patricia, que este verano revisé “El Resplandor” con unos amigos y cuando salieron las gemelas alguien dio un grito (normal) y yo dije “¡el osito!” y entonces me miraron raro y no me quedó más remedio que echarte la culpa :)

    Sí, es precioso que te digan “Existes muy bien” (aunque no sé si existo muy bien, sinceramente, y sinceramente me conformo con existir). Parisstroke, tu comentario me ha movido emociones por dentro. Que a un lector le afecten mis épocas bajas me parece conmovedor pero también me preocupa un poco. Pero creo que el blog tiene que ser así, tiene que decir qué soy, quién soy y qué ocurre, bueno o malo, con letras o entre líneas, pero tiene que decirlo. Si no, no tendría mucho sentido.

    Las Goldberg, mmm, sabes? Me impactó ver a Gould en un documental reciente (gracias por el aviso, Bart!) y hace pocos días me senté al piano y toqué el Aria, la variación 2 y el canon a 3. Es mi particular uno, dos y tres. Es lo primero que toco cuando llevo una temporada apartado del piano. Para tocar bien hay que tomar distancia del piano y después volver, eso lo defenderé siempre. ¿Escribir sobre las Goldberg? mmm Hubo algo en su día, por el archivo del blog anda. Pero hay compositores sobre los que me resulta más o menos fácil escribir y otros que necesito hablarlos, no sé la razón. Yo puedo escribir sobre Ravel, sobre Debussy creo que no, necesito hablarlo y gesticularlo, o quizá es que necesito hacerlo mirando unos ojos. Con Bach es eso pero más aunque siempre lo llevo dentro. Pero lo apunto, cómo no.

    Muchas gracias y un abrazo polifónico en este quodlibet en el que os he armonizado a varias voces :)

  12. emejota

    El concierto de Tchaikovsky?? Otra vez??? (Jesús!) :) Gracias Eram, sabes que el sentimiento es mutuo. Ánimo por esas tierras y estamos en contacto (Las flaquezas se han ido una temporada, toquemos madera)

    Precisamente para flaquezas, pero de otro tipo, me zampé un donuts y una Pepsi MAX, Marta :) Bueno, vale, y un Huesitos para el viaje (hay que hacer un Elogio del Huesitos con carácter de urgencia!) Me tienen en cuenta que haya desertado de las filas de Coca-Cola, me oigo de todo, chica, pero en realidad no me he cambiado de bando. Es sólo un rato.

    Un abrazo a los dos

  13. emejota

    Yo te agradezco que estés al otro lado, rmf, eres de los veteranos.

    “Tantos ojos vueltos a tí”. Frases así sobrecogen en una emoción grande, Miguel. Y se agradecen en igual medida. Y el cariño y la atención… Laten, sí.

    Un fuerte abrazo

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