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Pacto 5 noviembre, 2006

Escrito por emejota en : Varios , 20 comentarios , trackback

Si hay algo que me da grima son los políticos. Todos. Fíjate si me dan que en el medio millar de textos que contiene este blog nunca he hablado de ellos (bueno, he hablado del Concejal pero eso es grima aparte) y ahora que se me ha ocurrido hacer una pequeña anotación al respecto me estoy empezando a arrepentir. ¿Qué hago entonces? ¿Borro o sigo? Es que tengo una duda, es más que nada por eso: resulta que el otro día hubo elecciones en Cataluña y ganó uno y perdieron tres. Bueno, más o menos, que ya digo que a mí el tema como que me da cosa. El caso es que acaban de anunciar que el que ganó no va a gobernar y que los tres que perdieron sí porque han sumado los puntos. Y digo yo si eso es muy normal. ¿Para qué sirven entonces las elecciones? Porque si los políticos son los representantes del pueblo y el pueblo designa una cosa y luego los políticos hacen al revés de lo que se les ha dicho ya me dirás.

No entiendo nada, parece surrealista pero es verídico: lo acaba de anunciar el tal Josep Lluis Carod-Rovira, que tiene un sospechoso parecido a mi médico de cabecera, uno que cuando vas parece que le pesan los párpados toneladas y te dice con una desgana atroz “peroamossssaveratiquetepasa”. Carod-Rovira, que no habla con desgana y parece que los párpados no le pesan, acaba de decir que lo del pacto de los tres que no habían ganado pero que van a ganar se va a materializar cuanto antes “para tranquilizar a la sociedad catalana”. Si yo fuera la sociedad catalana estaría bastante mosca para empezar, la verdad, y nada tranquilo porque, para más inri, el partido ganador (es decir, el designado para gobernar por el electorado) es de una tendencia contraria a la de los que al final van a gobernar por haber juntado los cupones que tenían en los bolsillos. Suena a tomadura de pelo.

Y mira, pensándolo bien y ya puestos, en realidad esas elecciones habría que repetirlas porque si ha pasado lo que ha pasado es que ninguno de los aspirantes mereció la plena confianza de quien en teoría manda, que es la gente. Y tampoco me extraña que la gente no confíe, visto lo visto; lo que sí me deja algo perplejo es que los políticos no escuchen el mensaje que se les está haciendo llegar o no quieran escucharlo, que al final seguro que es eso: el poder asorda y ciega. Qué repugnante. ¿Ves? Para qué me habré metido, si además ahora fijo que salgo escaldado en los comentarios, que a qué coño me meto, que si tal y que si cual. Con lo de la política pasa como con la religión: abres la boca y se te comen. La última vez que hablé del Papa salí con un mordisco pero no fui al médico de cabecera. Total…