Sucesos 11 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 18 comentarios , trackbackDos acontecimientos de naturaleza singular han venido a turbar este apacible dÃa otoñal.
Uno: el concejal de cultura (sic) ha comparecido en la radio para decir:
Y ante la estupefacción de la periodista, de la mÃa propia y de los spaguetti que en ese momento han resbalado del tenedor, ha apostillado:
(Es comprensible)
Dos: me he comprado un iPod.
¿Cóóóóóóóómoooooooooooooo??? dirán los cuatro que me conocen en persona y que se asoman a este blog. Tienen razón. Ni yo mismo lo habrÃa supuesto hace dos meses pero ahora sÃ, ya ves tú. La posibilidad de echar mano al bolsillo en un momento dado y encontrar allà la música que me gusta, las voces (sÃ, sÃ, las voces) y las fotos de las personas dueñas de esas voces, o de lugares remotos, en el tiempo o en el espacio, o qué se yo, me resulta estimulante en estos momentos.
El iPod es pequeño y ligero pero, sin embargo, tiene una capacidad de memoria asombrosa; el color de su piel es negro grafito. Esto es muy importante y no lo digo por la estética (elegante, para qué negarlo) sino porque al tener esa textura no se marcan las huellas de los dedos en su superficie (una de mis manÃas: no soporto las marcas de dedos en cds, dvds, y demás superficies. Sufro mucho. SÃ, qué pasa).
Ahora le estoy dando de comer. Su apetito parece insaciable. Devora sonidos e imágenes a una velocidad increÃble y mientras lo hace estoy pensando que quizá su contenido diga mucho de la personalidad de su dueño. DÃme qué contiene tu iPod y te diré quién eres. Miraré a ver.
Breviario 10 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Varios , 5 comentarios , trackback“Somos de nuestra infancia”
……………………………………………………………….Antoine de Saint-Exupéry
Cumpleaños 9 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackback
Mi sobrino Carlos ha cumplido hoy dos años. Vino al mundo un sábado a la hora de comer. Cuando me asomé a la cuna de metacrilato donde dormÃa plácidamente mostrando los deditos arrugados por la larga estancia en la cálida piscina de la placenta sentà inmediatamente que algo salÃa de dentro de mi y entraba en comunicación con él y algo me dijo que asà iba a ser toda la vida. Y mientras le acariciaba la cabecita se me puso un nudo en la garganta, porque la ternura late en la garganta cuando ya no cabe en el corazón, y con el pensamiento le dije: “tú y yo nos vamos a llevar muy bien, pequeñÃn”.
Dos años después, todavÃa se me pone el mismo nudo en la garganta cada vez que le veo, creciendo, serio cuando mira abstraÃdo hacia alguna parte y el chupete marca el compás de dos por cuatro en su boquita, sonriendo desde un rincón del ascensor cuando se marcha con una complicidad desarmante porque parece decir, “lo sé, juntos, te entiendo”, o completamente absorto en el descubrimiento de que ese coche de colores se mueve adelante cada vez que su dedito acciona un botón y persiguiéndolo por el pasillo de casa mi madre de manera que me lo pone muy difÃcil para poder sacarle una foto.
Hay una parte de mà guardada en el corazón de Carlos, que es adonde acudo a veces con sólo cerrar los ojos para notar un calor dulce que hace acudir principios de lágrimas de alivio y ayes de ternuras que no saben de palabras. Ni importa.
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Visitas de Carlos a “La Idea del Norte”: 16 de Agosto de 2005, 10 de Septiembre de 2005, 12 de Octubre de 2005, 30 de Noviembre de 2005, 16 de Julio de 2006.
Moderación 9 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 11 comentarios , trackbackDieciséis meses y doce dÃas. Es el tiempo que ha transcurrido hasta que a alguien se le ha ocurrido elegir una hora muy torera, las cinco de la tarde, para tener la valentÃa de esconderse en una identidad falsa y conseguir el honor de ser el primero en publicar en este blog un comentario descalificativo sin venir a cuento con el contenido del post. AsÃ, sin más.
Lo más curioso de todo es que la persona en cuestión no ha caÃdo aquà por casualidad, sino que ha apuntado bien. Bueno, en realidad ha sido un poco torpe porque ha entrado mediante Google poniendo mal el nombre de este blog. Da lo mismo. Mi amigo Alex, que sugirió prudentemente la instalación de un software de estadÃsticas muy detallado cuando este blog empezó a crecer más de lo previsto, me ha llamado a los pocos minutos con el pertinente análisis que, al parecer, arroja datos que no me harÃa mucha gracia saber, según ha dado a entender. Me huele a proximidad. Asà que prefiero no saberlo. O por lo menos hoy no, que es el cumpleaños de mi sobrino y todavÃa tengo puesta en mi sonrisa su sonrisa de hombrecito de dos años.
Pero lo sucedido obliga a introducir algo que no me hubiera gustado nunca tener que hacer, porque me parece incómodo y algo desagradable, sobre todo en un lugar que siempre pretendió ser un lugar acogedor; me refiero a la moderación de comentarios que, desde hace unos minutos, está activada. Eso quiere decir que, a partir de ahora, todo comentario que se escriba se quedará en el limbo esperando su revisión. En resumen: que su publicación en pantalla no será inmediata, como ocurrÃa hasta ahora, a no ser que yo esté al lado del ordenador en ese momento. La verdad es que me parece algo lamentable pero creo que es lo mejor para que este lugar siga siendo el lugar que era hasta las cinco de esta tarde. Y espero que todos sepan comprenderlo.
Vela 8 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackbackLa única certeza que tengo de tà es que ahora duermes.
Sentirlo es la única forma de sentirte.
Velar tu descanso es mi fortuna y mi consuelo.
Intendencia 7 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackbackNo, no me he ido. Estoy en la trastienda del blog, pensando. Es que Blogger ha enviado, aleatoriamente, invitaciones para migrar los blogs a una nueva versión que ofrece nuevas y atractivas posibilidades. Entre ellas destaca la de poder agrupar los posts en categorÃas, cosa que, tras medio millar de posts, no le vendrÃa nada mal a este blog. Pero resulta que la cosa está en fase Beta, es decir, que sus efectos secundarios no están muy estudiados y si te da reacción pues a ver qué pasa. Y estoy recabando información aquà y allá porque parece que sÃ, que hay riesgos, y hay quien dice que muy bien pero también hay quien dice (y la verdad es que éstos son más) que si lo llegan a saber para rato cambian, y que ojito, que a pensarlo porque, por lo visto, en el viaje de traslado los posts pueden sufrir abolladuras y algunos hasta se pierden. Y no hay oficina de reclamaciones (por eso se preocupan en ponerte en mayúscula lo de Beta y muchas veces).
Asà que estoy indagando y pensando: ¿migrar o no migrar?, esa es la cuestión. Bueno, en realidad, la cuestión es otra: ¿migrar o esperar?.
En esas estoy.
Amantes 5 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Cine , 6 comentarios , trackbackHay planos y secuencias que valen una pelÃcula entera. Y eso es lo que sucede en el interior de “Regreso a Moira”, de Mateo Gil, tv-movie de la serie “PelÃculas para no dormir” coordinada por Narciso Ibáñez Serrador, una rareza fÃlmica que, para sorpresa de los propios directores implicados en el proyecto, acaba de ver la luz exlusivamente en la modalidad de alquiler y luego ya veremos (Telecinco manda).
A mà este género me da bastante miedo y no precisamente el tipo de miedo que pretende. Me da pereza, a veces me produce cierto sonrojo y casi siempre tiro la toalla a los pocos minutos. La experiencia suele ser terrible, por eso digo lo del miedo. Pero en “Regreso a Moira” sale de protagonista Juan José Ballesta y sabido es sobradamente que Ballesta ocupa un lugar destacado en este Norte imaginario cuya brújula siempre señala al duende. Ballesta no es un actor: es un asombro de la cámara. Y posee una cualidad añadida en la que no se ha reparado: algo suscita en quien comparte plano con él, ya sea colega de pandilla, rollete de un rato o novia, sea quien sea, consiguiendo sacar de ellos lo mejor.
En “Regreso a Moira”, Tomás, escritor de éxito que ha vivido los últimos cuarenta años en el extranjero, vuelve a su pueblo natal tras haber recibido una carta de tarot que aviva en él el recuerdo de Moira, la misteriosa mujer de la que se enamoró siendo un adolescente y que marcó su vida para siempre.
SÃ, hay planos y secuencias que valen una pelÃcula entera. Aquà es la turbadora seducción que Moira ejerce sobre el joven Tomás la que nos pone los pelos de punta. ¿Cómo interpretar la irresistible mirada de Natalia Millán -espléndida en su papel- entregada a la tarea de curar las heridas del joven Tomás en una escena de una intensidad memorable? Lo que nos perturba es la ambivalencia, porque la mano que cura la herida quizá tenga que dolerla para conseguirlo. Hermosa metáfora de la pasión a la que asistimos sobrecogidos.
Observemos a Moira mientras limpia la herida con un paño húmedo cuyo contacto escuece: ¿hay en esa sonrisa algo de provocación, una advertencia (te haré sufrir) o un derretirse en ternuras (no sufras, mi niño)?.






Observemos al joven Tomás: ¿vemos en él la mirada embelesada de un incauto en manos de una mujer que es considerada la encarnación del mal por toda la comunidad o el aplomo de un hombre que toma conciencia de sà mismo y desea entregarse incondicional y apasionadamente a esta misteriosa mujer?
La totalidad de las escenas entre Natalia Millán y Juanjo Ballesta hacen saltar chispas.

Una vez iniciado en los placeres del sexo, la misteriosa Moira susurra al joven Tomás: “Yo soy la rueca con que se hila tu destino, soy el ovillo que se devana y la tijera con que se corta. Soy tu casa, tu felicidad y tu desdicha. Soy la parte que te toca. Hagas lo que hagas, estés donde estés, aunque no puedas verme, no podrás renunciar a mÔ.

Y realmente es difÃcil renunciar a las intensas emociones que provoca en el espectador la prodigiosa interpretación de estos actores enduendados convertidos en amantes reunidos por el destino.
Doble 5 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackbackPasan cosas muy raras.
Por ejemplo: esta mañana estaba en una librerÃa y se ha acercado un señor muy amable que me ha estrechado la mano y ha dicho que me escucha todas las semanas en la radio. Ha dicho que no se pierde ni una de mis recomendaciones literarias. Yo digo que gracias y me sonrÃo pero lo raro va por dentro. Lo raro es que yo dejé la radio poco antes de las navidades pasadas, asà que este señor tan amable que me habla efusivamente asegurando que no se pierde ni uno sólo de mis programas me deja un poco desconcertado. La escena adquiere tintes bastante incómodos cuando, de pronto, me pregunta con toda naturalidad que cuál va a ser el libro que comentaré la semana que viene y, no te lo pierdas, que uno de los últimos, si, ese de hace un mes y medio, le gustó muchÃsimo, lo compró aquà mismo. ¿Qué hacer en estos casos? Pues decir: “me alegro mucho” y confiar en que no vuelva a preguntar lo del libro que va a ir la semana próxima.
Pero lo pregunta.
¿Vas a dejar en evidencia a este señor tan amable diciéndole: mire, no me venga con el rollo de que me escucha todas las semanas porque va a hacer un año que no abro el pico? Pues no, y no tanto por el apuro de este señor, lo reconozco, sino porque yo pasarÃa más apuro todavÃa al verle apurado. Asà que le he metido un rollo que ni yo mismo he entendido muy bien. No me ha quedado claro si al final yo estaba de vacaciones o es que habÃa exceso de anuncios en la radio y se necesitaban minutos, pero lo que sà recuerdo es que he vuelto a estrecharle la mano, le he reiterado las gracias y he salido a la calle asaltado por una duda a lo Millás.
¿Y si realmente sigo hablando por la radio todas las semanas y no me entero? ¿Hay otro yo? (¿no es suficiente con uno??)
Lo digo porque es entonces cuando ha cobrado sentido uno de los enigmas Ãntimos que me desconcierta las últimas semanas, a saber: que estando en periodo sabático sin hacer nada me sigo sintiendo igualmente estresado, muy cansado y con la sensación de que no llego a tiempo. Y ahora que me he sentado ante el ordenador y he abierto este cuaderno de bitácora para anotar lo sucedido se me ocurren más preguntas inquietantes. ¿Será este blog la cara oculta de otro blog en el que otro emejota cuenta otras cosas? ¿soy yo el que escribe este blog?
Todo son preguntas (quizá me ha sentado mal el desayuno, no sé)
Breviario 4 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Varios , 3 comentarios , trackback“Hay que ser un incendio”
……………………………………………………………….Antoine de Saint-Exupéry
Pavana 3 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Análisis, Música , 10 comentarios , trackbackEste post funciona mejor a media tarde.
En un claro del bosque, a la luz de membrillo del sol de otoño, nos aguarda Maurice Ravel para atrapar en 20 compases la atmósfera de una narración infantil. Acabamos de apuntar dos detalles que no deberÃan pasar desapercibidos: uno, que a Ravel le gusta refugiarse en el territorio onÃrico y mágico de la infancia para transitar otros mundos y poder escuchar el latido de historias extraordinarias; dos, que a Ravel no le interesa tanto utilizar el lenguaje musical para narrar una historia como el atrapar la idea principal de la misma, su esencia, su atmósfera. Y eso es precisamente lo que sucede en la “Pavana de la Bella Durmiente del Bosque” en la que nos disponemos a adentrarnos antes de que se oculte el sol.
La alusión en el tÃtulo a la Pavana es una declaración de intenciones: la Pavana era una antigua danza cortesana de carácter grave, atributos todos ellos que nos sitúan con prontitud y precisión en el escenario donde van a desarrollarse los acontecimientos. Por su parte, la pericia y la delicadeza con la que Ravel se desenvuelve en el manejo de arcaismos musicales, queda en evidencia desde los primeros compases:

Click para escuchar. Mp3, 210 k.
La escena transcurre en un viejo castillo donde un maleficio ha suspendido toda actividad. Subimos la escalinata principal y nada oÃmos: la princesa yace en su lecho, los reyes en sus tronos, los guardas apostados junto a las puertas, los cortesanos en las salas. Todos duermen un sueño infinito allà donde les sorprendió el hechizo. Ha pasado tanto tiempo que el bosque cercano ha ido engullendo al propio castillo. Ya apenas la luz del sol consigue atravesar los ventanales.
Nada cambia, nada se mueve.
Precisamente esto es lo que Ravel pretende destacar de la escena como lo esencial: de un lado, el paso inexorable del tiempo y por otro, la vida detenida en un instante perpetuo.
Si prestamos atención, podemos sentir a lo largo de la pieza el discreto tic tac de un reloj (representado en el ejemplo siguiente por las notas del pentagrama central). Incluso oÃmos dar las horas a un viejo reloj de péndulo con su caracterÃstico sonido “destemplado” (efecto producido por la disonancia marcada con color rojo):

Click para escuchar. Mp3, 285 k.
Pero mientras pasa el tiempo, la vida se encuentra suspendida. Ese estancamiento está representado por la insistente repetición de una melodÃa que suena una y otra vez formando un bucle:

De disimular la monotonÃa de las repeticiones (acotadas en el ejemplo anterior) se encargan, con asombrosa belleza, las armonÃas que inventa Ravel a modo de sutil acompañamiento:
Click para escuchar. Mp3, 300 k.
De esta manera, nos encontramos con una notable condensación de elementos narrativos distribuÃdos hábilmente en un espacio muy reducido. Música de una levedad y una fragilidad extraordinarias. Música callada, poema de cristal. El resultado es de una belleza hipnótica.
M. Ravel: “Pavana de la Bella Durmiente del Bosque” (Ãntegra)
Click para escuchar. Mp3, 1,25 MB.
Casting 2 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Series, Televisión , 6 comentarios , trackback
No, no es el superviviente de una catástrofe. Tampoco se trata de un secuestrado recién liberado o de un conductor ebrio esperando a su abogado en una comisarÃa. Es un fotograma del casting que llevarÃa a Hugh Laurie a convertirse en el doctor House. Ver para creer.
Tiempo 1 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Varios , 11 comentarios , trackbackEn la última página de un suplemento dominical, un investigador de terapias genéticas contra el cáncer afirma que estamos programados para vivir 30 años y que, a partir de ahÃ, no estamos en garantÃa. Sin ningún conocimiento en genética, Don PÃo Baroja aseguraba hace muchos tiempo que “los hombres de más de 20 años comienzan a pudrirse”. Cierto es que ambos, el investigador biomédico y el viejo escritor, utilizan el reloj para medir dos tiempos distintos, el biológico aquél, el moral éste, aunque Baroja establece un vÃnculo entre ambos cuando rubrica su afirmación con estas palabras: “un artrÃtico está más podrido aún”. Cosidas las palabras y desplegadas sobre la mesa, la frase queda asÃ: “Los hombres de más de 20 años comienzan a pudrirse. Un artrÃtico está más podrido aún”.
James Barrie todavÃa iba más allá (Barrie siempre iba más allá aunque sus afirmaciones son muy de aquÃ) y en la primera página de “Peter Pan” hace decir a la madre de Wendy que “los dos años son el principio del fin”, observación certera donde las haya y con la que no puedo estar más de acuerdo. No sé muy bien a qué viene ésto ni dónde va a parar pero no me ha pasado desapercibido que el investigador contra el cáncer, que dicho sea de paso lleva 12 años viviendo fuera de garantÃa, elija para desayunar un donut.
Tregua 1 octubre, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackbackCuando nada duele tras 30 horas de cólico y dos noches sin dormir, a uno sólo le quedan ganas de descansar un poco. Después ya veremos.