Sucesos

Dos acontecimientos de naturaleza singular han venido a turbar este apacible día otoñal.

Uno: el concejal de cultura (sic) ha comparecido en la radio para decir:

“Mi único defecto es que tengo poco aguante”

Y ante la estupefacción de la periodista, de la mía propia y de los spaguetti que en ese momento han resbalado del tenedor, ha apostillado:

“A veces, no me aguanto ni yo”

(Es comprensible)

Dos: me he comprado un iPod.

iPod¿Cóóóóóóóómoooooooooooooo??? dirán los cuatro que me conocen en persona y que se asoman a este blog. Tienen razón. Ni yo mismo lo habría supuesto hace dos meses pero ahora sí, ya ves tú. La posibilidad de echar mano al bolsillo en un momento dado y encontrar allí la música que me gusta, las voces (sí, sí, las voces) y las fotos de las personas dueñas de esas voces, o de lugares remotos, en el tiempo o en el espacio, o qué se yo, me resulta estimulante en estos momentos.

El iPod es pequeño y ligero pero, sin embargo, tiene una capacidad de memoria asombrosa; el color de su piel es negro grafito. Esto es muy importante y no lo digo por la estética (elegante, para qué negarlo) sino porque al tener esa textura no se marcan las huellas de los dedos en su superficie (una de mis manías: no soporto las marcas de dedos en cds, dvds, y demás superficies. Sufro mucho. Sí, qué pasa).

Ahora le estoy dando de comer. Su apetito parece insaciable. Devora sonidos e imágenes a una velocidad increíble y mientras lo hace estoy pensando que quizá su contenido diga mucho de la personalidad de su dueño. Díme qué contiene tu iPod y te diré quién eres. Miraré a ver.

18 pensamientos en “Sucesos

  1. Eram

    Es que un iPod es un iPod. Que lo disfrutes Mariano, que esos reproductores son muy buenos, y mas les vale (que mucho valen :P).

    Un abrazo

  2. Ferre

    Yo tengo mis ojos puestos en un Creative Zen Visión:M (aunque mi bolsillo todavía está resistiendo en plan numantino), más que nada porque no soporto depender del iTunes y la calidad de sonido de Creative es muy buena (aunque hay un iPod que con sus 80 GB tampoco es moco de pavo).

    El bolsillo no sé por qué se pone así, si total sabe que a la larga tiene la batalla perdida, pero él está ahora erre que erre, como si fuera Paco Mtnez. Soria. El desenlance, en las próximas Navidades.

    Saludos,

    Ferre

  3. Miguel Cane

    ¡Enhorabuena por la adquisición, Mariano!

    Yo tengo mi iPod desde hace un año y soy feliz. Es el mejor juguete que he tenido. El mío es blanco, de 30 Gigas y tiene pantalla color para acumular fotos.

    Claro está, ya se ha llenado casi todo: 6100 canciones.

    Incluye “La Flauta Mágica”, una selección de Alaska (+ Dinarama + Fangoria + Pegamoides), así como toda la obra de los Beatles y Marianne Faithfull… y Tori Amos.

    ¿Qué te digo? ¡Es un vicio y una necesidad! Mis viajes, que son muchos, se han vuelto mucho más pasables (y paseables) con ella.

    Por cierto, que mi iPod tiene nombre y se llama Ingrid Bergman. En su momento me costó €200 y ha sido mi alegre compañera.

    Ya te contaré que más cosas tiene por dentro. Pero sí, toda la discografía de Judy Collins y Mecano están aquí también.

    Mil abrazos…

  4. laura

    llevar las voces en el bolsillo… qué idea mas bonita. ¿Y ese aparatito puede grabar las voces?
    Un beso.

    L

  5. emejota

    Hola Laura:

    Sí, las voces en el bolsillo. Es que yo soy un poco voyeur… y músico, lo que se traduce en que miro a la gente con la vista y con los oídos. Desde que se inventó la fotografía todos guardamos la imagen de nuestros seres queridos: tenemos al abuelo en un portarretratos en una mesilla, o a los amigos sonriendo en el transcurso del viaje aquel. Pero a nadie se le ocurre conservar las voces y me parece que es un documento tan irrepetible (o más!): una voz dice muchas cosas, y no me refiero precisamente a las palabras con las que se explica. Una voz dice más cosas todavía si está privada de la imagen porque entonces sólo la “miras” a ella: su cadencia, sus pliegues, su acento, su tonalidad…

    El otro día una amiga me envió un mensaje sorprendente: “¿te gustaría escuchar la voz de tu protagonista”? (se refería a la idea literaria que estoy cocinando y que los asiduos a este blog conocen) Yo le dije rápidamente que por supuesto, claro, y al poco me encontré con un pequeño archivo en mp3 donde una voz, entre una algarabía degente, explicaba parcialmente cómo hacer uno juego de manos. Fue del todo impactante escuchar los matices de esa voz, como si se me hubiera revelado de pronto un dato definito, una información precisa y preciosa. Y también fue algo muy simpático y, nunca mejor dicho, un material de por sí tremendamente literario: no es muy frecuente que los protagonistas de un libro le explican a su autor a hacer un juego de manos, no? :)

    Bajándome de las ramas y atendiendo a tu pregunta… No, el aparatito no graba voces. Pero las imita perfectamente ;)

    Un abrazo

  6. emejota

    Hola Miguel!

    Te confieso que lo del nombre de tu iPod me ha pillado del todo por sorpresa ;) Por otra parte, soy un caso para elegir nombres: tuve un gato durante 13 años y en todo ese tiempo no supe cómo llamarlo así que se quedó sin nombre como el gato del Desayuno de Capote. En realidad, al final lo llamábamos de una manera que es del todo irreproducible por escrito por dos motivos: por que quedaría muy ridículo escrito y porque a lo mejor se me saltaban las lágrimas al acordarme del gato!

    Abrazos!

    PD: envío recibido, muchas gracias. Te contesto en cuanto me ponga al día de la correspondencia atrasada, que debo tener todavía a 5 o 6 personas muy pero que muy enfadadas.

  7. emejota

    Ferre:

    Paul Hindemith elegiría iPod. No te digo más :p

    (Martínez Soria igual no, pero quién sabe)

    En el fondo, depender del iTunes es como depender del Nero cuando grabas un cd/dvd, no? Seleccionar pistas y esas cosas… Míralo así. Yo lo intento :)

    Un abrazo

  8. emejota

    Y tanto que valen, Eram, y tanto. Cada vez que lo pienso me entran sudores! Pero se porta muy bien, todo sea dicho.

    ;)

    Un abrazo!

  9. Ferre

    Es que la costumbre que tengo de “ver” mi pequeño MuVo como un disco duro más y poder copiar las carpetas de los discos del disco duro a él (y viceversa) en el propio explorador del Windows, sin necesidad de otras aplicaciones… en fin, que tira mucho. El utilizar un software obligatoriamente (otra cosa es que fuera opcional) es también un defecto de, por ejemplo, el Sony “Bean”, que necesita el software SonicStage para transferir las canciones.

    El ver el aparato como disco duro tiene, además, otra ventaja: que puede funcionar como un verdadero disco duro.

    Claro que de aquí a 3 meses aparecerán más novedades. Me juego el cuello.

    Saludos,

    Ferre

  10. Marta

    Pues dale mucho de comer al chiquitín para que se vaya haciendo grande, jajaja.
    Yo resultaré super ignorante, pero la verdad es que no sabía de la existencia de esos aparatos, así que ya ves, nunca te acostarás sin saber una cosa más.
    Un abrazo

  11. daniel naranjo

    si, si, ya se… este texto queda casi salido de contexto, pero… bueno, el caso es que no me he aguantado y me pregunto (también en tono voyeur) ¿te acordás del las voces como de las imágenes? Es que del rostro de mi padre me acuerdo, del de mi madre, del de esa mujer que amé y odie casi al mismo tiempo, de alguno que otro compañero del colegio, en fin, de ellos me acuerdo… pero no de sus voces… Recuerdo el calor (o frio, no puedo negarlo) que me causan sus voces en la memoria. Recuerdo aquellas que envolvían (como las de esa otra mujer de la que me enamoré por el teléfono), pero no logro oir su voz como logro ver su imagen…. Disculpe, señor Freud, pero ¿eso me pasa solo a mí o no hay quien se salve del asunto?

  12. emejota

    Hola Daniel! No, no me acuerdo de las voces igual que las imágenes, ni mucho menos: por eso mi afán por guardarlas. Como bien dices, de las voces en todo caso queda su sombra, una impresión difusa. Te remito a los comentarios del post “Aniversario” y comprobarás que no nos pasa sólo a tí y a mi.

    Un abrazo, artista!

  13. emejota

    Que no se haga grande, Marta, que si no es un estorbo para los bolsillos! ;)

    Que coma todo lo que quiera pero que se mantenga igual de chiquito. Como crezca lo cambio! o, como dice una expresión muy de aquí que me hace mucha gracia, “lo descambio”

    Un abrazo.

  14. emejota

    Yo “veo” y veo como un disco duro al disco Lacie portátil, que para eso lo es y menudo que es él, ferre! :)

    Un día le voy a recitar a mi abuela nonagenaria palabras como estas: MuVo, iPod, mp3, DivX, Ip, DNS, Vob y, de paso, “Puerta de enlace predeterminada”. A ver qué pasa.

    (aparecerán más novedades… y más baratas)

    Un abrazo

  15. Ferre

    Lo es, lo es (el mío también)… pero de portatil tiene poco (o por lo menos en mi concepción de la palabra “portátil”… o sea, de bolsillo). Anda que no he utilizado yo mi MuVo para llevar ficheros de trabajo de una oficina a otra.

    “Más baratas”: ¡qué sonidos más dulces!

    Saludos,

    Ferre

    PD: Tú dile esas palabras a tu abuela y en menos que canta un gallo te deshereda, por malhablado. ¡’brasevisto!

  16. emejota

    Es al revés, Ferre: yo le digo a mi abuela que los desherede a todos, más que nada por fastidiar, pero no sé si me a hacer caso…

    ¿Así que te MueVes mucho con tu MuVo, eh?

  17. neogenesis

    Ains… caíste en la espiral consumista. Cada vez somos menos los que nos abstenemos. ¿Dónde vamos a parar?

    Bueno, es un gran cacharro. Disfrútalo.

    Un saludo.

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