Archivo por días: 11 octubre, 2006

Sucesos

Dos acontecimientos de naturaleza singular han venido a turbar este apacible día otoñal.

Uno: el concejal de cultura (sic) ha comparecido en la radio para decir:

“Mi único defecto es que tengo poco aguante”

Y ante la estupefacción de la periodista, de la mía propia y de los spaguetti que en ese momento han resbalado del tenedor, ha apostillado:

“A veces, no me aguanto ni yo”

(Es comprensible)

Dos: me he comprado un iPod.

iPod¿Cóóóóóóóómoooooooooooooo??? dirán los cuatro que me conocen en persona y que se asoman a este blog. Tienen razón. Ni yo mismo lo habría supuesto hace dos meses pero ahora sí, ya ves tú. La posibilidad de echar mano al bolsillo en un momento dado y encontrar allí la música que me gusta, las voces (sí, sí, las voces) y las fotos de las personas dueñas de esas voces, o de lugares remotos, en el tiempo o en el espacio, o qué se yo, me resulta estimulante en estos momentos.

El iPod es pequeño y ligero pero, sin embargo, tiene una capacidad de memoria asombrosa; el color de su piel es negro grafito. Esto es muy importante y no lo digo por la estética (elegante, para qué negarlo) sino porque al tener esa textura no se marcan las huellas de los dedos en su superficie (una de mis manías: no soporto las marcas de dedos en cds, dvds, y demás superficies. Sufro mucho. Sí, qué pasa).

Ahora le estoy dando de comer. Su apetito parece insaciable. Devora sonidos e imágenes a una velocidad increíble y mientras lo hace estoy pensando que quizá su contenido diga mucho de la personalidad de su dueño. Díme qué contiene tu iPod y te diré quién eres. Miraré a ver.