Archivo por días: 28 septiembre, 2006

Despecho

La del videoclub me ha puesto los cuernos.

Sí.

Yo ya tenía mis sospechas, para qué nos vamos a engañar, pero la terrible confirmación se ha producido hoy delante de mis narices. La historia arrancó ayer por la tarde cuando pregunté cuándo salía “Volver”, de Almodóvar, y me dijo que mañana. No hace falta ser muy avispado para suponer que pillar esa película va a ser un poco complicado porque tendrá muchos pretendientes así que decidí utilizar mi estrategia para esos casos, que consiste en poner cierta expresión inocente bajando un poco la mirada y tal y dentro de ese tal (importante) está el no olvidar distribuir bien las pausas cuando dices:

-Supongo… que poder alquilarla pronto…. será…. difícil…(y ahora levantas la vista), nooo?

Y entonces haces como que pasas la mano por el mostrador distraídamente, porque se supone que te está costando un esfuerzo mayúsculo arrancar esas palabras desde el fondo de tu timidez.

Ella: Tú tranquilo que a los buenos clientes les tratamos bien. Si te interesa ahora mismo te anoto la reserva en el ordenador y para mañana la tienes.

(Bingo! Pero no, no, no te relajes todavía, termina la estrategia)

Yo: Mujer… pues muchas gracias… pero no quiero ponerte en un compromiso…
Ella: Qué va! Ningún compromiso, tranquilo, al contrario. Yo encantada.

(Pues anda que yo)

Yo: ¿Y cuándo me paso a por ella entonces?
Ella: Cuando quieras, como si quieres pasarte al punto de la mañana. Yo te la guardo, no te preocupes.
Yo: Pues muchas gracias!
Ella: De nada.

Pues tan contento…

…hasta hoy.

Nada más entrar ya me ha escamado que al mirarme haya dejado resbalar la mirada y se le hayan caido las monedas del cambio que le iba dar a un cliente. Mi instinto me ha aconsejado utilizar la estrategia “hazte el tonto para que sienta remordimientos (pero date por jodido)”, que consiste en plantarme ante el mostrador, poner una sonrisa de oreja a oreja y decir con profunda satisfacción:

-Vengo a por “Volver”!

Y allí ha empezado el drama.

Ella: Es que…
Yo: ?
Ella: pues que se la han llevado, chico.
Yo: !?
Ella: Es que… sabes lo que ha pasado? Pues que como ayer por la tarde no estuve pues… es que no les puedo dejar solos, hijo, porque en cuando me voy ya no hacen caso y…

(Estrategia número tres: al ataque)

Yo: …a la tarde? Mmmm, pues yo estuve aquí hacia las siete y media, noooooo? (nótese que al decir el noooooo se arquea una ceja y se tuerce un poco el morro, pose de inquisidor)

Ella: Ya bueno… pero… es que… bueno…

(Estrategia número cuatro: afronta la cruda realidad)

Yo: Quién.
(silencio incómodo)
Ella: Varios.

(Varios! Pero bueno! Que te pongan los cuernos duele pero, leches, con varios…)

Yo (ladeando un poco el rostro e inclinándolo hacia adelante, la ceja como antes): Cuántos!
Ella (la cabeza baja, balbuceante): Tres

(Tres! Tres!!! Está claro que hay que utilizar toda la artillería)

Yo: pues estaba apuntado en el ordenador el primero, no es por nada…
Ella: bah, tú tranquilo que hoy la tienen que devolver. Espera que te voy a mirar en el ordenador quiénes la tienen y te podré decir si suelen ser puntuales en la devolución.

Y se pone a teclear con nerviosismo pero yo por dentro me digo: no te ablandes, no te ablandes!

Yo: ya, pero es que yo estaba… antes.

(a esas alturas la ceja levantada me empieza a doler)

Ella se hace la sorda y se concentra en la pantalla pero de pronto se sobresalta.

-Uf.
Yo: ¿Uf?
Ella: el primero es de los que igual tarda una semana en traerlas!
Yo: vaya, a ver si hay suerte con el segundo.

-Uff!!
Yo: ¿Uff!!?
Ella: este es aún peor. A ver el tercero.
Yo, corrigiéndola: querrás decir el cuarto.
Ella: el cuarto? No, es el tercero.
Yo: No, es el cuarto. Yo estaba el primero.

(toma ya)

Se ha hecho un silencio sepulcral que me ha hecho suponer que el otro tipo era de los que, sencillamente, no devuelven las películas hasta que no te presentas en casa con el cobrador del frac. Quizá por eso ella ni ha contestado sino que se ha limitado a tirar balones fuera:

-Bah, no te preocupes que como estás apuntado en reserva…
Yo: … claro, me apuntaste ayer, en primer lugar.
Ella: …pues en cuanto llegue te aviso, vale?

Y sonrisa beatífica.

Y yo mirándola con los ojos entrecerrados y moviendo lentamente la cabeza de arriba a abajo como el que dice: desde luego… no me esperaba esto, no…

Me habré quedado sin película pero al menos mi estrategia ha funcionado porque muy culpable se ha debido sentir para sacar de debajo del mostrador las novedades todavía vírgenes ofreciéndomelas clandestinamente en un gesto que se ha preocupado en hacer notar como excepcional. Pero nada, baratijas. De esas con títulos que suenan a títulos mil veces usados con expresiones como tierra de pasiones o las supernenas de no se qué. Nada.

YO QUERÍA “VOLVER” Y ME VOY SIN SABER SI VOLVERÉ.

Pero al girarme para irme cornudo y herido pero muy digno he visto “Rosario Tijeras” y me he dicho, mira, al menos, me entero de qué hizo Unax Ugalde allende el océano aunque no sé, no sé.

Oye, ha sido poner la película, ver la primera escena, sospechar un poco de algo y antes de saber de qué oirle hablar con acento inverosímil (dónde Unax, ser lunar?) para darle corriendo al “Stop” de la impresión. Casi me da un patatús. A Sean Connery no le puedes poner a hablar como si fuera Manolito de Huerva, ni a López Vázquez como si fuera Laurence Olivier, no?. Pues aquí lo mismo.

Qué día.