Radiactividad 30 agosto, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackbackDesde que el otro dÃa me hicieron unas radiografÃas, ponerme a escribir en el blog me da una pereza espantosa.
Es que fueron 14.
Y eso tiene que acarrear unos efectos secundarios indudables. En el transcurso de la sesión de fotos aproveché para hacerle unas preguntas a la enfermera. No contestó a ninguna. Bueno, contestaba con risas. Yo no le veÃa la gracia, desde luego. Yo oÃa los disparos y el resuello nuclear del aparato (que siempre me inquieta bastante) mientras posaba de frente, de costado, de espalda, ahora las manos, ahora una mano, ahora la misma mano de canto, ahora vamos con los pies… Y entre medio y mientras no le daba la risa la enfermera decÃa “no respires!”, y luego “respira!”. Y cuando decÃa “no respires” yo no preguntaba nada (pero pensaba en la pregunta que le iba a hacer a continuación) y cuando decÃa “respira” le hacÃa la pregunta que acababa de pensar como, por ejemplo: “¿dice el libro de instrucciones algo acerca de una limitación en el número de exposiciones por recomendación de la Agencia de la EnergÃa Atómica?” o “¿está contemplada la posibilidad de que salga de aquà fosforescente?”. Y risa, la tÃa. Hubo un rato que me dio por pensar que las preguntas que se me ocurrÃan mientras no respiraba seguro que quedaban impresas de alguna manera en las radiografÃas, pero eso no se lo dije. Al terminar salà de allà sintiéndome la Central de Chernobil y entonces empezaron a pasar cosas raras.
La pereza, por ejemplo.
Ayer por la noche me senté ante el blog y me entró una pereza pegajosa, y esta mañana igual. En el desayuno le he dicho a Mari: “me da pereza el blog” y ella me ha contestado “sÃ, a mà también me duele hoy el dedo, debe ser el tiempo”. Para despejarme un poco me he ido a pasar medio dÃa fuera y mientras esperaba al tren en el andén le he mandado a Javi un sms haciéndome pasar por Hank Chinaski, el alter ego de Bukowski, al que estoy revisitando estos dÃas y del que me gustarÃa hablar cuando el efecto de la radiactividad se pase, porque esto fijo que es de la radiactividad, lo de la pereza y lo del sms. Si no qué.
El caso es que le he mandado un sms como si fuera Chinaski y claro, lleno de procacidades y cosas asà que no voy a repetir aquà por si alguien lo lee en horario infantil y porque yo, como es bien sabido, soy un chico formal. Y además en mayúsculas para darle el énfasis pertinente (o deberÃa decir impertinente?). Luego en el tren veÃa pasar árboles o cosas verdes y de repente me he sobresaltado al pensar qué habrÃa pensado Javi al recibirlo pero como me conoce bien y sabe de sobra mis desdoblamientos y demás me he imaginado que se habÃa reÃdo. Luego a última hora de la tarde me ha llamado y se ha vuelto a reir en abierto y en directo. He imaginado bien entonces.
(suspiro de alivio)
Pero rebobinemos un poco porque seguÃa en el tren y en un momento dado al girar la cabeza mis ojos se han posado en un rostro y, por primera vez en mi vida, he sentido la certeza de que yo podrÃa compartir el resto de mi vida con una persona. Con esa persona. Inquieto en el asiento, consternado profundamente, aquéllo ha sido definitivo para teorizar el resto del viaje sobre el efecto de los rayos X en mi ser.
Ya en mi destino, me he ido de compras. He empezado con el encargo de comprarle a Sergio el disco duro portátil Lacie que necesita ahora que empieza con el proyecto fin de carrera y va de aquà para allà y viceversa.
(luego le he comprado un Bukowski a Javi)
Y finalmente me he dedicado a mà mismo. La radiactividad ha vuelto a hacer de las suyas: me he comprado en dvd “Teorema” de Pasolini. SÃ, lo siento. Lo siento muchÃsimo, espero que volváis algún dÃa a este blog cuando se os pase el mal trago pero es que de repente me he imaginado en plan cineclub setentero inmerso en aquellos planos largos, esos silencios eternos… y me ha entrado un morbo terrible. Vamos, es que no me lo pierdo por nada del mundo! (además, quién sabe, oye). Por si acaso, para compensar me he comprado “Los bajos fondos”, de Jean Renoir y la primera temporada de “AnatomÃa de Grey”. En esa serie también salen médicos y hacen radiografÃas pero además hay quÃmica orgánica en el cásting formando moléculas de lo más interesantes.
Esperando el tren de vuelta habÃa una chica hablando por el móvil y al pasar a su lado he oÃdo una frase al azar que, por un instante, me ha revelado el sentido profundo de la existencia.
Ya estoy en casa, radiactivo y a salvo, al fin.