Archivo por días: 11 agosto, 2006

Impromptu

Las 9 y algo de la tarde de un viernes de Agosto es un momento un poco raro para escribir un post pero es que pasan dos cosas: una, que vuelvo a estar de espera para ir a cenar (no, no, al chino no, por Dios!) y otra que como tenía que probar el portátil porque se ha estropeado otra vez, sí, lo que oyes, se ha vuelto a estropear, pues me he dicho: hala, a escribir una tontada.

Esta mañana me he levantado por la tarde porque de madrugada volví a irme de excursión por los procelosos caminos del ciberespacio pero el portátil ya estaba K.O. Desde ayer. Fue el colmo del día de ayer. Al portátil también le afecta la luna de agosto. Estuve a punto de decírselo a David (genio de la lámpara de los ordenadores) pero me dio cosa y simplemente se lo dejé como quien deja a un hijo en el cole el primer día, con cierta aprensión.

A media tarde me ha llamado y me ha dicho que ya estaba listo.

-¿Era grave? -le he preguntado.
-No era nada -ha dicho.
-¿Nada? -yo.
-Nada -él.
-¿Y cuánto cuesta nada?
-40 euros.
-Pues eso ya es algo, amigo.

Pero bueno, me he ido para allí a recogerlo y efectivamente, lo ves y parece que no ha pasado nada, con la diferencia que ahora sale el azul maravilloso del XP en la pantalla 16:9 y antes el ordenador lo veía todo negro. Maletín en ristre y con el cambio de los 40 euros me he vuelto para casa. Es curiosa la sensación de ir caminando sintiendo que llevas en la mano izquierda un piano de cola Yamaha con Glenn Gould incorporado interpretando las “Variaciones Goldberg” enteras en vídeo, tres o cuatro películas, no sé cuántas cosas inconfesables más y material de trabajo de lo más variopinto. Y todo comprimido en dos kilos de peso. Qué cosas.

Pensaba en todo esto cuando he visto venir por la acera a tres o cuatro tipas que iban apresuradas a misa después de haberse zampado una merendola con despelleje de medio barrio (seguro). Yo que el cura las ponía pingando porque son más malas que Caín pero a saber cómo será el cura, que igual es peor. Una de ellas me ha mirado el maletín y se ha detenido un instante para decir: “¿das hoy alguna conferencia o qué?” (maletín=conferencia). Y yo le he dicho que no, que las conferencias son para el invierno y las bicicletas para el verano. Me ha mirado con cara de no entender nada (son malas pero catetas, no se puede tener todo en la vida) y entonces ha dicho lo que faltaba:

-Al menos estás entretenido con tus conferencias, hijo, algo es, que bastante te ha tocado.

Mira, yo es que me pongo malo cuando me dicen eso. Al parecer yo no trabajo: me entretengo para pasar el rato. Anda y que se vayan a tomar viento.

El portátil va bien.