Archivo por días: 6 agosto, 2006

Juicio

Decía Glenn Gould en una de sus autoentrevistas (“Glenn Gould entrevista a Glenn Gould sobre Glenn Gould”, febrero de 1974) que las revelaciones más instructivas proceden de personas que poco o nada tienen que ver con la materia sobre la que se les pregunta. Quizá por eso, Gould entrevistó en su día a un teólogo sobre tecnología, a un economista sobre pacifismo, a una ama de casa sobre la codicia en el mundo del arte y a Leopold Stokowski sobre las perspectivas de los viajes interplanetarios.

Algo de razón debía llevar Gould cuando hoy, leyendo el periódico, me he encontrado con la mejor y más concisa descripción del cine de Woody Allen que haya escuchado hasta la fecha y no provenía de ningún cineasta ni crítico cinematográfico. Provenía de un ministro, el de Justicia para ser exactos, que ministerios y ministros hay muchos. Ha dicho Juan Fernando López Aguilar, que así se llama el ministro, que Allen le atrapa “por su portentosa capacidad para la construcción de situaciones a través del diálogo y para trasladar a la pantalla conflictos interpersonales propios del teatro. En él se mezclan el cineasta y el mejor dramaturgo del siglo XX, tiene la capacidad para condensar la condición humana a través de diálogos lúcidos y vertiginosos”. Toma ya.

Todo esto viene a que el ministro ha elegido “Hollywood ending” (2002) como uno de sus tesoros personales en un juego de verano propuesto por el periódico y el juicio del ministro del ramo a una película que en su día fue despachada como una tontería menor o un desliz mayúsculo, que a veces lo menor y lo mayúsculo son sinónimos, tampoco ha estado exento de interés: “es una película brillantísima que nos habla del problema de la identidad y el sometimiento de la personalidad al personaje que se encarna. Es fascinante la mordacidad con que trata cuestiones como la impostura, la capacidad de mantener una mentira frente a todos los demás sin que ninguno, participando del engaño, pueda o quiera darse cuenta”.

No sé muy bien si lo que me ha hecho levantar la ceja de sorpresa ha sido la propia descripción del cine de Allen o la capacidad de síntesis de López Aguilar para exponer los argumentos con dos pinceladas. Considerando la teoría de Gould y viendo que, al parecer, hace falta ser ministro de Justicia para dictar sentencia justa al cine de Woody Allen me pregunto qué se necesitaría ser para escribir un post y que te salga una columna de Juan José Millás. Mismamente.