Conversación

La figura del intérprete humanista es una especie en extinción. Hoy en día hay pianistas, violinistas y demás -istas que tocan muy pero que muy bien.

Y punto.

Pero todavía queda quien hace del instrumento, de la música y de su interpretación centro y al mismo tiempo proyección de una sabiduría de raíces polifónicas (porque se nutre de muchas cosas) casi siempre de naturaleza autodidacta. Escuchar a estos filósofos-poetas, y me refiero a escuchar su voz, es siempre una gozada, una experiencia enriquecedora, aunque a veces se contradigan o no estés de acuerdo con lo que dicen. No importa.

Daniel Barenboim, Alfred Brendel, son miembros destacados de esta cada vez más escasa corriente. Su pensamiento lúcido y profundo es un regalo inagotable. Estoy aprovechando el parón veraniego para la lectura atenta de un libro que llegó en el fragor del curso por lo que en su momento sólo pude sobrevolarlo. Se trata de “El velo del orden” (Musicalia Scherzo), el libro de conversaciones que Martin Meyer mantiene con el pianista Alfred Brendel.

Brendel ya tiene a sus espaldas una reconocida trayectoria como brillante ensayista pero el género de la entrevista con estos personajes singulares y geniales es especialmente atractivo. Se necesita, eso sí, un entrevistador a la altura: sagaz, observador, rápido de reflejos; alguien capaz de salirse del guión establecido para seguir la pista de un inesperado y prometedor destello, alguien con olfato suficiente y capacidad de persuasión para ahondar en aquellos aspectos que prometen mucho más que lo el entrevistado responde a la primera de cambio. Hemos tenido suerte esta vez: Martin Meyer sabe tocar las teclas adecuadas. En realidad, si es Meyer quien pregunta es porque así lo ha querido Brendel, tal y como éste afirma en el breve epílogo: “Cuando surgió la idea de un libro de conversaciones sabía que el único compañero sería Martin Mayer. La idea consistía en conservar la espontaneidad lingüística y su resultado en la letra impresa para garantizar que la naturalidad nunca decayese víctima de la fría reflexión”.

Son muchas las cosas que se abordan en 240 páginas de conversación: desde el análisis profundo al aforismo irónico pasando por la digresión inesperada y apasionante. Observa Brendel que desde Fischer-Dieskau los cantantes no necesitan un acompañante sino un compañero y rescata del pasado la filosofía de los pianistas del pasado (Schnabel, Cortot, Haskil, Kempff). Y como tiene su cuartel general en Londres todavía le queda tiempo para lucir cierto humor inglés cuando habla, por ejemplo, de la Sonata en La bemol Mayor de Carl Maria von Weber, obra que, según afirma, “merece la pena tocarse por su extraña mezcla de ingenuidad, caballerosidad y pura necedad.”

4 pensamientos en “Conversación

  1. Eram

    Es cierto, yo no he tenido la suerte de ver muchas entrevistas pero creo Lang es uno de ellos. Vi una de David Helffgot en internet y aunque no este muy bien mentalmente, he de decir que era algo encantador ver hablar a este pianista.

    Un saludo Mariano, y haber cuando quedamos para la proxima clase.

    Un abrazo.

  2. Ferre

    Has nombrado a Fischer-Dieskau… ¿has leído por casualidad (aunque si lo has hecho no habrá sido por ello, claro) su libro sobre los lieder de Schubert? ¿Qué tal está? Él es un experto en el tema e incluso un buen pedagogo (según tengo entendido), pero no sé qué tal lo llevará al papel.

    Saludos,

    Ferre

  3. emejota

    Hola Eram: muy bien mentalmente me parece que no está ninguno, pero me parece que va en el precio… :)

    Nos vemos. Un abrazo

  4. emejota

    Hola Ferre:

    Lo leí cuando salió en la colección Alianza hará unos 10 años. Tengo un recuerdo algo vago pero me acuerdo que eché en falta que fuera más musical en un sentido práctico. No hay ejemplos musicales y es una pena porque Dieskau tiene mucho que decir ahí, en la manera en que la música arropa al verso y viceversa. Es muy literario. Pero imprescindible, sin lugar a dudas.

    Un abrazo

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